
NUEVA CASA DE LA IGLESIA INAUGURADA EN GETAFE: UN HOGAR PARA SACERDOTES
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La diócesis de Getafe ha inaugurado su nueva Casa de la Iglesia, un edificio que combina la sede administrativa del Obispado con una residencia sacerdotal. El obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, junto a su obispo auxiliar, José María Avendaño, y el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, presidieron el acto de inauguración y bendición el pasado 27 de marzo.
Una residencia para sacerdotes en el ocaso de su vida
La residencia está destinada a acoger a sacerdotes mayores o enfermos que ya no pueden dirigir una parroquia. El obispo García Beltrán describió la iniciativa como “una casa de misericordia” para que los sacerdotes “puedan vivir como sacerdotes hasta el último día”, ofreciéndoles un hogar donde vivir su vocación en comunidad y recibir la atención necesaria.
El obispo enfatizó que “los sacerdotes no se jubilan nunca” y que, tras una vida de servicio, necesitan atención. La casa busca evitar el desarraigo y permitirles vivir su espiritualidad en un entorno fraterno, rezando y compartiendo juntos.
El valor del sacerdocio incluso en la enfermedad
García Beltrán destacó que la identidad sacerdotal permanece incluso en situaciones de deterioro cognitivo.
Relató anécdotas de sacerdotes con Alzheimer que, aunque no reconocen a todos, identifican al obispo. La residencia, por lo tanto, es un lugar donde se preserva la esencia de su vida y vocación.
Compartió historias conmovedoras, como la de un sacerdote con Alzheimer que besaba la mano a las visitas, o la de otro residente que tomaba de la mano a un compañero para llevarlo a una tertulia. Para el obispo, estos gestos demuestran que la fraternidad y el servicio perduran más allá de la mente.
Un ejemplo de fidelidad para la comunidad
El obispo resaltó el valor del testimonio de estos sacerdotes, subrayando su fidelidad hasta el final como un ejemplo para la diócesis. La cercanía de la residencia sacerdotal a la sede del Obispado facilitará las visitas de otros sacerdotes y seminaristas, creando un puente entre generaciones.
Según García Beltrán, esta casa es una forma de recordar a los sacerdotes mayores que siguen siendo importantes y necesarios para la diócesis: “Un sacerdote siempre muere con las botas puestas”. Aunque ya no puedan dirigir una parroquia, “ellos pueden rezar, ellos pueden entregar, pues, la vida, que es lo único que les queda”.
Desafíos futuros para la diócesis de Getafe
La diócesis de Getafe, una de las más grandes de España con casi dos millones de habitantes, ha logrado esta infraestructura a pesar de haber “nacido sin ningún patrimonio”.
El obispo identifica dos desafíos principales para el futuro: la evangelización y la caridad.
Getafe es “un lugar privilegiado para el primer anuncio”, con “muchísima gente que no saben quién es el Señor”. La prueba de la “sed grande de Dios” es que este año “50 adultos van a recibir los sacramentos de iniciación”. El segundo reto es la caridad, debido a los “muchos pobres” y los “200.000 inmigrantes” en el sur de Madrid, que presentan “rostros nuevos de la pobreza material, moral y espiritual”.













