EL LEGADO ARTÍSTICO DE LA TÍA SANDALIA: FE, MEMORIA Y CREATIVIDAD EN VILLACAÑAS

EL LEGADO ARTÍSTICO DE LA TÍA SANDALIA: FE, MEMORIA Y CREATIVIDAD EN VILLACAÑAS
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EL LEGADO ARTÍSTICO DE LA TÍA SANDALIA: FE, MEMORIA Y CREATIVIDAD EN VILLACAÑAS

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Catalina Sandalia Simón Fernández Verdugo, conocida como la Tía Sandalia (1902-1987), fue una mujer de origen humilde y analfabeta de Villacañas (Toledo) que poseía una memoria excepcional y una gran capacidad narrativa. Su hogar se ha transformado en un museo que alberga un legado artístico único en Castilla-La Mancha, donde la fe, la memoria y la creatividad se entrelazan a través del yeso, la cal y el color.

El Origen de su Arte: La Guerra Civil y la Fe

El inicio de su obra se remonta a la Guerra Civil española. Durante el conflicto, los habitantes se vieron obligados a permanecer en sus casas durante largos periodos. Para mantener viva la tradición de la Semana Santa en sus hijos, la Tía Sandalia comenzó a representarla en las paredes de su casa.

Con su ingenio como única herramienta, creó figuras y murales para transmitirles su fe.

Su inspiración surgió durante un bombardeo, mientras se refugiaba en el silo de su casa. Con temor, le pidió a su hijo yeso para “hacer a Dios”, ya que sentía que no lo conocían. De sus manos nació un Cristo, la primera de muchas obras que crearía a lo largo de 40 años.

Un Arte para Catequizar y Compartir

Tras la guerra, su ímpetu creativo no se detuvo. Su objetivo ya no era solo educar a sus hijos, sino expresar un profundo sentimiento religioso y utilizar su arte como una forma de catequesis.

Recibía a todo aquel que llegaba a su casa para contemplar su obra de forma gratuita, mientras les narraba cuentos, romances e historias que había aprendido oralmente.

El Museo de la Tía Sandalia: Un Tesoro de Ingenio

El museo de la Tía Sandalia alberga en la actualidad un total de 66 esculturas exentas, 40 relieves adosados y 26 lienzos. Para dar vida a sus creaciones, utilizaba cualquier material que tuviera a su alcance: yeso, cal, pinturas, cartón, telas, alambres, ramas, sarmientos, latas o periódicos. Era tan ingeniosa que llegó a usar su propio cabello para fabricar pinceles, así como crin de mula para el pelo de sus figuras.

Toda su obra fue creada y expuesta dentro de su vivienda, y nunca quiso vender ninguna pieza en vida. Era común verla sentada en la puerta de su casa, y si algún vecino le pedía ver sus creaciones, ella amablemente les invitaba a pasar.

Luego, les mostraba con orgullo su obra y les explicaba a su manera el significado de cada pieza.

Un Legado que Trasciende Fronteras

La Tía Sandalia falleció en 1987, pero su recuerdo permanece vivo en Villacañas, donde la gente se siente orgullosa de su legado. Ya en 1982, se le rindió un homenaje en vida. Su figura ha trascendido lo local, atrayendo a expertos y curiosos fascinados por su talento innato.

Su obra, que hoy podría enmarcarse en el arte povera, ha sido objeto de estudio. Una profesora de arte de Estados Unidos, que realizaba una tesis doctoral sobre artistas autodidactas, viajó a Villacañas para conocer su obra.

El artista contemporáneo Julio Falagán, cuya obra se basa en el uso de objetos cotidianos, también visitó el museo atraído por la historia de esta singular creadora.