El Goya que Franco quiso regalar a Hitler y marcó la defensa del patrimonio

El Goya que Franco quiso regalar a Hitler y marcó la defensa del patrimonio
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

El Goya que Franco quiso regalar a Hitler y marcó la defensa del patrimonio

Hay cuadros cuya historia es tan fascinante o más que la propia pintura y trasciende lo meramente artístico. Es el caso del ‘Guernica’, de Picasso , hoy de nuevo de actualidad, y de ‘La marquesa de Santa Cruz’ (1805), de Goya . Joaquina Téllez Girón, hija de los IX duques de Osuna, fue pintada a los 20 años por el maestro aragonés como una de las musas. Aparece recostada en un diván sosteniendo con su brazo izquierdo una lira, adornada con un lauburu vasco, que semeja una esvástica.

Quizás por ello, Franco le echó el ojo al cuadro para regalárselo al mismísimo Hitler . Hoy, el lienzo luce en el Prado, que conmemora el 40 aniversario de su regreso a España con un montaje especial. Junto al retrato original, cuelga, hasta el 7 de junio, en la sala 38 del edificio Villanueva (un espacio con mucho pedigrí, donde se exhiben obras maestras de Goya, como las ‘Majas’ y ‘La condesa de Chinchón’) una copia recientemente localizada en el mercado, adquirida por el galerista José de la Mano en la subasta de los enseres de una mansión al sur de Francia. Fue en diciembre de 2025.

Una carta hallada en el Rastro desvela que Franco abonó 1,5 millones de pesetas por el retrato de Goya, pero dejó a deber 9.000 pesetas por tres copiasCasualmente, un par de meses antes, De la Mano había adquirido una carta hallada en el Rastro de Madrid, fechada el 20 de octubre de 1942, según la cual Franco abonó 1,5 millones de pesetas por el retrato de Goya, pero dejó a deber 9.000 pesetas por las tres copias que el marqués de Lozoya, director general de Bellas Artes, había encargado un año antes al pintor Núñez Losada, bajo la intermediación del subdirector del Museo del Prado, Sánchez Cantón, para compensar a los legítimos propietarios la adquisición forzosa del original con la intención de regalársela a Hitler. La expuesta es una de las tres copias encargadas por Franco en 1941, que iban destinadas a la dueña del Goya, la Infanta Doña Luisa, duquesa de Talavera, tataranieta de la marquesa de Santa Cruz, y a sus dos hermanos. No se sabe si llegaron a recibirlas. Pero este cuadro sufrió una odisea digna de la mejor novela de aventuras .

En 1936 el lienzo pertenece en propiedad indivisa a los herederos del conde Pie de Concha, hijo de los marqueses de Santa Cruz. Al estallar la Guerra Civil, la familia Silva lo deposita en el Banco de España. El cuadro formó parte del patrimonio español que salió de España, rumbo a Ginebra, huyendo de las bombas. Allí apareció inventariado como Colección Silva.

A su regreso a España, se depositó en el Prado. A partir de entonces, se complica la historia. En octubre de 1940, mientras se ultimaban los detalles para el encuentro de Hendaya entre Hitler y Franco, Heinrich Himmler, jefe de las SS, visita el Prado . Se interesa por la pintura española y autores germanos como Durero.

Noticia relacionada general No No ¿La primera Maja de Goya? Un historiador cree haber identificado al modelo original Mónica ArrizabalagaEl 26 de mayo de 1941, el marqués de Lozoya , director general de Bellas Artes, envía una carta al director del Prado, el pintor Fernando Álvarez de Sotomayor. Reza así: «Ya sabe Vd. que S.E.

el Generalísimo desea hacer un regalo de importancia a Hitler y que la atención del enviado del führer se fijó en la Marquesa de Santa Cruz, en cuya lira figura una cruz gamada. Esta noche han quedado ultimadas las negociaciones y el cuadro debe quedar a la disposición del Generalísimo, que señalará el día para la entrega al Embajador de Alemania. Le supongo satisfecho, como yo, de esta solución que viene a resolver un problema que nos tenía un poco inquietos». Era habitual este tipo de regalos ‘políticos’ : Franco ya le había regalado a Hitler tres obras de Zuloaga y unas fíbulas visigóticas.

Y Hitler, a Franco, el famoso Mercedes-Benz. Pero no se consumó, en cambio, la entrega del Goya a Hitler por el cambio de rumbo de la Segunda Guerra Mundial. Hay otra versión coetánea del retrato de la marquesa de Santa Cruz (hoy en la Colección Wellington), que fue adquirida en 1958 por el County Museum de Los Ángeles, descatalogada en 1977 y localizada en 2014 entre los bienes incautados a Imelda Marcos por el Estado filipino. ‘La marquesa de Santa Cruz’, de Goya (a la izquierda), junto a una de las copias recientemente localizada.

Museo del PradoDesde su llegada a España tras la Guerra Civil y hasta el 29 de enero de 1944, consta que el cuadro estuvo depositado en el Prado . En esa fecha se devolvió a sus legítimos propietarios por el Servicio de Recuperación del Patrimonio Artístico Nacional. Advierte Carlos González Navarro, conservador de Pintura del siglo XIX del museo, que no se sabe si Franco compró el cuadro a título personal o fue una operación dirigida por él, ni si estuvo colgado en el Palacio del Pardo. Hay un vacío documental sobre dónde estuvo entre 1944 y 1947.

El caso es que este año la obra fue adquirida por el empresario y coleccionista bilbaíno Félix Fernández-Valdés . La familia atesora una carta del subdirector de la sucursal del Banco de Vizcaya en Madrid, fechada el 19 de febrero de 1947, en la que da cuenta de las gestiones efectuadas para el pago, mediante un cheque nominativo de un millón y medio de pesetas , por este cuadro. La misma cantidad que se pagó en nombre de Franco años antes. Al fallecer Fernández-Valdés, en 1976, sus bienes se repartieron entre los herederos.

En marzo de 1983, la entonces propietaria del Goya, María Mercedes Fernández-Valdés, lo vende por 25 millones de pesetas a Pedro Antonio Saorín , al parecer con una cláusula de no exportación. Se hizo caso omiso y se sacó la obra del país, clandestinamente, en un camión con destino a Zúrich. La adquiere Lord Wimborne. En marzo de ese año es ofrecida al Museo Getty por 12 millones de dólares , pero se desiste de la compra al conocer su salida ilegal de España.

El retrato queda oculto mediante sociedades en Liberia y las Islas Vírgenes Británicas del entorno de Wimborne.«Jurídicamente fue una compra a un precio de carácter compensatorio», advierte Miguel SatrústeguiEl cuadro reaparece en abril de 1986: se anuncia la venta del cuadro en una subasta que iba a celebrarse en la sala Christie’s de Londres. El Gobierno español emprendió una batalla legal en los tribunales de Londres, capitaneada por el entonces ministro de Cultura, Javier Solana , hoy presidente del Patronato del Prado, con la ayuda del añorado abogado Rodrigo Uría (también presidió el Patronato del museo), para recuperar el cuadro. Otro de los artífices de la repatriación del Goya a España fue Miguel Satrústegui , entonces secretario general técnico del Ministerio de Cultura y posteriormente subsecretario de Cultura, que el 13 de abril impartirá una conferencia en el Prado, donde desvelará episodios clave de la historia de este retrato. Como no se pudo aplicar la nueva Ley de Patrimonio Histórico, de 1985 , el prestigioso abogado Sir Matthew Farrer, que en algunos casos representó a la Reina de Inglaterra, intentó demostrar la falsedad de los permisos de exportación y paralizar la subasta.

El juez Sir Nicolas Browne‑Wilkinson reconoce el perjuicio económico a España por el uso de documentos oficiales falsificados y se paralizó la subasta. Finalmente, el 9 de abril de ese año se llega a un acuerdo de compra por parte del Estado español de 6 millones de dólares (900 millones de pesetas de la época) -en torno a la mitad del valor de mercado entonces-: 2,5 millones, con cargo a los presupuestos generales del Estado, y resto gracias a las aportaciones de más de 75 entidades privadas y empresas. Fragmento de la carta hallada en el Rastro, según la cual Franco abonó 1,5 millones de pesetas por el retrato de Goya, pero dejó a deber 9.000 pesetas por tres copias del cuadro. José de la ManoProvocó una gran polémica el hecho de pagar 6 millones de dólares a Lord Wimborne por un cuadro exportado ilegalmente.

El Ministerio de Cultura prefirió hablar de «indemnización». Dos de los protagonistas de la historia, Javier Solana y Miguel Satrústegui, estaban este jueves en el Prado. El primero desvelaba que el director de la Fundación Getty de los Ángeles le propuso la compra conjunta del cuadro , pero no aceptó la propuesta. El segundo, entre el público, a la pregunta de ABC de por qué ahora se reconoce en la cartela del cuadro que fue una compra, cuando en su momento se dijo que fue una indemnización o compensación, responde: « Jurídicamente, fue una compra a un precio de carácter compensatorio », pero entonces hubo que medir las palabras ante la opinión pública por motivos de sensibilidad.

José de la Mano asegura que la copia no saldrá a la venta y que la depositará en una institución durante bastantes años El final de la rocambolesca historia del cuadro llegó el 17 de abril de 1986: se entrega en Londres y regresa a Madrid. Se expuso en el Palacio de Villahermosa e ingresó posteriormente en las colecciones del Prado. Como curiosidad, la mujer retratada por Goya en este cuadro fue esposa del primer director del museo, José Gabriel de Silva-Bazán, marqués de Santa Cruz. L a obra quedó blindada: fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) e inexportable .

Este caso supuso un antes y un después en la defensa del patrimonio español frente a la exportación ilegal. La Ley del Tesoro Artístico Nacional, de 1933, no otorgaba al Estado la propiedad de los bienes exportados ilegalmente, algo que sí contempla la Ley de Patrimonio Histórico de 1985. A nadie escapa que la presencia de la copia de ‘La marquesa de Santa Cruz’ en las salas del Prado (junto a obras maestras de Goya), subirá ampliamente su caché. Y su propietario es un marchante de arte.

José de la Mano asegura a ABC que no saldrá a la venta y que está negociando dejar el cuadro en depósito en una institución durante bastantes años, aunque aún no puede desvelar cuál es porque no está cerrada la operación.