¿A quién pertenecen los recursos naturales de la Luna?

¿A quién pertenecen los recursos naturales de la Luna?
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¿A quién pertenecen los recursos naturales de la Luna?

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Desde que el último astronauta pisó la Luna en 1972, la exploración lunar ha cambiado su enfoque. Los países ahora ven al satélite como un territorio virgen para la explotación y un destino para futuras bases permanentes. La falta de una regulación clara plantea la cuestión de quién puede reclamar qué.

El cambio de monopolio en la exploración lunar

Durante mucho tiempo, Estados Unidos dominó la colonización y la exploración lunar. El profesor Gerard J Degroot, de la Universidad de St. Andrews, describió la carrera lunar del siglo XX entre EE. UU. y la URSS como “un accidente histórico”. Fue una batalla política donde el objetivo era llegar primero, sin importar el costo. Pero una vez logrado, surgió la pregunta: ¿y ahora qué?

En los últimos 12 años, este monopolio se ha visto amenazado. Lo que comenzó como un juego entre dos superpotencias se ha transformado en una competencia a cuatro bandas con la entrada de China e India.

India hizo historia en agosto de 2023 al alunizar la sonda Chandrayaan-3 en el polo sur lunar, una zona inexplorada. El módulo contiene un rover equipado con instrumentos científicos para la observación. Allí, a la sombra de cráteres, se ha encontrado agua congelada, desafiando la creencia de que la Luna es un planeta seco. Este logro sitúa a India como el cuarto país con la capacidad de posar una nave en la Luna.

China, por su parte, ha mantenido un programa lunar sólido desde 2004. Aunque sus éxitos no tienen la misma publicidad que los logros estadounidenses, su avance constante y determinación de establecer una base lunar permanente preocupa a algunos en la NASA. Se admite que Estados Unidos está inmerso en una nueva carrera espacial con China.

De la exploración a la explotación lunar

La nueva carrera espacial va más allá de la política y la rivalidad. En el siglo XXI, la Luna se ha convertido en un objetivo más razonable antes de intentar llegar a Marte. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) destaca tres elementos clave que hacen a la Luna valiosa para la exploración espacial:

El primer tesoro es el agua. Aunque no hay agua líquida, se estima que hay suficiente agua congelada para llenar 240.000 piscinas olímpicas. El agua es esencial para el cultivo de alimentos fuera de la Tierra y para la fabricación de combustible. Es probable que existan cantidades aún mayores de hielo subterráneo no detectado.

El segundo tesoro es el helio 3, un isótopo del helio raro en la Tierra pero abundante en la Luna. La falta de campo magnético ha permitido que el viento solar deposite grandes cantidades de este isótopo en el regolito lunar. Se considera un combustible limpio para la fusión nuclear que, al fusionarse con deuterio, produciría una gran cantidad de energía sin residuos radiactivos.

El tercer tesoro son los metales raros. La Luna contiene 15 de estos metales, junto con escandio e itrio, utilizados en la fabricación de componentes electrónicos para teléfonos móviles, tabletas y ordenadores. China controla el 90% del suministro de estos metales, pero asegura que solo tiene reservas para 15 o 20 años.

¿A quién pertenece la Luna?

Frans G. von der Dunk, profesor de Leyes Espaciales, afirma que la Luna pertenece “a toda la humanidad entera, a todos los países juntos”. Esto se establece en los artículos I y II del Tratado del Espacio Exterior de 1967, que proporciona el marco legal para todas las actividades espaciales, incluida la Luna.

Ningún estado, persona o empresa puede reclamar la posesión de un lugar en la Luna, incluso si fue el primero en llegar. Sin embargo, aún está por determinar el tamaño de la zona de explotación y la duración de la validez de una licencia.

Existe preocupación por la posible contaminación derivada de la explotación de los recursos minerales de la Luna. El Tratado del Espacio Exterior no tiene una regulación específica para la explotación de recursos ni para la contaminación, algo que no se previó en el pasado.