Así sobrevivieron calamares y sepias a la extinción masiva de hace 100 millones de años

Así sobrevivieron calamares y sepias a la extinción masiva de hace 100 millones de años
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Así sobrevivieron calamares y sepias a la extinción masiva de hace 100 millones de años

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Calamares y sepias, cefalópodos fascinantes, poseen una historia evolutiva marcada por supervivencia y adaptación. Un estudio reciente en *Nature Ecology & Evolution* revela cómo superaron una gran crisis biológica y se diversificaron.

La investigación sitúa el origen de estos animales hace unos 100 millones de años, en el Cretácico. Contrario a lo que se pensaba, los primeros calamares y sepias evolucionaron en las profundidades marinas, un entorno crucial para su supervivencia.

Durante años, reconstruir la evolución de estos cefalópodos fue difícil por un registro fósil limitado y falta de información genética. Gustavo Sánchez, autor del estudio, explica que su evolución ha sido “notoriamente difícil de estudiar”.

El equipo combinó datos genómicos recientes con bases de datos previas y nuevos fósiles, construyendo el árbol evolutivo más completo de los decapodiformes, el grupo que incluye a estos animales de diez extremidades.

El océano: un refugio ante la hostilidad

Un hallazgo relevante es el patrón evolutivo que siguieron, descrito como una “mecha larga”. Tras su aparición, hubo un largo período con pocos cambios evolutivos, seguido de una rápida explosión de diversidad, especialmente después de la extinción del Cretácico-Paleógeno, hace 66 millones de años.

Ese evento catastrófico eliminó aproximadamente tres cuartas partes de las especies del planeta y transformó los ecosistemas marinos. Sin embargo, los antepasados de calamares y sepias encontraron refugio en las profundidades oceánicas, con condiciones más estables y ricas en oxígeno. Sánchez destaca que el análisis demuestra que estos animales se originaron en esas profundidades.

En contraste, las aguas superficiales se volvieron hostiles tras la extinción, con cambios drásticos en la química del océano y acidificación que pudo afectar a las conchas de estos animales. Esto explica por qué sobrevivieron las especies adaptadas a vivir en aguas profundas.

Expansión global

Con el tiempo y la recuperación de los ecosistemas marinos, especialmente los arrecifes de coral, muchos linajes se expandieron hacia aguas más superficiales.

Este proceso llevó a una rápida diversificación, adaptándose a nuevos hábitats y desarrollando características únicas como la propulsión a chorro y la capacidad de cambiar de color.

El estudio también corrigió ideas previas sobre la evolución de ciertas especies. Un ejemplo es el **calamar cuerno de carnero** (*Spirula spirula*), cuya concha peculiar había llevado a interpretaciones erróneas sobre su parentesco con otros cefalópodos. Durante mucho tiempo, su concha interna en espiral hizo que se le asociara erróneamente con los nautilos o los amonites.

Sin embargo, los análisis lo sitúan dentro de los decapodiformes, lo que significa que está más emparentado con las sepias y los calamares comunes que con los antiguos linajes de concha externa.

Hoy en día, calamares y sepias habitan una gran variedad de ecosistemas, desde las profundidades abisales hasta las aguas costeras. Su éxito evolutivo se debe, según los investigadores, a su capacidad inicial de refugiarse en entornos extremos y adaptarse a cambios globales.