
La historia de amor de Ábalos se convierte en una supuesta trama de espionaje en el caso Mascarillas
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El juicio del caso Mascarillas ha dado un giro inesperado, con la defensa de José Luis Ábalos y Koldo García insinuando que Jéssica Rodríguez, expareja del exministro, podría haber estado involucrada en prostitución o ser una infiltrada de Víctor Aldama.
Estrategia de la defensa: Desacreditar a la exnovia
Durante la primera jornada del juicio, donde Ábalos, García y Aldama figuran como acusados, el foco se desplazó de la compra de mascarillas a las relaciones personales del exministro, particularmente con Rodríguez, y el papel de García como intermediario. La sorpresa surgió cuando los abogados de Ábalos y Koldo intentaron desacreditar a la exnovia, sugiriendo que era un instrumento en las maniobras de Aldama.
El Tribunal Supremo ha prohibido la retransmisión en directo del juicio, permitiendo a los medios recibir las imágenes para su uso informativo. Para proteger la intimidad de Rodríguez, las cámaras no la enfocaron durante su declaración como testigo.
Acusaciones y preguntas incómodas
El abogado de Ábalos, Marino Turiel, abrió fuego intentando sugerir que Rodríguez conocía a Aldama con anterioridad. Ante la negativa de la joven, Turiel elevó la presión, preguntando si era una “captación” de Aldama en provecho de Ábalos. La acusación directa llegó con la pregunta: “¿Es cierto que usted se dedica a la prostitución?”. Tras la protesta del letrado de la acusación popular, el presidente del tribunal pidió que se reformulara la pregunta.
Turiel insistió con una pregunta similar: “¿Su profesión tiene que ver con el intercambio de relaciones sexuales?”. Rodríguez respondió tajantemente: “No. Soy dentista y estoy colegiada”.
De relación sentimental a posible espionaje
La defensa parece sugerir que Rodríguez era una prostituta o, peor aún, una “Mata Hari de bolsillo” infiltrada para seducir a un político clave. Este cambio de estrategia jurídica por parte de Ábalos y García podría ser arriesgado si no cuentan con pruebas sólidas.
La intervención de la abogada de Koldo
Leticia de la Hoz, abogada de Koldo García, también insinuó las relaciones de Rodríguez con Aldama, preguntándole si había hablado con alguien durante la comida para conocer el testimonio previo del hermano de Koldo. Rodríguez negó haber recibido ayuda o información durante la espera, mencionando que solo había comido frutos secos y pasado dos horas en un banco.
De la Hoz realizó comentarios fuera de lugar, como preguntar si Rodríguez conocía el término “excusatio non petita, accusatio manifesta”, lo que fue frenado por el magistrado Arrieta. La abogada continuó sembrando dudas, incluso afirmando que Rodríguez tenía “dotes adivinatorias” y calificando como “muy curioso” su desconocimiento de Aldama.
Detalles de la relación Ábalos-Rodríguez
Rodríguez declaró que mantuvo una relación sentimental con Ábalos desde septiembre de 2018 hasta noviembre de 2019, terminando cuando el exministro le informó que no se divorciaría mientras estuviera en política. Ábalos le permitió quedarse en un apartamento en Madrid cuyo alquiler, de 2.500 euros mensuales, fue pagado por Luis Alberto Escolano, socio de Aldama, hasta finales de 2021. Durante cuatro meses, Koldo García se hizo cargo del pago, aunque Escolano lo negó.
Rodríguez dependía económicamente de Ábalos y, gracias a él, obtuvo un trabajo en la empresa pública Ineco, donde realizaba tareas sencillas bajo la supervisión de Joseba García, hermano de Koldo.
Conclusiones
El testimonio de Rodríguez no benefició a Ábalos y Koldo, confirmando que recibió favores económicos del exministro. La estrategia de la defensa apunta a una conspiración en la que la joven era una espía enviada por Aldama. Queda por ver si esta trama cinematográfica convence al Tribunal Supremo.













