
LA IMPONENTE DEMOSTRACIÓN DE PODER DE CARLOS V EN BARCELONA: UN DESPLIEGUE NAVAL PARA LA CONQUISTA DE TÚNEZ
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En junio de 1535, Barcelona se transformó en el escenario de una de las mayores exhibiciones de poderío militar de su tiempo: la gran revista naval del emperador Carlos V. Este acontecimiento, preludio a la expedición para la conquista de Túnez, congregó a un impresionante ejército multinacional y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva y el arte.
Un desfile naval sin precedentes
El evento central fue una exhibición de tropas en la que Carlos V pasó revista a un ejército compuesto por soldados italianos, alemanes, catalanes y andaluces. Más de 300 barcos se reunieron en el puerto de Barcelona, incluyendo naves papales, flamencas, andaluzas y de los aliados portugueses, quienes aportaron un imponente galeón conocido como el Botafogo. La magnitud del desfile fue tal que marcó a Barcelona durante décadas, transformándola en un poderoso símbolo del poder imperial.
Inmortalizado en el arte
Esta demostración de fuerza fue inmortalizada por el artista flamenco Willem de Pannemaker en uno de los tapices de la serie “La conquista de Túnez”.
La obra captura con detalle la revista de tropas en Barcelona, mostrando las espectaculares armaduras, los caballos y miles de hombres que participaron en el despliegue diseñado para impresionar al mundo y consolidar la imagen del poder del emperador.
La conquista de Túnez: una necesidad estratégica
La razón detrás de esta movilización era la conquista de Túnez, que había caído en manos de los turcos y de su almirante, el corsario Barbarroja. Este, tras destronar al rey local, Muley Hassan, aliado de Carlos V, se había convertido en una figura temida en la región, asaltando costas, tomando esclavos y saqueando sin piedad. El control de Túnez por parte de este poder hostil suponía una amenaza para los dominios del emperador en Italia, como Sicilia y Nápoles.
Barcelona como centro de operaciones
Barcelona jugó un papel crucial en esta empresa. Además de ser el punto de encuentro de la flota, las Drassanes Reials (astilleros reales) trabajaron intensamente para construir 32 galeras que se sumaron a la expedición.
Estas galeras eran similares a la galera real de Juan de Austria, cuya réplica a escala real utilizada en la Batalla de Lepanto puede visitarse en el Museo Marítimo de la ciudad.
La traición de Francisco I de Francia
No todos los monarcas cristianos estaban unidos contra la amenaza otomana. El rival de Carlos V, Francisco I de Francia, jugó un papel ambiguo que rozó la traición. Cuando el emperador le invitó a unirse a la coalición, el rey francés no solo se negó, sino que informó en secreto a los turcos de los planes de la ofensiva sobre Túnez.
Una alianza encubierta con el enemigo
La traición francesa se hizo evidente durante los combates. Las tropas imperiales descubrieron que parte de la munición y los cañones utilizados por los otomanos eran de procedencia francesa, confirmando la alianza encubierta del rey francés con el enemigo.
En su afán por debilitar a su adversario, Francisco I se alió con los turcos contra los españoles, portugueses y el propio Papa.
Esta alianza franco-otomana tuvo consecuencias directas en territorio francés. Francisco I permitió que los turcos se establecieran en puertos del sur de Francia, como Marsella, una decisión que no fue bien recibida por la población civil. A pesar de las maniobras de Francisco I, la historia demostraría que la balanza se inclinaría a favor de Carlos V, cuya campaña en Túnez se convirtió en una de sus victorias más célebres.













