Donostia, Capital del Motor en 1926: Alfonso XIII, Primo de Rivera y 100.000 Aficionados en el Circuito de Lasarte

Donostia, Capital del Motor en 1926: Alfonso XIII, Primo de Rivera y 100.000 Aficionados en el Circuito de Lasarte
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

Donostia, Capital del Motor en 1926: Alfonso XIII, Primo de Rivera y 100.000 Aficionados en el Circuito de Lasarte

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

En 2026 se conmemora el centenario de un hito histórico: la designación de Donostia como capital europea del motor. En julio de 1926, el Circuito de Lasarte, inaugurado tres años antes, se convirtió en el epicentro del Gran Premio de Europa de velocidad, atrayendo a figuras de la talla del rey Alfonso XIII y el dictador Miguel Primo de Rivera. El evento, que se extendió durante una semana, trascendió lo deportivo, convirtiéndose en una fiesta multitudinaria que congregó a más de 100.000 personas de todo el mundo, superando ampliamente la población local de la época (65.000 habitantes).

Un Circuito Urbano

El Circuito de Lasarte no era un autódromo al uso, sino un trazado de 17 kilómetros que serpenteaba a través de la capital y localidades vecinas como Oria, Urnieta, Andoain y Hernani. A lo largo del recorrido se dispusieron tribunas para el público y la prensa, así como “garages”, ‘boxes’ e incluso una zona de pesaje y control en la Plaza de Okendo, en el corazón de la ciudad. La infraestructura se complementó con cabinas telefónicas para transmitir los tiempos de paso e incidencias. Gipuzkoa, en aquel entonces, lideraba la proporción de líneas telefónicas por habitante en España, gracias a su gestión local independiente del monopolio estatal de Telefónica (creado en 1924).

El Gran Premio de Europa

El Gran Premio de Europa consistió en 45 vueltas al circuito, sumando un total de 779 kilómetros. Esta fue la cuarta edición de la competencia, que previamente se había celebrado en Monza (1923), Lyon (1924) y Spa (1925). El Circuito de Lasarte, concebido en 1923, ya había albergado eventos en años anteriores, aprovechando el auge veraniego de la ciudad. A lo largo de su historia, acogió diez ediciones del Gran Premio de España.

Éxito rotundo

El Real Automóvil Club de Gipuzkoa, adelantándose a sus homólogos catalanes, logró atraer el gran evento a Donostia, lo que generó una amplia cobertura mediática a nivel nacional e internacional. La semana del motor se complementó con corridas de toros, fiestas en el casino Gran Kursaal y otras celebraciones.

Según el diario ‘La Libertad’, el evento fue un “gran éxito de San Sebastián”, destacando a la ciudad como “la más bella y más europea, la más cosmopolita” de España. Las crónicas resaltaban la multitud que abarrotaba los puntos estratégicos del circuito, a pesar del calor sofocante de la jornada. Se elogiaba la organización, el estado de las carreteras y la vigilancia del trazado.

Cosmopolitismo en la Prensa

La tribuna de prensa era un crisol de culturas, donde se escuchaban francés, inglés, alemán, vasco, catalán y español. Periodistas de diversas nacionalidades tomaban notas, cronometraban los tiempos y caricaturizaban el evento.

La Carrera

El periódico ‘El Noticiero del Lunes’ cubrió ampliamente el evento, destacando la presencia del rey Alfonso XIII y el dictador Primo de Rivera. La salida, de tipo Le Mans, se dio a las 10:00 horas. Aunque algunas escuderías se retiraron a última hora, la parrilla contaba con máquinas de Bugatti y Delage.

Los mecánicos demostraron su habilidad al cambiar una rueda en tan solo 43 segundos, lo que generó la ovación del público. Los coches, con motores de 1.500 centímetros cúbicos y un peso mínimo de 700 kilogramos, lucharon por la victoria.

Jules Goux, el Ganador

Tras varios cambios en la punta, el francés Jules Goux, al volante de un Bugatti, se alzó con la victoria, superando al italiano Bartolomeo Constantini, también con un Bugatti. El ganador promedió 113 kilómetros por hora, con una vuelta rápida que superó los 130 km/h.

Goux recibió una copa en nombre de la Corona, el trofeo del Gran Premio de Europa y 50.000 pesetas en metálico. El Ayuntamiento había destinado 300.000 pesetas a la organización del evento. El Real Automóvil Club de Gipuzkoa agradeció la asistencia del jefe del Estado y su familia, así como del general Primo de Rivera, a quien se aclamó como “salvador de España”.

Legado

El callejero de Lasarte-Oria conserva dos recordatorios de esta época: el paseo del Circuito y la calle de las Tribunas. El circuito celebró sus últimas carreras en 1935. La Guerra Civil truncó la actividad, que nunca se retomó.

En 1928, dos mujeres, Janine Jennky y Anne-Cécile Rose-Itier, compitieron por primera vez en el circuito.