Seixas, en modo Pogacar, da un paso de gigante en la Itzulia

Seixas, en modo Pogacar, da un paso de gigante en la Itzulia
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Seixas, en modo Pogacar, da un paso de gigante en la Itzulia

Impresionante la demostración de Seixas. Avisó en la contrarreloj y destrozó la Itzulia con un ataque a 6,5 kilómetros de la cima de San Miguel de Aralar, a 26 de meta, que le dejó como principal y único favorito para adjudicarse la ‘txapela’ de ganador de la ronda vasca.

Nadie pudo con Seixas. Atacó y ya nadie le vio el dorsal. Después de una larga cabalgada en solitario que hubiera firmado el mismo Tadej Pogacar, el joven talento francés nacido en Lyon hace 19 años se presentó en meta con las manos en la cabeza, como si no se creyera lo que acababa de hacer.

Cruzó la línea con un tiempo de 4h11:48, a una media de 39,3 km/hora.

El destrozo fue considerable. A 1:25 minutos llegó un grupo con los damnificados inmediatos, entre ellos Mattias Skjelmose, ya líder del Lidl por delante de Juan Ayuso, Primoz Roglic, el belga del Movistar Cian Uitjdebroeks, Florian Lipowitz y un combativo Ion Izagirre. Más daño se llevó el mexicano Isaac del Toro, 1:43 minutos, y Juan Ayuso con un rejonazo de 2:29.

A 50 segundos de la fuga, el pelotón se estiró por las serpenteantes y estrechas carreteras navarras. La bajada de Aldatz (3a, 4,8 km al 3,5) puso en alerta a los favoritos.

El Decathlon se puso al frente para proteger al líder, crecido en su ambición con el maillot amarillo. Bou, en la cima del puerto, ya le había arrebatado a Mollema el jersey de los escaladores.

En la zona más llana, camino del último puerto mandaron los hombres de Seixas. Cinco hombres protegiendo al juvenil de 19 años que está haciendo soñar a la necesitada afición francesa, que aún vive del recuerdo del último Tour ganado por Bernard Hinault en 1985. Actitud inteligente de la escuadra francesa en la protección de su líder.

El pelotón levantó el pie, dejó a los rebeldes ‘al baño maría’.

Quedaban 6 delante a 40 de meta. El esprint bonificado, novedad en esta Itzulia, se lo llevó Hayter con facilidad. Los perseguidores estaban a 1:30 minutos, esperando su momento, la cota inédita en la ronda vasca de San Miguel de Aralar. En 2014 una llegada en alto de la Vuelta en esta cima se la llevó el italiano Fabio Aru.

Todo un primera de 9,4 km al 7,9 por ciento, con la cima a 19 de meta, el techo de la Itzulia a 1.200 metros de altitud.

En la fuga salieron Bou y García Pierna, en el pelotón Decathlon seguía castigando las fuerzas del resto. La diferencia con cabeza de carrera menguaba a marchas forzadas con el impulso de Aurelien Paret-Peintre.

Seixas decidió ejercer de líder autoritario a 6,5 de la cima. Un cambio de ritmo poderoso, con la confianza de un veterano, pero con el motor de un juvenil de futuro esperanzador. El francés fulminó a los últimos supervivientes de la escapada.

Y se marchó en solitario, en modo Pogacar, impecable, sin mirar atrás.

Nadie respondió al mazazo de Seixas. Lo intentó Lipowitz, pero el alemán decidió esperar al grupo de Del Toro, Roglic, Uitjdebroecks e Ion Izagirre. Ayuso no pudo pegarse a la rueda de los mejores. Le tocaba sufrir su pena mientras se esfumaban sus opciones en la general, lo mismo que Mikel Landa.

La iniciativa de Seixas ofrecía dudas.

En la Faun Ardeche estuvo escapado 70 kilómetros y aguantó hasta meta, pero con su edad y ante la veteranía y calidad de sus rivales el órdago era monumental. Pero soltó la carta vencedora, con exhibición, de un descaro impresionante. Valiente. Por la cima pasó en solitario con una ventaja de 50 segundos sobre el grupo de Lipowitz, Skjelmose, Uitjdebroecks e Izagirre.

También había cedido Del Toro, incapaz de meterse en el furgón perseguidor.

Desde la corona del puerto, 8 kilómetros de descenso antes de terminar en un repecho considerable de 1 km al 8 % hasta la meta de Astitz. Uno contra todos. Seixas en modo crono con cerca de un minuto de renta a 12 de la última línea. Los demás incapaces de limar un solo segundo al ciclista de Lyon, directo a su cuarta victoria profesional.

Seixas podía con todo.

Bajaba con aplomo, sin descomponer un impecable estilo sobre la bicicleta. Por detrás se anunciaba la caída de Mikel Landa. El resto perdía tiempo segundo a segundo. El poderío de Pogacar estaba siendo imitado por el corredor que fue segundo en la Strade Bianche detrás del esloveno.

El quinteto perseguidor sacó bandera blanca.

No hubo entendimiento ni voluntad de al menos intentar atrapar a Seixas. Decisión fantástica para el ciclista francés, quien aún se creció para sentenciar la etapa y tal vez la general final. Triunfo por K.O, contundente, con el sello de un incipiente campeón que va camino de la ‘txapela’ de la Itzulia.

Este miércoles se disputa la tercera etapa entre con salida y llegada en la localidad vizcaína de Basauri, con un recorrido de 152,8 kilómetros. Jornada sin respiro, de sube y baja constante, con 2.900 metros de desnivel.

No se puede considerar una etapa decisiva pero presenta terreno para las emboscadas.

En el menú del día 3 puertos puntuables. Para empezar el Alto de Barrerrilla (2a, 5 km al 6,5), para seguir con Bikotz Gane (2a), de 8 km, los 3 últimos al 8,8, y el último la Cota de Sarasola (3a,2 km al 5,7). El final también “pica” para arriba, los últimos 400 metros al 8,8.

Primera toma de contacto con la montaña, y en su totalidad en Navarra. Pamplona dio el ‘txupinazo’ al pelotón con 6 minutos de retraso por la incomparecencia del líder, Paul Seixas, lo que obligó a repetir el protocolo del corte de cinta con las autoridades.