
La procesión más antigua de Palencia exhibe sus once tesoros en un Jueves Santo de fervor y emoción
Con la llegada del Jueves Santo, tiene lugar uno de los platos fuertes de la Semana Santa de Palencia. Una vez finalizados los Santos Oficios, la Cofradía de la Vera Cruz organiza la Procesión de la Oración del Huerto, el primer gran desfile procesional en el que se ponen en la calle hasta once pasos, que relatan los principales momentos de la Pasión.
La Procesión de la Oración del Huerto es, con casi total seguridad, la más antigua de las procesiones penitenciales de la ciudad.
Existen referencias de su existencia desde inicios del siglo XVI, cuando se la conocía como la procesión del Jueves de la Cena, y se ha venido celebrando ininterrumpidamente desde 1524, salvo en periodo de guerra.
La profunda tradición de este desfile queda patente en el libro de Reglas de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de 1572. En él se describe con detalle el recorrido original, que partía de San Pablo y atravesaba puntos emblemáticos como la iglesia de la Piedad, la calle Mayor o los Cuatro Cantones, demostrando su arraigo histórico en el trazado de Palencia.
La procesión es especialmente atractiva por la numerosa cantidad de pasos, pero dos de ellos acaparan una enorme expectación: el trono de la “Santa Vera Cruz Lignum Crucis” y el de “Nuestra Señora de la Vera Cruz”.
Ambos son llevados a hombros por un gran número de hermanos cofrades, ayudados por miembros de otras cofradías.
Uno de los grandes momentos se vive en la calle Mayor, en el punto conocido como los Cuatro Cantones. La gran cantidad de público que allí se concentra puede contemplar con admiración cómo el trono de la “Santa Vera Cruz Lignum Crucis” debe ser elevado para sortear los bolardos debido a sus grandes dimensiones.
Muy cerca de ese punto, se produce un silencio sobrecogedor cuando una soprano entona el Ave María desde un balcón en honor a la Virgen.
La procesión culmina con la misma emotividad, cuando ya de vuelta en su sede, la Cruz y la Virgen se despiden en un acto que conmueve a devotos y creyentes.
El desfile pone en la calle un auténtico museo de imaginería religiosa, con once pasos aportados por la cofradía organizadora. Entre las tallas más antiguas destacan obras anónimas que datan desde el siglo XV al XVII, como el “Yacente”, la “Oración en el Huerto” o el “Cristo Atado a la Columna”, que antiguamente recibía el nombre de “El Azotado”.
También procesionan obras del siglo XX, como “Las Lágrimas de San Pedro” de 1918, y creaciones más recientes del siglo XXI.
En este grupo destacan los pasos de Melchor Gutiérrez y su hijo Víctor Ramsés, como “El Lavatorio” (2002) y, especialmente, “La Sagrada Cena del Señor”, estrenada en 2006 y que representa la escena con un planteamiento novedoso.
Los tronos más espectaculares son la “Santa Vera-Cruz – Lignum Crucis”, una cruz-relicario de 1729 portada por 70 hermanos, y “Nuestra Señora de la Vera-Cruz”. Esta última es una imagen de vestir realizada en 1997 por Melchor Gutiérrez, cuyo trono es portado a hombros por 130 hermanos.













