
Las Promesas Rotas del 'America First': Aumento del Gasto Militar a Costa de Programas Sociales
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea un significativo aumento del 40% en el presupuesto de Defensa para el año 2027. Esta medida, sin embargo, vendría acompañada de un recorte drástico de 73.000 millones de dólares en programas sociales esenciales.
Esta decisión ha generado controversia, ya que Trump llegó a la Casa Blanca con la promesa de priorizar a los estadounidenses bajo el lema “America First”. Ahora, su administración parece inclinarse por desinvertir en ayudas a los ciudadanos para destinarlos a conflictos en el extranjero.
Prioridad al Gasto Militar
En reuniones previas a la presentación del presupuesto, Trump manifestó a sus asesores la necesidad de priorizar el gasto militar, incluso a expensas de programas sociales como Medicaid y Medicare, destinados a la asistencia médica.
En declaraciones que fueron accidentalmente publicadas y luego eliminadas de la cuenta de YouTube de la Casa Blanca, el presidente argumentó que el país, al estar involucrado en guerras, no puede ocuparse de “guarderías, Medicaid, Medicare y todas estas cuestiones individuales”, delegando esa responsabilidad a los estados.
Recortes en Áreas Clave
El recorte de 73.000 millones de dólares implicaría la eliminación de programas relacionados con el cambio climático, el servicio meteorológico, la vivienda y la educación. Esto se suma a las reducciones que la administración Trump ha implementado en estos sectores durante el último año.
Especialmente preocupante es el desmantelamiento de parte de la agencia de emergencias meteorológicas (FEMA), lo que genera dudas sobre la capacidad del país para prevenir y responder a futuros desastres naturales.
En el ámbito educativo, se han reducido programas de ayudas sociales, y el presidente ha amenazado con retirar fondos a centros que apliquen políticas de Diversidad, Equidad e Igualdad (DEI).
En cuanto a vivienda, se prevé recortar 50 millones de dólares de un programa que ofrecía subvenciones a gobiernos locales para facilitar el acceso a viviendas asequibles, al que el gobierno de Trump acusa de financiar “agencias DEI divisivas”.
Lagunas Legales en el Mercado Inmobiliario
Si bien Trump ha tomado medidas para abordar la crisis inmobiliaria, como la prohibición a los gigantes de Wall Street de comprar edificios para alquilar, esta medida presenta una laguna legal que les permite construir viviendas destinadas al alquiler.
Grandes firmas de capital privado como Blackstone han aprovechado esta oportunidad, desplazándose hacia el mercado de nuevas construcciones para alquiler. Si bien el presidente busca responsabilizar a los grandes inversores por la crisis inmobiliaria, se estima que estos solo poseen entre el 1% y el 3% de las viviendas unifamiliares en alquiler del país.
Consecuencias a Largo Plazo
Este nuevo recorte presupuestario se suma a la “Big Beautiful Bill” del año pasado, que, a pesar de mantener la rebaja de impuestos para las empresas, dejará a más de 11 millones de estadounidenses sin cobertura médica para 2034. Esto se debe a la reducción de un billón de dólares del Medicaid y de las ayudas alimentarias para los más vulnerables.
La “One Big Beautiful Bill” ya preveía un aumento de la deuda pública en más de 3,3 billones de dólares, y el nuevo presupuesto de defensa amenaza con incrementarla aún más. Además, el déficit generado por el reciente conflicto bélico también impactará negativamente en la deuda del país.
Esta situación contradice la promesa de campaña de Trump de reducir la deuda pública, una premisa que inicialmente justificó despidos masivos en agencias federales bajo la gestión de Elon Musk.













