
Fernando Samper dice en la comisión de investigación del caso Koldo, en relación con el caso de las mascarillas, que no conoce ni al exministro José Luis Ábalos ni a su exasesor
Un contrato de trámites ambientales destapado por la Guardia Civil une el caso Koldo con la trama Forestalia en Aragón
El presidente ejecutivo de Forestalia, Fernando Samper, ha reconocido este lunes en el Senado, en la comisión de investigación del caso Koldo, haber mantenido una reunión con el exdirigente socialista Santos Cerdán, aunque ha negado cualquier relación empresarial tanto con él como con la empresa Servinabar. Sí ha admitido, no obstante, haber ejercido como facilitador en su relación con Antxón Alonso, socio de Cerdán.
Samper, que ha sido llamado en la mencionada comisión en relación con el caso de las mascarillas, ha explicado que coincidió con Cerdán en encuentros celebrados en Pamplona y en el País Vasco, en los que también mantuvo contactos con representantes del PNV, PSE y EH Bildu. “Hablamos de posibles colaboraciones, centros de datos… Con Antxón he trabajado para que defendiera mis proyectos, pero no trabajaba para mí”, ha señalado.
Asimismo, ha matizado que no fue él quien buscó a Alonso, aunque no ha aclarado cómo se conocieron. Sobre Cerdán, ha insistido en que “no tuvo nada que ver” en sus actividades empresariales. “Con él estuve en una ocasión a través de Antxón Alonso. No ha hecho ningún negocio conmigo, ni tampoco Servinabar”, ha subrayado.
Durante su comparecencia, Samper ha asegurado no conocer en absoluto a Koldo García, ni a José Luis Ábalos, ni a Leire Díez. “No los conozco ni tengo nada que ver con ellos. No he estado jamás en mi vida con Koldo”, ha afirmado con rotundidad.
El empresario también ha rechazado cualquier vinculación con el caso de las mascarillas, recordando que tanto él como su familia realizaron donaciones durante la pandemia: un millón de euros al Gobierno de Aragón y 350.000 euros al Ejecutivo central.
Reunión con Sara Aagesen
Samper se ha acogido a su derecho a no responder determinadas preguntas relacionadas con asuntos bajo secreto de sumario. No obstante, ha indicado que conoce a la exvicepresidenta Teresa Ribera “por los medios”, aunque nunca ha tenido trato directo con ella. Sí mantuvo, en cambio, un encuentro en La Moncloa con su sucesora, la actual ministra Sara Aagesen, cuando esta era secretaria de Estado de Energía. Según ha relatado, en esa reunión participaron varias empresas del sector energético para abordar la relevancia de la cadena de valor europea frente a Asia.
También estuvieron presentes Manuel de la Rocha y un director de Energía. “Toda la conversación fue sobre tecnología”, ha precisado.
Fuentes del Ministerio han confirmado que esa reunión se produjo el 2 de febrero de 2024, cuando Aagesen era secretaria de Estado de Energía. La responsable del Ministerio acudió, según las mismas fuentes, “a un encuentro en la Moncloa al que asistieron varias empresas del sector para hablar de la importancia de la cadena de valor europea frente a Asia”.
Mientras, el empresario ha declinado responder a otras cuestiones “para no cometer un delito de revelación de secretos”, al tratarse de diligencias bajo secreto de sumario, y ha señalado su intención de comparecer primero ante un juez. Muchas de las preguntas estaban relacionadas con Eugenio Domínguez, exsubdirector general de Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica, a quien la UCO vincula estrechamente con el empresario aragonés. En cualquier caso, Samper ha asegurado que Teresa Ribera “no intercedió en nada”.
Por último, Samper ha defendido el liderazgo de España en energías renovables y ha explicado que, tras desvincularse del grupo familiar en 2010, estuvo presente en el momento en que cambió el modelo de subastas.
“Podría haber acaparado el 80% o el 90% de los puntos en toda España”, ha afirmado.
En 2016, durante el mandato del ministro José Manuel Soria, llegó a adjudicarse el 60% de los megavatios ofertados. “Era una subasta modelo y podría haber accedido hasta al 600%, pero no lo hice por prudencia, porque entendí que debía desarrollar mi propio modelo”, ha explicado. Según recuerda, aquella subasta supuso el fin de las primas y generó fuertes críticas, aunque posteriormente el sistema se consolidó como referencia para el desarrollo de proyectos renovables, incluyendo la siguiente subasta, ya con Alberto Nadal.
Tramitación en Aragón
El empresario también ha tenido que dar explicaciones sobre las gestiones de Forestalia en el clúster del Maestrazgo (Teruel), un megaproyecto que contempla 22 parques eólicos y sobre el que pesan acusaciones de fraccionamiento para eludir una tramitación ambiental más exigente.
El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) era el encargado de emitir las declaraciones de impacto ambiental al estar por debajo de 50 MW. Su entonces director, Jesús Lobera, es señalado en un informe de la UCO como una “figura central” en las supuestas presiones. Samper ha reconocido que conocía a Lobera, pero ha rechazado tajantemente haber ejercido presiones sobre funcionarios o haber influido en apartar a técnicos de los expedientes.
En concreto, se ha referido a la funcionaria Ainhoa Ruiz, quien denunció haber sido relegada por oponerse a una presunta trama de corrupción. “Ainhoa trabajó en mi empresa y la despedí por mala trabajadora. Sé lo que hizo en mi casa. Y esta señora irá a los tribunales en algún momento”, ha afirmado.
Asimismo, ha negado irregularidades en las relaciones con empresas vinculadas a la familia de Susana Sumelzo, secretaria de Estado para Iberoamérica y el Caribe. Según ha explicado, los senadores han sacado de contexto prácticas habituales en la fase de desarrollo de proyectos, cuando se presentan avales y se negocia la prelación. “Se entra en negociación con distintas sociedades y se intercambian proyectos para ganar eficiencia”, ha señalado, asegurando que este tipo de acuerdos no solo se produjeron con la empresa vinculada a Sumelzo, sino también con otras de mayor tamaño y relevancia.
Críticas políticas la comisión
El senador socialista Ramón Morales ha sido el único que no ha formulado preguntas al compareciente, al considerar que la comisión de investigación se ha convertido en un “cajón de sastre”.
Morales ha acusado al PP de utilizar este órgano con fines políticos y de “generar ruido” mientras mantiene abiertas otras investigaciones propias. A su juicio, una comisión de investigación debe servir para esclarecer hechos concretos, “no para impulsar campañas políticas como está haciendo el PP”. El senador ha cuestionado además la pertinencia de algunas comparecencias, incluida la de Samper, en relación con la investigación sobre la compra de material sanitario durante la pandemia. “Nos preguntamos qué tiene que ver la comparecencia de hoy con las mascarillas.
Vamos por fascículos en este circo en el que el PP ha convertido el Senado”, ha afirmado. Asimismo, ha denunciado la proliferación de nuevas comisiones —tres más, según ha indicado— y ha criticado el coste que suponen para las arcas públicas. “Buscan ruido y fango, y no actuamos igual ante los casos de corrupción”, ha añadido, antes de concluir que la presencia de Samper responde a “la desesperación del PP”.
La senadora del PP, Rocío Dívar, por su parte, denuncia que en torno a Forestalia y el PSOE existe “un patrón sistemático de procedimientos trucados, presiones sobre funcionarios y favores cruzados”.
A su juicio, el grupo empresarial de Samper ha concurrido pero en competencia desleal “y alguien le facilitó el camino” y ha concluido asegurando que “hoy no acaba nada, sino que empieza a entenderse todo”, a lo que el empresario ha contestado que se ha excedido en tal valoración y remitiéndose al juicio en los tribunales para demostrar su verdad.
Igualmente, las senadoras que han interpelado al empresario desde el grupo Mixto y Vox, Mari Mar Caballero y Paloma Gómez, respectivamente, han tratado sin éxito de obtener respuesta a muchas de sus preguntas por considerar que obedecen a investigaciones que están bajo secreto de sumario, aunque sí han conseguido desvelar algunos encuentros de Samper como su relación con el exministro y expresidente de Castilla-La Mancha José Bono, del que ha dicho que ha estado con él, han hablado “muchas cosas”, pero que “todavía” no le ha pedido ningún favor.












