
Los incendios forestales tienen memoria: el fuego regresa a Ponteareas
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El primer gran incendio del año en Galicia, ya controlado, ha consumido 750 hectáreas. El origen del fuego se sitúa en la parroquia de Padróns, en Ponteareas, la misma zona que en octubre de 2017 fue devastada por un incendio que arrasó 9.000 hectáreas. Aquel incendio también siguió la trayectoria de fuegos anteriores, ocurridos en 2005 y 2006.
La persistencia del fuego: un análisis experto
Juan Picos, profesor de la Escola de Enxeñaría Forestal de Pontevedra, explica que “los grandes incendios forestales tienen memoria” y que existen razones objetivas para este fenómeno. Desde 2018, Picos y su equipo han utilizado esta zona como ejemplo de que los grandes incendios forestales tienden a repetirse en las mismas áreas, siendo los incendios posteriores, generalmente, de mayor magnitud.
Según un documento de conclusiones de 2019, el análisis de los incendios de 2017 en Galicia y Portugal reveló que una parte significativa de los mismos recorrió áreas previamente afectadas por grandes incendios forestales.
Factores que favorecen la recurrencia de los incendios
Picos señala que tras un gran incendio, es común que se produzca un mayor abandono del monte, lo que incrementa el riesgo. Además, la regeneración natural homogénea del matorral facilita la propagación del fuego. Si el incendio ha sido intenso y ha causado daños en el suelo, como la pérdida de materia orgánica y la erosión, el terreno se seca más rápido y se vuelve más propenso a la sequía, lo que favorece la propagación de nuevos incendios.
Por lo tanto, el fuego tiende a propagarse por zonas que le son más favorables, independientemente de la causa de ignición.
El incendio de 2017: un punto de inflexión
En octubre de 2017, tras un verano seco, el huracán Ofelia desencadenó incendios en Portugal y Galicia. En un solo fin de semana, se calcinaron 35.000 hectáreas, el doble de lo que había ardido el resto del año. El fuego, iniciado también en Padróns, quemó 9.000 hectáreas y se extendió por el monte hasta Ponte Caldelas.
Esta situación obligó a repensar el modelo de gestión de incendios. Tras los incendios de 2022, se empezó a trabajar en una nueva ley de prevención, pero los cambios políticos internos frenaron su implementación.
Similitudes con 2017 y el papel de las condiciones meteorológicas
Las condiciones meteorológicas del día del reciente incendio eran similares a las de octubre de 2017, con una ola de viento sahariano y temperaturas elevadas. A pesar de que la vegetación estaba más verde y el viento era menor, la combinación de calor, baja humedad y una fuente de ignición provocó que el fuego siguiera el mismo camino que en el pasado.
La magnitud del incendio fue menor gracias a las fuertes tormentas que azotaron Galicia, pero el viento previo a la tempestad complicó la situación al generar nuevos focos secundarios debido al paveseo.
La necesidad de romper el ciclo
Romper este ciclo de susceptibilidad al fuego es clave y debe ser una labor prioritaria en las áreas afectadas por los incendios de 2017. Tras las casi 120.000 hectáreas quemadas en Galicia en 2025, esta prioridad es aún más urgente.













