
DESAPARICIÓN DE JORNALEROS EN JAÉN: UN DOCUMENTAL REABRE LAS HERIDAS
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La desaparición de Ibrahima Diouf en enero de 2021 revivió un caso similar ocurrido años antes: la de Tidiany Coulibaly, desaparecido en diciembre de 2013. Ambos eran jóvenes inmigrantes que trabajaban como temporeros en la campaña de la aceituna en Villacarrillo, Jaén. Lo que unía a ambos, además de su condición de vulnerabilidad, era que trabajaban para el mismo empresario, Ginés Vicente López, quien se convirtió en el principal sospechoso en las investigaciones judiciales de ambos casos.
Las desapariciones ocurrieron después de que ambos jornaleros manifestaran su intención de dejar el trabajo debido a las condiciones de explotación laboral que sufrían.
“Jornaleros. El mal patrón”: un grito por la justicia
El documental *Jornaleros. El mal patrón*, dirigido por Sergio Rodrigo y Lucía Muñoz, reconstruye los hechos a través de los testimonios de familiares y compañeros de los desaparecidos, quienes claman por una justicia que aún no llega.
Sergio Rodrigo, codirector del documental, explica que el proyecto surgió de una investigación sobre la explotación laboral en los campos de Andalucía y el sur de Portugal. La historia de Tidiany e Ibrahima, con sus desapariciones en circunstancias similares y vinculadas a la explotación laboral, les pareció un caso paradigmático.
Tidiany Coulibaly, originario de Malí, tenía solo 23 años cuando desapareció. Él y otros compañeros habían reclamado al patrón por el bajo salario que recibían, apenas 20 euros, cuando el convenio del campo establecía una cantidad superior a los 50 euros. En 2016, la Audiencia de Jaén condenó a Ginés Vicente López a dos años y medio de prisión por delitos contra los derechos de los trabajadores y contra la Administración de Justicia. Sin embargo, fue absuelto del cargo de desaparición forzada por falta de pruebas suficientes.
Ibrahima Diouf tenía 32 años al momento de su desaparición. La víspera del Día de Reyes de 2021, se dirigió a la casa de Ginés Vicente López para reclamarle el dinero que le debía y poder marcharse a trabajar en la campaña de los frutos rojos en Huelva. Nunca más se le volvió a ver.
Tras una investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Ginés Vicente fue encarcelado preventivamente por un presunto delito de homicidio en marzo del año pasado. Dos meses después, fue puesto en libertad bajo fianza de 25.000 euros. El proceso judicial aún se encuentra en fase de instrucción.
El documentalista denuncia que se acusa al empresario de homicidio y tenencia ilícita de armas, y que fue liberado tras pagar una fianza que considera irrisoria.
La búsqueda infructuosa y la espera de justicia
Desde la desaparición de Ibrahima Diouf, se han realizado búsquedas en propiedades del investigado. En junio de 2023, una treintena de agentes rastrearon la zona conocida como Arroyo los Pozuelos, sin éxito.
La familia de ambos desaparecidos sigue esperando justicia. Nama Coulibaly, hermano de Tidiany, denuncia que estos casos ocurren porque “hay gente que parece racista por naturaleza que está en contra de que tengamos derechos, cuando solo venimos para trabajar”.
Recuerda que Tidiany era el líder de la cuadrilla y que reclamó al patrón que les pagara lo que marca la ley. “Yo nunca he visto un español trabajando junto a nosotros”, afirma. Para él, el 16 de diciembre de 2013 sigue presente en su memoria: “Si no, yo también podría haber terminado como mi hermano”.
“No somos ni animales ni esclavos. No venimos a robar. El trabajo que hacemos es el que no quiere hacer nadie”, enfatiza Coulibaly, contrastando sus palabras con la imagen de la inmigración que difunde la extrema derecha. “Yo trabajo todos los años, y es un trabajo duro, pero no he venido a mendigar. Tampoco tengo dónde vivir. Lo hago en la casa que nos dejan, entre campo y campo”.
Tras llegar a las costas canarias en 2009, después de que su hermano Tidiany lo hiciera un año antes, Nama Coulibaly ha trabajado en el campo desde que salió del centro de menores. Ahora, con el estreno del documental, insiste en la necesidad de conocer la verdad sobre lo ocurrido: “El patrón sigue viviendo su vida como si no hubiera hecho nada, pero Tidiany tiene familia, tiene una madre rota por lo sucedido”.
Un proceso judicial lento y cuestionado
El director del documental califica el proceso judicial de la desaparición de Ibrahima como lento, tedioso e incluso “vergonzante”, ya que, después de cinco años, aún no ha terminado la fase de instrucción. “Eso denota que la justicia, en muchos casos, tiene prioridades”, señala.
A pesar de la condena que recibió en 2016, Ginés Vicente López siguió contratando migrantes en condiciones abusivas. Una investigación reveló que, entre 2014 y 2022, el empresario recibió alrededor de 118.500 euros en subvenciones públicas, incluso después de la desaparición de Ibrahima.
El círculo vicioso de la pobreza y la explotación
El director de la cinta critica que en el campo español, y en particular en Andalucía, cientos de trabajadores sufren abusos laborales debido a su situación de vulnerabilidad, lo que dificulta su acceso a herramientas para reivindicar sus derechos. “Esto hace que los patrones se crean prácticamente en el derecho de convertir en su esclavo a las personas que trabajan para ellos”, añade Rodrigo.
La explotación en la agricultura está vinculada a una migración concreta, la más vulnerable, procedente de países subsaharianos, a quienes la política migratoria suele ponérselo más complicado, lo que les empuja a vivir en situación irregular durante años. “Eso al final le condena a seguir siendo pobre y vulnerable”, critica.
Rodrigo lamenta que trabajadores que recolectan los productos de los que España se enorgullece, como el aceite y la fruta, tengan que desempeñar sus labores en estas condiciones. “La gente consume de forma diaria el aceite de oliva sin saber que son personas como Tidiany e Ibrahima las que están atrapadas en los campos cultivando, recolectando y podando los olivos”, añade.
Para el periodista, hacer justicia en el caso de Ibrahima y Tidiany es una forma de dignificar los derechos de muchas personas que malviven en el campo andaluz. “Hay personas que recolectan durante 10 horas de trabajo, terminan la jornada y se van a un cajero o debajo de un puente a dormir”, denuncia.
El documental profundiza en la dilatación del proceso judicial. “El no tener una red de apoyo como ocurre en otros casos de homicidio como el que se investiga lanza el mensaje a la familia de que no se puede quejar, ya que no tienen la posibilidad de venir desde sus países de origen y pedir la celeridad en el proceso”, critica Rodrigo. Coulibaly, el hermano de Tidiany, concluye: “Que investiguen y que busquen. Las cosas no se pueden quedar así”.













