
Nuevos aforismos de Valentí Puig: Lucidez y crítica en tiempos confusos
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Valentí Puig, escritor mallorquín nacido en 1949, presenta en su libro de aforismos una artillería de ideas concisas y penetrantes, nacidas en momentos de insomnio y rutina. El autor logra concentrar una gran lucidez en pocas palabras, a veces con ingenio a lo Groucho Marx, otras veces con la intención de provocar una reflexión efímera.
Un legado de lecturas clásicas
Lector de Tácito, el cardenal de Retz, Pascal, Gracián y Nietzsche, Puig vuelca en estos aforismos su visión sobre los “tiempos de confusión banal, ‘influencers’ del desarraigo y caos a la salida del bingo”, tal como advierte en el prólogo. Articulista, novelista, poeta y autor de dietarios destacados, Puig espera que sus aforismos adquieran con el tiempo “un toque de plata vieja” y sean citados sin conocer su autoría.
“La vida es azar y costumbre más que dominio de la razón”, afirma el aforismo que da título al libro. Divididos en diez secciones sin un criterio temático específico, los aforismos revelan la madurez de un moralismo conservador.
La ausencia de figuras intelectuales de referencia, ya señalada por Puig en su ensayo ‘El hueso de Cuvier’, se manifiesta en frases como: “Defender la cultura elitista y jerárquica queda anticuado, pero cualquier día será lo más novedoso”. También critica la educación actual: “Sobran pedagogos idiotizados por la pedagogía”, refiriéndose a una escuela que rebaja la exigencia y da prioridad al alumno sobre el profesor.
Crítica al periodismo y la política actual
Puig, como columnista, defiende la claridad frente a la confusión, siguiendo el ejemplo de Josep Pla: “Del periodismo se espera una prosa precisa y clara, y es por eso que cada vez hay más cronistas barrocos”, ironiza. Extrapola esta idea a la literatura, señalando: “Grandes prosistas sin imaginación; soberbios narradores sin prosa”. También critica al escritor militante: “Al escritor siempre arremangado suele faltarle paciencia para la sintaxis”.
El autor también dirige su crítica al “buenismo” de los gobernantes que buscan complacer a todos: “El primer deber del Estado no es hacernos felices, sino que estemos seguros”.
Y a aquellos políticos que aspiran a la inmortalidad: “En el intento de inmortalizarse cuenta poco el sentido del ridículo”.
Reflexiones sobre el siglo XXI
Los aforismos de Puig también abordan los desafíos del siglo XXI, marcado por el populismo y las redes sociales: “El cometido del siglo XXI parece haber sido aniquilar a las clases medias”. Sobre las redes sociales, afirma: “Los manierismos quedan colgados de Instagram, viven al nanosegundo y nada dicen”. Y sobre la confusión generalizada: “Tan confuso es el siglo XXI, primero de Europa, luego de Asia, también de América y luego del algoritmo que fluctúa en todas direcciones”. Ante este panorama, el autor confiesa: “Dan ganas de quedarse adormilado en un repliegue del siglo XXI, aunque sea en una hamaca de Ikea”.
Una sabia observación que resume la lucidez y el ingenio de Valentí Puig en este libro de aforismos.













