
Ovar: Un Museo de Azulejos al Aire Libre en la Costa Atlántica de Portugal
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Ovar, situada en el distrito de Aveiro, al norte de Portugal, es una villa que cautiva por su singular combinación de patrimonio cultural y belleza costera. A unos 40 kilómetros de Oporto, esta localidad ofrece a sus visitantes una experiencia única, donde la historia, el arte y la naturaleza se entrelazan armoniosamente.
Un paseo por la historia a través de los azulejos
El rasgo más distintivo de Ovar es, sin duda, la profusión de fachadas recubiertas de azulejos. Con más de 800 edificios adornados con esta forma de arte, la villa se ha ganado el título de “ciudad del azulejo”. Desde viviendas particulares hasta edificios públicos, el centro urbano se transforma en un museo al aire libre, donde los azulejos cuentan historias y reflejan la rica tradición artística portuguesa.
Esta tradición no se limita a la mera decoración; es una expresión de la identidad local y regional, que se ha transmitido de generación en generación. Los azulejos, con sus diseños geométricos, motivos figurativos y vibrantes colores, son un testimonio de la creatividad y el ingenio de los artesanos locales.
Templos históricos adornados con azulejos
Además de las fachadas de los edificios, Ovar alberga una serie de templos y capillas de los siglos XVII y XVIII, muchos de ellos completamente revestidos de azulejos. Estas construcciones religiosas son un tesoro arquitectónico que permite a los visitantes explorar la evolución de los estilos decorativos a lo largo del tiempo.
La Igreja Matriz de Ovar, de origen medieval, destaca por sus siete retablos construidos entre los siglos XVII y XX, ofreciendo un recorrido histórico a través de su interior. Aunque menos ostentosa que otras iglesias de la región, su valor reside en la preservación de elementos históricos y la integración de estilos de diferentes épocas.
La Igreja de Nossa Senhora do Amparo: un referente de la azulejería religiosa
A pocos kilómetros del centro de Ovar, en la freguesia de Válega, se encuentra la Igreja de Nossa Senhora do Amparo, un templo que deslumbra por la cantidad de azulejos policromados que cubren tanto su fachada como su interior. Esta iglesia es un referente de la azulejería decorativa aplicada a la arquitectura religiosa, y un ejemplo del esplendor artístico que se puede encontrar en Ovar.
Al norte de Ovar, en la freguesia de Cortegaça, se encuentra la Igreja Matriz de Santa Marinha, cuya fachada y decoración mantienen los clásicos azulejos en azul y blanco, representando un contraste con la policromía de Válega y preservando la tradición de la azulejería clásica portuguesa. Otras iglesias, como la de San Cristóbal de Ovar, también forman parte del conjunto histórico y cultural, sumando valor patrimonial a la villa y ofreciendo una diversidad de estilos para quienes recorren la ciudad.
Playas con bandera azul en la costa de Ovar
Pero Ovar no es solo patrimonio y arte; también es un destino de costa con playas de arena fina y aguas de calidad, reconocidas con la bandera azul en varias zonas. La Praia do Furadouro, la más cercana al centro de la villa, es un lugar popular entre los visitantes gracias a su fácil acceso y servicios disponibles.
Junto a ella se encuentra la Praia do Torrão do Lameiro, también conocida como Praia dos Marretas, un área con dunas y pinares donde es común observar embarcaciones varadas y la práctica de la pesca tradicional mediante el método de la xávega. Hacia el norte, las playas de Cortegaça y Maceda amplían la oferta de litoral, proporcionando un entorno más natural y menos urbanizado.
En resumen, Ovar es un destino que combina patrimonio urbano con recursos naturales, integrando la historia de la villa con la actividad turística contemporánea. Sus fachadas azulejadas, templos históricos y playas con bandera azul ofrecen un recorrido completo que permite a los visitantes disfrutar de la cultura, la historia y el contacto con el océano en un mismo lugar.













