Un pueblo de Cáceres revoluciona la atención al autismo: la historia de Ícaro

Un pueblo de Cáceres revoluciona la atención al autismo: la historia de Ícaro
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Un pueblo de Cáceres revoluciona la atención al autismo: la historia de Ícaro

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En la pequeña localidad de Torre de Don Miguel (Cáceres), Berta y Carlos, padres de Ícaro, un niño de 7 años diagnosticado con autismo, han iniciado un movimiento transformador. Berta, fisioterapeuta del sistema sanitario extremeño, impulsó la iniciativa al compartir una carta con sus colegas, lo que desencadenó una serie de charlas y formaciones destinadas a mejorar la atención y calidad de vida de las personas con autismo, al tiempo que se desmantelan prejuicios arraigados.

Rompiendo mitos sobre el autismo

La pareja se ha propuesto derribar los falsos mitos que rodean al autismo, como la creencia de que “viven en su propio mundo” o que “son todos muy inteligentes”. Aclaran que, si bien algunos presentan un hiperfoco, una habilidad para especializarse en temas de su interés, esto no siempre se correlaciona con un alto cociente intelectual. Por lo tanto, enfatizan la importancia de informarse para comprender la realidad de las personas con autismo.

Adaptando la atención: la experiencia como guía

Berta y Carlos, basándose en su propia experiencia, comparten en sus charlas herramientas prácticas para adaptar la atención en diversos contextos.

Destacan la importancia de anticipar la información, explicando al paciente qué se hará, por qué, cuándo y cuánto durará el procedimiento. Además, señalan la necesidad de comprender los desafíos sensoriales que enfrentan las personas con autismo, como la hipersensibilidad a ciertos colores o texturas.

Impacto inmediato: una mejor atención en urgencias

El impacto de estas formaciones ha sido notable. Tras una charla en el servicio de urgencias, el padre de un niño autista expresó su asombro, sintiendo que estaban en un hospital diferente. Según Berta, la clave reside en escuchar, observar y dar voz a los cuidadores, quienes mejor conocen a los niños.

Carlos reconoce que el camino es desafiante: “El autismo es dolor por la incomprensión y requiere de recursos inmensos, tanto a nivel emocional como económico”.

Ventajas y desafíos de vivir en un pueblo pequeño

La vida en Torre de Don Miguel, un pueblo de apenas 500 habitantes, presenta tanto ventajas como desafíos. La comunidad unida y la convivencia real son aspectos positivos. “Todo el mundo lo conoce, nadie lo juzga, se entienden sus necesidades de apoyo”, comentan. En este entorno, “Ícaro no está incluido, sino que convive como todos los demás”, algo que no siempre es posible en entornos más grandes.

El sacrificio logístico y familiar

Sin embargo, también existen sacrificios personales y logísticos.

La familia debe desplazarse tres veces por semana a Plasencia para que Ícaro reciba sus terapias, lo que implica largas tardes fuera de casa y un gran esfuerzo económico y de organización familiar, con jornadas que comienzan a las seis de la mañana y terminan después de las ocho de la noche.