El Papa León XIV celebra la Pascua y alerta sobre la desinformación

El Papa León XIV celebra la Pascua y alerta sobre la desinformación
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El Papa León XIV celebra la Pascua y alerta sobre la desinformación

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“¡Cristo ha resucitado! ¡Feliz Pascua!

Este saludo, lleno de asombro y de alegría, nos acompañará toda la semana”, fueron las palabras iniciales del Papa León XIV desde el balcón del Palacio Apostólico en el Lunes de la Octava de Pascua.

Frente a una multitud congregada en la Plaza de San Pedro, el Pontífice enfatizó que, a través de la resurrección, “la desesperación de la muerte es removida para siempre, en el nombre de Jesús”. Su mensaje central se enfocó en la necesidad de elegir entre la luz de la verdad y la oscuridad de la mentira.

La verdad frente a la mentira

Refiriéndose al pasaje bíblico de las mujeres y los guardias del sepulcro, León XIV destacó el contraste entre el testimonio de vida de las mujeres y el intento de los guardias, sobornados por el sanedrín, de difundir la falsedad del robo del cuerpo de Jesús.

“De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones: una es fuente de vida nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva”, explicó.

Advertencia sobre la desinformación

El Papa León XIV también alertó sobre los peligros de la desinformación en la sociedad actual, lamentando que, con frecuencia, “el relato de la verdad es oscurecido por *fake news* —como se dice hoy—, es decir, por mentiras, alusiones y acusaciones sin fundamento”. Sin embargo, transmitió un mensaje de confianza, afirmando que “la verdad no permanece oculta, al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante”.

Un llamado a la acción y recuerdo de Francisco

El Pontífice invitó a seguir el mandato de Jesús de “No teman.

Vayan a anunciar”, subrayando que “la Pascua del Señor es nuestra Pascua —la Pascua de la humanidad—”. Además, rogó que la fuerza de la resurrección alcance a aquellos que más sufren, especialmente a los pueblos “atormentados por la guerra”, a los cristianos “perseguidos por su fe” y a los niños “privados de la educación”.

Finalmente, el Papa conmovió a los presentes al recordar a su predecesor, señalando que se cumplía un año desde que el Papa Francisco “entregó su vida al Señor”.

Invocando su “gran testimonio de fe y de amor”, pidió la intercesión de la Virgen para que la Iglesia sea, hoy más que nunca, un “anunciador cada vez más luminoso de la verdad”.