Viernes Santo en Murcia: La Procesión de los Salzillos Deslumbra con Devoción y Arte Barroco

Viernes Santo en Murcia: La Procesión de los Salzillos Deslumbra con Devoción y Arte Barroco
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Viernes Santo en Murcia: La Procesión de los Salzillos Deslumbra con Devoción y Arte Barroco

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Murcia ha celebrado este Viernes Santo una de sus procesiones más emblemáticas: la de los Salzillos. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno inició su recorrido a las ocho de la mañana, inundando las calles del centro con devoción y el esplendor del arte barroco.

Una tradición de 425 años acariciada por el sol

La procesión, que este año conmemora 425 años de historia, mantiene la tradición de salir a primera hora de la mañana.

Según Antonio Botías, cronista oficial de Murcia, la costumbre dicta que “el primer rayo de sol de la mañana debe acariciar a la Virgen de los Dolores, la Dolorosa de Salzillo”. Este año, la previsión meteorológica acompaña la tradición con un día soleado.

Ocho joyas barrocas de Francisco Salzillo

La procesión está compuesta por ocho figuras barrocas obra del imaginero Francisco Salzillo, considerado por Botías como “el más importante imaginero barroco de este país”.

Los pasos, de dimensiones más reducidas de lo habitual, fueron concebidos para una ciudad con calles estrechas, donde se aprecian mejor los detalles. La única imagen que no pertenece a Salzillo es la titular de la cofradía, Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Devoción, aroma a azahar y sabores de la huerta murciana

Miles de personas se congregaron a lo largo del recorrido, impregnado de un intenso “aroma a azahar”.

La procesión es una muestra de la fusión entre “la devoción pura y la famosísima huerta murciana”, que se manifiesta en la decoración de los tronos y en la mesa del paso de la Cena, adornada con manjares recién preparados que posteriormente se comparten con los asistentes.

Sonidos y símbolos únicos

Elementos singulares enriquecen el desfile, como los capullos de seda a los pies de Nuestro Padre Jesús, que evocan el histórico negocio de la seda en la ciudad. Además, se escuchan sonidos característicos como el “toque de burla” de los carros bocinas, unas trompetas de seis metros de largo, y los tambores entelados, cuyo ritmo marca el paso de la procesión.