
"En esta gasolinera el litro del diésel está a casi 1,98; solo ha bajado dos céntimos desde que se anunció la tregua y con esto no ahorramos nada"
La tregua de 48 horas en la guerra de Irán ha provocado un respiro en los mercados internacionales, con el barril de Brent estabilizado en torno a los 95 dólares. Este dato contrasta con los precios disparados que se registraron desde el inicio del conflicto, cuando se alcanzaron máximos de 112 dólares el pasado 20 de marzo.
Sin embargo, la pregunta que se hacen todos los consumidores es cuánto tardará en notarse esta bajada en las gasolineras.
Para comprobarlo, ‘Herrera en COPE’ ha enviado a la periodista Pilar Cisneros a una gasolinera. Desde allí, ha constatado la sensación generalizada entre los conductores: “Cuando hay una crisis y sube el barril del petróleo, lo vemos reflejado enseguida en el precio de la gasolina, y ahora especialmente en el diésel, pero cuando baja el barril, realmente no lo notamos, o no lo notamos durante días”.
A pie de surtidor, la realidad es que la bajada del crudo “no se nota nada”.
Mientras que la gasolina sin plomo se mantiene en un precio más asequible, a 1,58 euros el litro, gracias a la bajada del IVA, el principal problema reside en el gasóleo. El litro de diésel normal, “en esta gasolinera”, matiza, se sitúa en 1,979 euros, prácticamente 1,98 euros.
Esta cifra supone una caída de solo dos céntimos desde el lunes, justo antes de que se anunciara la tregua.
Un descenso mínimo si se compara con el descenso del 16% que ha experimentado el barril de petróleo en el mismo periodo. La indignación entre los conductores es palpable, como ha recogido Cisneros en el testimonio de Daniel, un cliente que estaba repostando.
Daniel ha expresado su malestar: “Lo veo mal, porque yo creo que tendría que haber bajado.
No entiendo por qué han bajado los impuestos, se supone, y está más alto que antes”. Además, ha señalado que la única alternativa para encontrar un respiro es acudir a gasolineras de bajo coste fuera de las grandes ciudades, porque si no, “te toca pagar casi a 2 euros, sí”.
El conocido como efecto cohete-pluma, descrito por Jorge Bustos, define perfectamente la situación que denuncian los consumidores.
Los precios de los carburantes “suben como el cohete, bajan como la pluma”. Este fenómeno provoca que el alivio de la tregua no se note, pero tampoco el efecto de las medidas de bajadas de impuestos anunciadas por el Gobierno.
La propia Pilar Cisneros ha compartido una experiencia personal que ilustra la escalada de precios.
Revisando sus facturas antiguas, ha descubierto que antes del conflicto llegó a pagar el diésel 10 a 1,59 euros el litro, sin ninguna rebaja fiscal aplicada. Un precio que hoy, incluso con ayudas, parece inalcanzable y que deja en el aire cuándo llegará el verdadero alivio a los bolsillos.













