Endometriosis: La normalización del dolor menstrual retrasa el diagnóstico

Endometriosis: La normalización del dolor menstrual retrasa el diagnóstico
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Endometriosis: La normalización del dolor menstrual retrasa el diagnóstico

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La endometriosis, una patología que afecta a millones de mujeres, enfrenta un largo y tortuoso camino hacia el diagnóstico y tratamiento. Se estima que, en promedio, una paciente tarda entre seis y diez años en recibir un diagnóstico definitivo. ¿Por qué esta enfermedad tan común sigue siendo tan invisible para el sistema sanitario?

La normalización del dolor menstrual como factor clave

Xusa Sanz, enfermera y dietista-nutricionista clínica especializada en salud de la mujer, señala que “una de las causas del retraso en el diagnóstico es la normalización del dolor menstrual, tanto a nivel social como sanitario. Esto lleva a infravalorar los síntomas e incluso a minimizar el sufrimiento de muchas mujeres”. Sanz añade que entre los síntomas de la endometriosis suele estar presente el dolor menstrual intenso (dismenorrea) o dolor pélvico crónico.

La aceptación del dolor como algo intrínseco a la condición femenina hace que muchas mujeres dejen de buscar ayuda. Según Sanz, cuando las pacientes acuden reiteradamente a consulta con dolor y reciben como respuesta que “es normal”, terminan normalizando su malestar y evitando buscar segundas opiniones. Además, el dolor femenino suele ser minimizado o atribuido a causas psicológicas, retrasando aún más la detección.

Dificultades en el acceso a especialistas y factores estructurales

Otro factor que contribuye al retraso es la dificultad para acceder a especialistas con experiencia en endometriosis, ya que no se deriva a las pacientes de manera oportuna. Este retraso permite que la enfermedad progrese, dificultando su manejo posterior. Sanz también menciona factores estructurales, como la infrafinanciación histórica en investigación y los sesgos de género en la atención sanitaria, que han contribuido a minimizar el dolor de las mujeres.

La endometriosis: una enfermedad sistémica

La endometriosis es una enfermedad sistémica que puede afectar a todo el organismo, no solo al aparato reproductor. Esto, según Sanz, complica enormemente su reconocimiento inicial, ya que las pacientes pueden sufrir problemas digestivos, cardiovasculares, infertilidad, urinarios, etc., lo que favorece diagnósticos erróneos.

La complejidad de las pruebas diagnósticas

A diferencia de otras enfermedades, aún no se dispone de un biomarcador sanguíneo validado que sea lo suficientemente sensible y específico para poder usarlo en la clínica de manera rutinaria. Aunque la ecografía transvaginal avanzada y la resonancia magnética han evolucionado mucho, Sanz advierte que la enfermedad es compleja y heterogénea, y en ocasiones la extensión de las lesiones visibles no se corresponde con la gravedad de los síntomas que siente la paciente.

La importancia de creer a la paciente

Históricamente, el diagnóstico certero se realizaba a través de una intervención quirúrgica. Sin embargo, Sanz celebra que el enfoque médico esté cambiando. Guías internacionales recomiendan que el diagnóstico pueda hacerse de forma presuntiva, basándose en la historia clínica de la paciente, sus síntomas y las pruebas de imagen como apoyo, sin la necesidad de confirmación quirúrgica en todos los casos. Este cambio es necesario para reducir los retrasos y evitar intervenciones invasivas. La experta subraya la importancia de realizar una buena historia clínica escuchando activamente a la mujer.

Señales de alerta

Para romper el ciclo del retraso, es vital que las mujeres identifiquen cuándo su malestar requiere atención especializada. Cualquier dolor menstrual que sea incapacitante, persistente o que afecte significativamente a la calidad de vida no debe considerarse normal. Además, existen varias señales clínicas que deberían hacernos sospechar de la presencia de endometriosis o, por lo menos, que nos deberían llevar a la consulta médica. Sanz enumera: dolor menstrual intenso que no mejora con analgésicos comunes, dolor pélvico crónico, dispareunia (dolor con las relaciones sexuales), dolor al defecar o al orinar, infertilidad o dificultad para lograr un embarazo.

Reducir los años de espera para el diagnóstico no solo es una cuestión médica, sino de justicia social. El objetivo debe ser siempre evitar que la enfermedad progrese y devolver la salud a quienes han sido invisibilizadas durante años.