¿Qué viene después de Artemisa II? Las siguientes misiones para que los humanos se establezcan en la Luna

¿Qué viene después de Artemisa II? Las siguientes misiones para que los humanos se establezcan en la Luna

La misión actual está probando la seguridad y operatividad de la nave espacial Orión. Las tres próximas fases serán más ambiciosas, aunque supuestamente no no volveremos a caminar por la Luna hasta el 2028

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El pasado jueves dos de abril de madrugada, los cuatro astronautas de la misión Artemisa II, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, despegaron a bordo de la nave espacial Orión con rumbo a la Luna. Esta ha sido la primera misión tripulada con destino a nuestro satélite en más de medio siglo, desde el programa Apolo. 

En esta misión, que durará unos diez días y finalizará con el aterrizaje en la madrugada este sábado 11 de abril en el Pacífico, los astronautas se han convertido en los seres humanos que más lejos han viajado y han visto y fotografiado el lado oculto de la Luna. Un viaje que, aunque está a punto de terminar, dará paso a la siguiente fase de Artemisa: la tercera, que continuará probando la nave espacial Orión para alcanzar el objetivo final de que los humanos se establezcan en una base lunar. 

La misión Artemisa tiene otras tres fases esenciales para confirmar la seguridad y resultados positivos para la llegada a la Luna.

No será hasta la fase IV que el hombre vuelva a pisar la superficie de nuestro satélite. 

Artemisa III

La tercera fase de la misión Artemisa enviará una tripulación en la nave espacial Orión, impulsada por el cohete SLS, con el objetivo de probar cómo esta nave se encuentra y acopla con otras naves comerciales necesarias para que los astronautas aterricen en la Luna. 

Según The Conversation, Artemisa III será una de las misiones más críticas del programa, pues si algo falla en las pruebas de esta fase (acoplamientos, transferencias de tripulación, comunicaciones…), el sistema entero peligra. Artemisa III es clave para probar que la compleja arquitectura de la misión funciona perfectamente antes de arriesgar el descenso a la superficie lunar, en la siguiente fase. 

En febrero de este año, la NASA anunció que Artemisa III no alunizaría en 2027 y solo orbitaría la Tierra, dejando el descenso a la superficie lunar a Artemis IV y V en 2028. Esta nueva fecha supuso un retraso de cuatro años respecto al calendario original, que lo fijaba para 2024. Así, ha pasado a ser una de las fases más esperadas del programa, a convertirse en la menos emocionante.

Aunque aún no se tienen muchos detalles, la NASA anunciará el diseño de la misión y quiénes serán los tripulantes cuando se acerque la fecha del lanzamiento en 2027.

Lo que sí sabemos es que despegará, tal y como en la Artemisa II, desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Y esta vez, los astronautas no llegarán tan lejos como el lado oscuro de la Luna, se quedarán en la parte baja de la órbita terrestre, donde se pondrá a prueba uno o ambos módulos de aterrizaje comerciales de SpaceX y Blue Origin. Estas son las empresas que están desarrollando los módulos lunares para el alunizaje de la misión Artemisa. 

Artemisa IV

Artemisa IV será uno de los retos de ingeniería más difíciles y brillantes en la historia de la exploración espacial, ya que viajará a la región del Polo Sur de la Luna.

Los astronautas recogerán observaciones y muestras de terreno para entender mejor el sistema solar y la Tierra, sirviendo además de inspiración para las nuevas generaciones, según la NASA. Los astronautas de la misión Artemisa IV serán los primeros en pisar la Luna desde 1972, cuando la misión Apolo 17 despegó del satélite terrestre.

Es en esta fase en la que el ser humano por fin volverá a pisar la superficie lunar, y tendrá lugar en 2028, si nada la retrasa. Los astronautas de la misión Artemisa IV viajarán a la órbita lunar, donde dos miembros de la tripulación descenderán a la superficie para pasar cerca de una semana en el Polo Sur de la Luna.

Realizarán nuevos estudios científicos antes de regresar a la órbita lunar, donde se reunirán con el resto de sus compañeros y emprenderán el viaje de vuelta a nuestro planeta. 

Los astronautas viajarán a bordo de la nave Orión, y una vez en la órbita lunar, se acoplará a un módulo de aterrizaje para preparar su viaje a la superficie lunar. La Orión es la única nave capaz de traer a la tripulación de regreso a la Tierra a las altísimas velocidades necesarias para entrar en la atmósfera desde la Luna.

Artemisa V

Esta última fase del programa Artemisa tendrá como objetivo construir y establecer una base lunar. La NASA espera lanzar esta misión a la Luna a finales de 2028, y futuras misiones aproximadamente una vez al año desde entonces.

Todavía no se conoce prácticamente ningún otro detalle de la quinta y última misión de Artemisa, ni sabemos quienes serán los astronautas de las misiones IV y V. Pero sabemos que su meta es establecer una presencia humana a largo plazo en la Luna, para después dar el salto a otros planetas, como Marte.

Con el permiso de China

Antes del despegue de Artemisa II, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, informó de una estrategia de despliegue lunar por fases que se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna. El proyecto programa Moon Base está dirigido por el español Carlos García Galán y en la tercera fase contempla que la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre.

El objetivo es que, una vez completados los objetivos de Artemis V, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses.

Todo esto, claro, con el permiso de China, que se ha propuesto pisar la Luna con una misión tripulada antes de 2030. En un comunicado de prensa, la Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA) aseguró recientemente que el desarrollo de los principales vehículos de vuelo está progresando sin problemas, y que se han completado sucesivamente una serie de pruebas críticas para la misión. A pesar del éxito de Artemisa II, los expertos coinciden en que la solidez del programa chino pone en riesgo la supremacía de la NASA, que además está inflando los objetivos y acelerando el calendario por la presión de la administración Trump.

Un lastre añadido es que la Casa Blanca ha vuelto a presentar un proyecto para recortar salvajemente los presupuestos de la agencia espacial, lo que casa muy mal con la idea de ganar esta carrera.