
LA POSICIÓN DE LA CAMA QUE DEBERÍAS EVITAR SEGÚN EL FENG SHUI
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El dormitorio es un santuario personal, un espacio dedicado al descanso y la recarga de energías. La correcta distribución del mobiliario, la elección de colores y texturas son cruciales para crear un ambiente propicio. La filosofía oriental del Feng Shui otorga especial importancia a esta estancia, sin embargo, un error común en muchos hogares es orientar la cama directamente hacia la puerta.
La “posición del ataúd”: un error a evitar
Según la arquitecta Adamira Herrero, especialista en diseño emocional, neuroarquitectura y Feng Shui aplicado, el 68% de las camas están orientadas directamente hacia la puerta, una disposición desfavorable según el Feng Shui. “La puerta es la entrada del Qi, la energía vital.
Si la cama está alineada, la energía impacta directamente en el cuerpo”, explica Herrero. Esta disposición, conocida como “la posición del ataúd”, genera una sensación de exposición e inseguridad, impidiendo un descanso reparador.
Aunque no seamos conscientes de ello, nuestro cuerpo percibe esta orientación como una falta de refugio y control. Al dormir, necesitamos sentirnos seguros y protegidos. Si la puerta está justo enfrente, el subconsciente permanece en estado de alerta, lo que puede provocar cansancio crónico, irritabilidad o dificultad para concentrarse.
La “posición de mando”: la alternativa ideal
El Feng Shui clásico y la neuroarquitectura consideran el dormitorio un “espacio Yin”, un lugar silencioso, contenido, suave y estable.
Para lograrlo, se recomienda adoptar la “posición de mando o control”. La disposición ideal consiste en colocar la cama con un cabecero sólido apoyado en una pared, sin ventanas ni puertas detrás, y con visión lateral de la entrada. De esta forma, el cuerpo se siente seguro y vigilante sin estar expuesto.
Soluciones si no puedes mover la cama
Si la distribución del dormitorio impide mover la cama, existen soluciones para mitigar el impacto energético. Se puede colocar un biombo, una planta, una consola baja o un tejido a los pies de la cama para actuar como filtro.
Si la cama queda entre una puerta y una ventana, lo que genera una corriente de Qi, se aconseja cerrar la puerta por la noche y utilizar cortinas pesadas para contener la energía.
Pequeños gestos, grandes cambios
Aplicar los principios del Feng Shui no siempre requiere grandes reformas. Gestos tan simples como girar la cama, cubrir un espejo, añadir una cortina o pintar una pared con un tono más acogedor pueden transformar la atmósfera de la estancia. Incluso una alfombra suave a los pies de la cama puede aportar una mayor sensación de arraigo.
Para un ajuste más preciso, se pueden emplear las orientaciones favorables según el número Kua personal, un cálculo que determina las direcciones más beneficiosas para cada individuo. Lo más importante es que el dormitorio sea un reflejo de la energía de quien lo habita: un espacio que te acoge, te arropa y te protege.













