
Puntos de Recogida de Paquetes: ¿Negocio Redondo o Trampa para Pequeños Comercios?
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Los puntos de recogida de paquetes se han extendido por todas partes, presentándose como una oportunidad de negocio fácil para los pequeños comercios. Sin embargo, la realidad es más compleja y menos rentable de lo que parece.
La Cruda Realidad de los Puntos Pack
Antonio, propietario de un supermercado que funciona como Punto Pack, ha revelado las dificultades y los bajos márgenes que implica esta actividad. Aunque la promesa de atraer clientes y generar ingresos adicionales es atractiva, las cifras demuestran lo contrario.
La ganancia media por paquete gestionado es de apenas 26 céntimos: 13 por la recepción y 13 por la entrega. A pesar de gestionar entre 200 y 300 paquetes diarios, la facturación mensual promedio de Antonio ronda los 300 o 350 euros, con picos de 800 euros en temporadas altas.
Para Antonio, esto representa un ingreso extra, pero no un negocio viable.
De hecho, la carga de trabajo y la presión son tan altas que no volvería a empezar. Lo que comenzó como un favor a los vecinos se transformó en una operación logística que casi colapsa su negocio principal.
El volumen de paquetes lo obligó a habilitar un almacén y contratar personal específico. Las colas de hasta 30 personas para recoger paquetes dificultaban las ventas en el supermercado.
Su conclusión es tajante: no volvería a montar un Punto Pack. A los bajos márgenes se suma el riesgo de perder un paquete.
Aunque cuentan con seguro, Antonio ha tenido que asumir de su bolsillo el coste de algún extravío. Un error, como la pérdida de un teléfono o un ordenador, puede acabar con la rentabilidad de varios meses.
Además, el supuesto beneficio de atraer clientes es limitado: de 100 personas que entran al día por la paquetería, solo un 10% realiza una compra, lo que representa apenas un 5% de las ventas totales del supermercado.
Antonio lo resume así: “No se puede vivir bien de esto”. Lo recomendaría a un negocio que empieza para darse a conocer, pero como un complemento, no como una base para sostener la empresa.
Un Caso de Éxito: El Taller Mecánico Low Cost
En contraste, Adrián G. Martin también ha recogido la historia de Kike, un mecánico y empresario que ha logrado un modelo de negocio exitoso.
Kike ha revelado que un taller mecánico puede facturar entre medio millón y un millón de euros anuales, con una rentabilidad neta del 20% para el dueño. Su fórmula se basa en un modelo “low cost” de gran volumen, inspirado en las cadenas de comida rápida.
El camino de Kike también ha sido difícil, con largas jornadas de trabajo y sacrificios personales. Sin embargo, estas dificultades le han hecho valorar más su éxito actual, que para él consiste en “ser feliz”.
A pesar de su éxito, Kike se enfrenta a la falta de vocación en la mecánica y la dificultad para encontrar empleados cualificados. Critica que los jóvenes prefieran ser “influencers” en lugar de apostar por oficios tradicionales y aboga por una reorientación de la formación profesional.












