Dalí a escala de mercado

Dalí a escala de mercado
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Dalí a escala de mercado

Desde su reapertura en 2017, el Palacio de Gaviria había acogido muestras de fuerte tirón popular y perfiles diversos –de Escher a Mucha, de Lempicka a Liu Bolin, de Brueghel a ‘I Love Lego’ –, hasta que la pandemia y las obras del inmueble interrumpieron la dinámica. Hoy vuelve a abrir sus puertas apoyándose en un nombre con gran capacidad de convocatoria: Salvador Dalí, convertido en emblema de una etapa que busca consolidarse bajo la fórmula de la ‘exposición permanente’, es decir, una apuesta de largo recorrido.Este regreso coincide con el desenlace de una larga polémica y vuelve a situar en la esfera pública –y, sobre todo, en el mercado– unas obras seriadas cuyo estatuto ha estado durante décadas envuelto en controversia.Noticia relacionada general No No La Fundación Gala-Dalí acaba con el descontrol en las esculturas seriadas del artista catalán Natividad Pulido Forman parte de un conjunto de joyas y esculturas concebidas por Dalí a partir de 1973. Para su comercialización, el artista suscribió acuerdos con el empresario y galerista Isidro Clot, que permitían su edición en distintas tiradas y formatos, dentro de un modelo de explotación amplio.Con el tiempo, la cesión parcial de esos contratos a terceros agudizó el recelo de la Fundación Gala-Salvador Dalí, responsable de la imagen y de la propiedad intelectual del artista, en un contexto cada vez más enrarecido por los escándalos que han acompañado al mercado daliniano, en especial la proliferación de falsificaciones de su obra gráfica. Uno de los episodios más sonados ocurrió en 2012, cuando una sentencia judicial ordenó retirar del Real Cercle Artístic de Barcelona una exposición de obras atribuidas a Dalí vinculadas de hecho a la Colección Clot.El gesto decisivoDesde entonces, ha persistido la incertidumbre sobre qué ampliaciones y ediciones posteriores podían entenderse como obra de Dalí y quién tenía derecho a reproducirlas, exhibirlas y venderlas.

La situación empezó a despejarse en 2025, con el acuerdo entre la Fundación y la sociedad Iladart Limited. En marzo llegó el gesto decisivo: la Fundación reconoció, por primera vez, como obras auténticas de Dalí determinadas ampliaciones autorizadas en vida del artista. Esa decisión afecta a las catorce esculturas expuestas ahora en las salas nobles de Gaviria. En cuanto al resto de las piezas de la Colección Clot, se espera que la Fundación también las valide.

Así, lo que ahora se presenta en el palacio madrileño como el redescubrimiento de una faceta escultórica tardía de Dalí es, en realidad, la escenificación de una nueva fase de regularización, de la que aún queda por saberse el precio alcanzado por estas esculturas, cuántas copias se han vendido y cuántas serán validadas para su comercialización en los tres tamaños previstos: pequeño, mediano y monumental.En las imágenes, las esculturas ‘San Juan Bautista’, ‘Elefante infinito’ y Crótalos’ © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres 2026La exposición es visualmente deslumbrante. La belleza del recién restaurado Palacio de Gaviria proporciona a las esculturas un marco teatral y solemne. Impresionan, en particular, el enorme ‘San Juan Bautista’ ubicado en el patio y el ‘Elefante cósmico’ en la sala de los espejos. Los textos de sala insisten en una idea: aunque Dalí elaborara las piezas a partir de pequeños modelos en cera, su poética era la del ‘gigantismo volumétrico’, una premisa que se traduce en la monumentalización y, en ocasiones, en la hipertrofia de los emblemas dalinianos.

Pero el interés de estas obras no radica en su escala, ni siquiera en su resolución formal, retardataria para los años setenta, pues, lejos de dialogar con los problemas que entonces atravesaban la escultura, remiten a una concepción de esta como figura cerrada, expresiva y autosuficiente. Tampoco introducen grandes novedades iconográficas dentro del imaginario de Dalí. La clave de estas piezas reside en el estatuto incierto que arrastran: en sus particulares condiciones de producción y en la conflictiva historia de su legitimación. Y eso es justo lo que la muestra elude.El recorrido reúne también conjuntos de dibujos, grabados y algún óleo, procedentes de diversas colecciones privadas, que terminan por integrar estas esculturas en una narrativa celebratoria del universo daliniano.

Las fotos de Jacques Leonard refuerzan una imagen cercana, amable y cotidiana del artista. El discurso expositivo se organiza en torno a temas previsibles –la espiritualidad, Gala, el Mediterráneo, la literatura, la ciencia, el flamenco– y deja fuera las zonas más incómodas y reveladoras del contexto histórico y biográfico en que nacen estas obras.arte_abc_0724Se trata de ese periodo que Valeriano Bozal denominó «Dalí después de Dalí»: un tiempo alejado de sus grandes aportaciones surrealistas de las primeras décadas y marcado por una deriva plástica ‘pompier’, enfática y aparatosa, un férreo posicionamiento franquista y, al tiempo, por nuevas líneas de trabajo –más innovadoras que estas piezas– vinculadas a la ‘performance’, la autoescenificación pública y al pionero cruce entre arte y tecnología. Salvador Dalí ‘Dalí infinito’ Lugar: Palacio de Gaviria (Madrid) Dirección: C/ Arenal, 9 Comisaria: Rosa Perales Duración: Colección permanente Valoración: **Más que descubrir un Dalí desconocido o reconsiderar críticamente su escultura tardía, ‘Dalí infinito’ pretende simplemente normalizar una zona conflictiva de su legado y dejarla lista para su exhibición, circulación y venta.