
El artista que volvió del olvido: un libro rescata la vida de Agustín Alamán y sus tres exilios
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Esther P. Nogarol reconstruye en ‘El artista de los tres exilios’ la trayectoria de un creador oscense casi desconocido en España, pese a su relevancia internacional, y reivindica la memoria cultural perdida tras la Guerra Civil.
La historia comienza con una fotografía que permaneció durante décadas en una casa familiar, despertando la curiosidad sobre la identidad de la persona en ella. Así inicia el viaje de la periodista Esther P. Nogarol para reconstruir la vida de Agustín Alamán, un artista casi borrado de la memoria colectiva. El hallazgo casual de su nombre en internet en 2018 fue el punto de partida.
Esta búsqueda se convirtió en una investigación que culminó en el libro ‘El artista de los tres exilios’, editado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses. Según la autora, este camino le ha cambiado la vida, permitiéndole descubrir archivos en España y Francia. El libro no solo recupera la figura de Alamán, sino que también plantea la interrogante de cuántos nombres similares permanecen en el olvido.
La vida de Agustín Alamán (1921-1996) estuvo marcada por el desarraigo. Hijo y nieto de herreros, tuvo una relación temprana con la materia, que influiría en su obra, junto con su oficio de albañil. La Guerra Civil lo llevó a su primer exilio en 1938, conociendo los campos de concentración y de trabajo en Francia. Tras la liberación, participó en la exposición colectiva ‘Arte español en el exilio’ en 1947, junto a figuras como Pablo Picasso y Juan Gris.
A partir de ahí, Alamán evolucionó hacia la abstracción, abarcando pintura, escultura, joyería, cerámica, tapices, collage y diseño. Se definía como autodidacta, aunque poseía una gran capacidad técnica. Dominaba procesos que otros artistas no podían, lo que destaca su concepción artística.
Reconocido en Uruguay
En 1955, se exilió a Uruguay con su familia, donde encontró un ambiente artístico en ebullición y el reconocimiento que no tuvo en España. Se integró en los círculos de vanguardia de los años sesenta en Montevideo y expuso en espacios clave como la Librería Alfa, impulsada por el editor Benito Milla. Obtuvo premios importantes y desarrolló una obra marcada por el informalismo y el uso de materiales cotidianos. Mientras tanto, en España, su nombre se desvanecía.
El regreso a Madrid en 1970 representó su tercer exilio. En una España todavía franquista, Alamán mantuvo un perfil bajo debido a su entorno familiar vinculado al anarquismo. Además, durante la Transición, figuras como Dolores Ibárruri y Rafael Alberti acapararon la atención, dejando a otros nombres en la sombra. Su decisión de no tener marchante también afectó su carrera. Murió en 1996 prácticamente en el anonimato.
El libro inscribe la trayectoria de Alamán en un contexto más amplio, destacando la pérdida cultural derivada del exilio. Menciona a figuras como Benito Milla, un editor clave del boom latinoamericano, prácticamente desconocido en España. Se critica la falta de memoria histórica en España y el escaso peso de ciertas tradiciones políticas en la reconstrucción del relato colectivo.
La investigación de Esther P. Nogarol comenzó casi por casualidad y se ha convertido en un proyecto que le ha cambiado la vida. El libro busca hacer accesible un material académico y se presentará en Huesca, Zaragoza, Madrid, Barcelona, Toulouse y Uruguay.
El proyecto no termina con la publicación del libro. Se planea un documental y la organización de exposiciones para reunir su obra, dispersa entre Europa y América. El libro busca devolver a Alamán al lugar del que nunca debió salir, cuestionando cuántas personas como él pueden haber sido olvidadas.













