
Yasmina escapa de un matrimonio forzado y recupera su libertad en España
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Yasmina, una joven marroquí de 25 años, logró romper un matrimonio forzado tras cuatro años de reclusión en la provincia de Girona. Su historia es un ejemplo de valentía y una denuncia de una realidad que, según expertos, está más extendida de lo que se detecta.
Un sueño truncado y un matrimonio impuesto
Yasmina soñaba con ser profesora de árabe y había completado el Bachillerato en Nador, Marruecos. Sin embargo, su familia tenía otros planes: casarla con su primo, emigrado a España. A pesar de su negativa, la presión familiar fue implacable. “Yo le dije a mi madre que no quería, que era joven… Pero me dijo que no”, recuerda Yasmina.
El matrimonio se consumó y en 2021, Yasmina se trasladó a vivir con su marido a la Costa Brava. Allí, vivió más de cuatro años de reclusión doméstica y exigencias familiares.
El escape y la búsqueda de ayuda
Desesperada, Yasmina contactó con una trabajadora social y le confesó: “Si no me ayudaba, me moría o me mataba”. La trabajadora la puso en contacto con Valentes i Acompanyades, una entidad que ayuda a víctimas de matrimonios forzados. Desde entonces, Yasmina vive en un piso compartido de la asociación.
Además, consiguió que su exmarido firmara el divorcio, a pesar del rechazo inicial de su familia. “Ahora me siento mejor, mucho mejor que antes. Soy libre”, afirma Yasmina.
Una realidad silenciada
Yasmina ha decidido compartir su historia para visibilizar esta problemática. Los matrimonios forzados, celebrados bajo coacción o violencia, son un delito en España, pero las denuncias solo representan una parte del alcance real de esta práctica.
En Cataluña, los Mossos d’Esquadra han registrado 241 denuncias por matrimonios forzados en los últimos 15 años. Sin embargo, Valentes i Acompanyades atendió a 331 mujeres solo en 2025.
El miedo a denunciar
Siham El Kafroune, técnica de Valentes i Acompanyades, explica que solo el 2% de las víctimas denuncia. El miedo a enfrentarse a la familia, denunciar a los padres y exponerse al rechazo de la comunidad son las principales razones.
En 2025, la entidad “neutralizó” seis matrimonios, ayudó en 10 procesos de separación y logró que 13 mujeres rompieran el contacto con su familia.
Un nuevo comienzo
Yasmina describe su pasado como un período oscuro en el que se sintió sin valor y sin derecho a decir que no. Tras su llegada a Girona, se sintió como una “silla” al cuidado de su suegra. Sin embargo, aprovechó ese tiempo para estudiar y finalizar el Grado Superior de Administración y Finanzas.
Finalmente, decidió marcharse y, con el apoyo de Valentes i Acompanyades, dejó atrás su matrimonio y a su familia. “Fue el peor día de mi vida. Pero al final, fue el mejor día de mi vida”, resume Yasmina.
Ahora, Yasmina ha retomado sus estudios, comparte piso con otras jóvenes que han vivido situaciones similares y sueña con un futuro libre y feliz.
Un mensaje de esperanza
A pesar de haber roto con parte de su familia, Yasmina comprende que su madre también ha sido víctima de una cultura que promueve los matrimonios forzados. Con 25 años y una vida por delante, Yasmina tiene un mensaje claro: “Yo quiero que cuando una mujer dice *no*, que la gente acepte su decisión. Al final es ella la que debe vivir con él, no la familia. La que sufre es ella. No tienes por qué tener paciencia”.













