La Pascua: Resurrección y Redención

La Pascua: Resurrección y Redención
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

La Pascua: Resurrección y Redención

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La Pascua, en su esencia, conmemora tanto la liberación de la esclavitud en Egipto, como la Resurrección de Cristo y, por ende, nuestra redención. La Eucaristía se erige como la celebración cumbre de esta festividad.

El Tiempo Pascual se caracteriza por el proceso gradual de aceptación por parte de los apóstoles de la Resurrección de Jesús.

Las dudas iniciales se manifiestan desde el mismo Domingo de Pascua, cuando dos discípulos, en su huida de Jerusalén hacia Emaús, son alcanzados por Jesús. Durante el trayecto, Jesús dialoga con ellos y, al partir el pan, los discípulos lo reconocen.

Tal como se relata en Lucas 24, 13-35: “…Y sucedió que, al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo, y partiéndolo, les dio.

Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron”.

La Duda de Tomás y la Fe sin Ver

Incluso el apóstol Tomás, días después, persiste en su incredulidad ante la Resurrección, condicionando su fe a la evidencia visual. Sin embargo, al encontrarse con Jesús, lo reconoce como Señor y Dios.

La respuesta de Jesús a Tomás es fundamental:

“¿Por qué me has visto has creído?”

“Dichosos los que crean sin haber visto” (Juan 20, 24-29).

Esta afirmación nos incluye a quienes confiamos en la Resurrección sin haber sido testigos directos.

La Realidad de la Resurrección

Los discípulos constatan que la persona que se les aparece es, en efecto, Jesús. Inicialmente, lo confunden con un fantasma, pero Jesús comparte una comida con ellos para demostrar su realidad física, aunque transformada en un hombre celestial con nuevas propiedades.

Este Tiempo Pascual es una invitación a vivir las consecuencias de la Pascua.

Al igual que participamos de la muerte de Cristo a través del Bautismo, también participamos de su Resurrección, reafirmando que el ser humano no está destinado únicamente a la muerte.