
Acuerdo Iglesia-Gobierno sobre abusos: Víctimas recelan de la "letra pequeña
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Supervivientes de abusos clericales en España expresan cautela ante el reciente acuerdo entre el Gobierno y la Iglesia para mejorar las indemnizaciones a las víctimas de pederastia. A pesar de la firma del protocolo, persisten dudas sobre su implementación y la “buena voluntad” de los obispos.
Una de las principales preocupaciones es la ausencia de un fondo de garantía estatal que asegure el pago de las indemnizaciones, como explica A., una víctima ya compensada por el plan PRIVA que planea apelar ante el Defensor del Pueblo. Existe el temor de que las órdenes religiosas se declaren insolventes o se nieguen a cumplir con las decisiones del Defensor.
El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se reunirá con asociaciones de víctimas para abordar estas inquietudes y explicar los detalles del acuerdo. Las víctimas exigen transparencia y respeto, cansadas de la “opacidad, indiferencia y falta de claridad” que, según denuncian, han encontrado en la Conferencia Episcopal.
Asociaciones como Justice Initiative y la Asociación Infancia Robada consideran el acuerdo un “hito histórico” que reconoce el derecho a la reparación de las víctimas. Sin embargo, insisten en la necesidad de establecer baremos claros para las indemnizaciones, más allá de criterios subjetivos.
Todas las víctimas coinciden en valorar la independencia del Defensor del Pueblo para tomar decisiones finales en caso de desacuerdo. También destacan como un avance histórico la participación de las víctimas en el proceso y el reconocimiento del daño a la dignidad, el sufrimiento emocional y la pérdida de oportunidades educativas o laborales.
Puntos oscuros y el fantasma del caso irlandés
Algunas víctimas critican que el protocolo solo abra una ventana de un año (prorrogable a otro) para presentar reclamaciones. Además, desconfían de que la Iglesia cumpla con lo pactado y se vea obligada a pagar indemnizaciones superiores a las del plan PRIVA.
El protocolo establece que el Ministerio y el Defensor del Pueblo no asumen responsabilidad alguna por la ejecución de las reparaciones ni pueden ser requeridos para pagarlas directamente.
Las víctimas recuerdan el caso de Irlanda, donde las congregaciones religiosas se negaron a aportar más fondos para las indemnizaciones cuando la magnitud de los abusos se hizo evidente, obligando al Estado a cubrir el déficit.
La ausencia de un fondo de garantía estatal en España genera el temor de que se repita esta situación, dejando a las víctimas desprotegidas si las órdenes religiosas se declaran insolventes o se niegan a pagar.













