
La creciente dificultad de estudiar Medicina en la universidad pública española
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El acceso a los estudios de Medicina en las universidades públicas españolas se ha convertido en un desafío cada vez mayor para los aspirantes. La alta demanda, combinada con una oferta limitada en las instituciones estatales, ha provocado que muchos estudiantes consideren la opción de la universidad privada, lo que a menudo implica un endeudamiento significativo para sus familias.
El auge de la universidad privada
Actualmente, una de cada tres facultades de Medicina en España es privada, situando al país como uno de los que tiene mayor número de centros de este tipo por habitante a nivel mundial. De los 54 centros existentes, 36 son públicos y 18 privados. Este crecimiento responde a la creciente demanda de estos estudios, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una menor proporción de facultades de Medicina por habitante.
El número de universidades privadas en España superará al de las públicas en 2026. En la última década (2015-2025), se han abierto 16 centros privados, 13 de ellos con sede física en el país. Madrid y Andalucía son las comunidades autónomas con mayor concentración de estos centros. En el curso académico 2024-2025, la Comunidad de Madrid registró un número de alumnos de Medicina en facultades privadas superior al de las públicas.
Santiago Cuesta, responsable de Universidades de CCOO, advierte sobre las dificultades que enfrentan los alumnos para acceder a las facultades públicas de Medicina. Señala que las comunidades autónomas están respondiendo a la demanda a través de las universidades privadas, lo que afecta a las familias con menos recursos, que no pueden permitirse pagar un centro privado.
Requisitos especiales para abrir una facultad de Medicina
La apertura de una facultad de Medicina implica requisitos específicos, diferentes a los de otros grados. Las universidades deben contar con un hospital general y al menos tres centros de salud (públicos o privados) de referencia para las prácticas de los estudiantes. Además, las instituciones sanitarias deben disponer del personal y los recursos necesarios, según lo establezcan los ministerios de Sanidad y Universidades. De los 16 centros privados que se han abierto en la última década, solo uno imparte el grado de Medicina: la Universidad CEU Fernando III.
El auge de las universidades privadas se refleja en el aumento de plazas que ofrecen los centros que se abrieron hace más de una década. Desde el inicio del siglo XXI, estos centros han incrementado su oferta un 258%. En 2001, se ofrecían 230 plazas privadas de Medicina en España, mientras que en 2024 la cifra ascendió a 2.078, un aumento del 803%, según datos de la Organización Médica Colegial de España.
Diferencias entre territorios
Mientras que en Galicia y Asturias no hay ninguna facultad privada de Medicina, Madrid es la comunidad autónoma con el mayor número, seis, frente a las cuatro públicas. En esta región, la Universidad Rey Juan Carlos ofreció 157 plazas públicas para estos estudios en el curso 2024/2025, mientras que la Universidad Europea (privada) ofertó 230.
Las universidades públicas han aumentado su oferta un 68% en las últimas dos décadas, pasando de 4.000 plazas en 2001 a 6.728 en 2024.
A pesar de que la mayoría de los estudiantes de Medicina en España cursan sus estudios en universidades públicas, las privadas luchan por incorporar esta titulación en sus centros, y la tendencia hacia los modelos de pago comienza a ganar terreno.
Tomás Chivato Pérez, vicepresidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas, destaca la importancia de contar con un registro nacional de profesionales de cada especialidad, y señala que “más que aumentar el número de Facultades, parece más lógico evaluar correctamente las capacidades de las existentes”.
¿Elección u obligación?
Para estudiar Medicina en una facultad pública en España, se requiere una nota media en la prueba de acceso a la universidad en torno al 13, lo que la convierte en una de las carreras más exigentes del sistema público universitario. Esto genera presión sobre los estudiantes, cuyo margen de error en esta prueba es mínimo.
“Hay familias que están haciendo esfuerzos titánicos, piden préstamos y se tienen que endeudar para que sus hijos estudien Medicina en la privada”, explica Cuesta.
El coste de estudiar este grado en centros privados puede superar los 20.000 euros anuales. Dada la alta demanda y el valor de los profesionales de la medicina, este grado puede ofrecer una gran rentabilidad. Universidades como la Europea y la Alfonso X El Sabio, que ofrecen el grado de Medicina, están en manos de fondos de inversión.
¿Existen “chiringuitos”?
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó recientemente de “chiringuitos” a ciertos centros privados creados en los últimos años, especialmente *online*.
Aunque el grado de Medicina implica presencialidad y no se puede cursar *online*, también se verá afectado por la aprobación del Real Decreto de octubre, que tiene como objetivo frenar la apertura de centros privados de dudosa calidad.
Hasta ahora, la apertura de universidades privadas ha dependido de las comunidades autónomas. La medida, que busca detener la “eclosión” de estos centros, ha sido recurrida ante el Tribunal Supremo por el gobierno de la Comunidad de Madrid y la Junta de Extremadura. Extremadura tendrá su primera universidad privada en el próximo curso académico (2026/2027), UNINDE, que cuenta con un informe negativo del ministerio.
La presidenta autonómica, María Guardiola, ha iniciado los trámites para aprobar una segunda universidad privada en la región.
Con el Real Decreto, para abrir una nueva universidad privada, la comunidad autónoma deberá contar con un informe vinculante de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) o de las agencias de calidad autonómicas. Estas instituciones son las encargadas de evaluar la calidad teórica y práctica impartida en las facultades de Medicina, tanto públicas como privadas, en toda España, según explica Chivato.
El sindicalista Cuesta señala que el caso de Medicina es distinto al de otros grados.
“No los llamaría chiringuitos como tal”, pero indica que “en buena parte de las privadas no se reúnen los requisitos de calidad de la pública”. Esto se observa en que la mayoría del alumnado tiene como primera opción la universidad pública, aunque pueda pagar la privada: “La media socioeconómica del alumnado de las facultades de Medicina es media-alta, si la pública no fuera buena se irían directamente a la privada”, afirma el responsable de Universidades de CCOO.













