
El caos y los insultos de Trump acercan al Reino Unido a la Unión Europea
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El presidente Donald Trump ha intensificado sus críticas hacia el primer ministro británico, Keir Starmer. A pesar de los esfuerzos iniciales de Starmer por mantener una relación con la Casa Blanca, la situación ha llegado a un punto crítico, impulsando al Reino Unido a fortalecer sus lazos con la Unión Europea.
Trump aprovechó las festividades de Pascua para burlarse de Starmer, comparándolo con Neville Chamberlain, el primer ministro británico que intentó ignorar la amenaza de Adolf Hitler en los años 30. Trump y su secretario de Defensa han cuestionado la capacidad militar británica, generando tensiones entre ambos países.
Ante este panorama, el gobierno de Starmer ha enfatizado la necesidad de unidad entre los europeos ante la volátil situación económica y política internacional. En un discurso reciente, Starmer abogó por “una alianza para el mundo peligroso que debemos navegar juntos” y reconoció el “profundo daño del Brexit” a la economía británica.
Este mensaje adquiere relevancia al coincidir con el lanzamiento de la campaña del Partido Laborista para las elecciones municipales, donde compite con verdes y liberaldemócratas. La postura contraria al Brexit podría convertirse en una baza electoral clave.
La ministra de Economía, Rachel Reeves, ha abogado por un acercamiento a la legislación comunitaria para reducir las barreras comerciales. El gobierno planea presentar una nueva ley que facilite la adopción de cambios aprobados por la UE. Se esperan acuerdos para reducir la fricción comercial en la cumbre entre la UE y el Reino Unido, prevista para junio o julio. Reeves considera el comercio con la UE como “el premio gordo”, superando a cualquier otro acuerdo bilateral.
La coalición para Ormuz
Starmer está dando un paso adicional, enfocándose en la defensa, la seguridad y las prioridades estratégicas europeas, que se distancian cada vez más de Washington.
El primer ministro británico ha liderado la coordinación para reactivar el tránsito en el estrecho de Ormuz tras el conflicto con Irán, en colaboración con la mayoría de los países europeos y aliados del Golfo Pérsico. Esta iniciativa representa el inicio de una nueva coalición sin la participación de Estados Unidos. El Reino Unido organizó una conferencia virtual sobre el estrecho, a la que asistieron Francia, Alemania, Canadá, Japón y Emiratos Árabes, entre otros.
La opinión pública
El distanciamiento de Estados Unidos ha contribuido a mejorar la popularidad de Starmer.
La opinión pública británica, a lo largo del espectro ideológico, muestra una visión negativa de Estados Unidos. Según una encuesta reciente de YouGov, el 68% de los británicos considera que Estados Unidos tiene un impacto negativo en el mundo, un aumento significativo desde enero. Este cambio se observa especialmente entre los votantes del Partido Conservador, donde el 57% ahora percibe a Estados Unidos como una fuerza negativa.
Apenas el 10% de la población británica cree que Estados Unidos ha tenido un impacto positivo en los últimos años, siendo el apoyo más fuerte en la extrema derecha de Nigel Farage. Sin embargo, incluso entre estos votantes, las opiniones están divididas.
El “problema Trump” se considera un factor que obstaculiza el crecimiento del partido de Farage. El propio Farage expresó su “shock” ante las amenazas de Trump sobre la destrucción de una civilización, calificándolas de “demasiado lejos”.
El acercamiento de Trump a Vladimir Putin y el apoyo de Estados Unidos a Israel en Gaza han contribuido a la desaprobación de la opinión pública británica.
La cuestión ahora es hasta dónde llegará Starmer en su relación con Bruselas y sus vecinos europeos.
Aumenta la presión dentro de su partido para que defienda el regreso al mercado único y negocie un acuerdo similar al de países como Suiza, Noruega o Islandia. Algunos laboristas prominentes incluso abogan por el regreso total a la Unión Europea como parte del programa electoral para 2029.












