
Ingenieros españoles prueban sistema híbrido solar-nuclear para misiones espaciales
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Un equipo de ingenieros españoles y británicos ha completado con éxito las pruebas de un sistema de energía híbrida que combina la energía solar con fuentes de calor nuclear. El objetivo principal es alimentar futuras misiones espaciales, garantizando un suministro energético suficiente en entornos extremos como la Luna o Marte, donde las fuentes de energía tradicionales presentan limitaciones.
El proyecto, financiado por la Agencia Espacial Europea, involucra a investigadores de la Universidad de Oviedo, la Universidad de Vigo y la Universidad de Leicester, en el Reino Unido. La iniciativa busca desarrollar una nueva generación de sistemas de energía capaces de operar durante largos períodos de tiempo y en condiciones ambientales exigentes, lo que aumentará la vida útil y el alcance de las misiones científicas.
Combinación de energía solar y nuclear
El sistema combina paneles solares con generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), dispositivos que utilizan materiales radiactivos para producir calor de manera constante durante décadas. Este calor se transforma en electricidad, lo que asegura energía incluso en ausencia total de luz solar, una situación común en el espacio profundo o durante la noche lunar.
Según Pablo Fernández Miaja, profesor de la Universidad de Oviedo, esta colaboración ha permitido “combinar lo mejor de cada tecnología para asegurar que las misiones puedan operar durante más tiempo y en condiciones mucho más exigentes”. La experiencia británica en generadores RTG se ha unido al conocimiento español en electrónica de potencia y las simulaciones térmicas desarrolladas por la Universidad de Vigo.
Uno de los principales problemas que este sistema busca resolver es la larga noche lunar, que puede durar hasta 14 días terrestres. Durante este período, las misiones que dependen exclusivamente de la energía solar se quedan sin suministro. Los generadores basados en radioisótopos permiten mantener el funcionamiento de los equipos científicos y garantizar la supervivencia de todos los sistemas de la nave.
La arquitectura híbrida desarrollada incluye un sistema de gestión energética capaz de alternar entre ambas fuentes según las necesidades. De esta manera, se maximiza la producción eléctrica cuando hay iluminación solar y solo se recurre a la fuente nuclear cuando las condiciones no permiten generar energía suficiente. Esta combinación también contribuye a reducir la masa total del sistema, un factor clave en el diseño de misiones espaciales.
Pruebas exitosas en Leicester
Las pruebas, llevadas a cabo en el Space Park de Leicester, confirmaron la viabilidad del sistema híbrido y demostraron su capacidad para operar de forma integrada. Ramy Mesalam, investigador principal de la Universidad de Leicester, señaló que “el éxito de esta prueba allana el camino para seguir desarrollando la tecnología y aplicarla directamente a futuras misiones”. Además, destacó que “el futuro de la exploración espacial no consiste en elegir entre energía solar o nuclear, sino en la combinación inteligente de ambas”.
José Antonio Fernández Álvarez, del equipo asturiano, subrayó que “este tipo de sistemas híbridos abre la puerta a misiones más ambiciosas, capaces de operar en entornos donde hasta ahora era inviable mantener actividad científica continua”. Este avance, fruto de la colaboración entre instituciones europeas, refuerza la apuesta por soluciones energéticas más eficientes para la exploración de la Luna, Marte y otros destinos del sistema solar.













