
Ongi etorri, Guernica
Pero es que ya sólo oyen el aplauso de los fieles que funciona como las risas de lata que ponen en las series sin gracia, para provocar un efecto Pavlov. Desde hace dos décadas el famoso cuadro está profundamente estudiado y sabemos que no puede viajar, porque sufriría daños irreparables.
No obstante, a Pradales hay que elogiarle porque puso en pie un nuevo teorema suyo, más que de Pitágoras, o de Picasso, quizá por la familiaridad que da tener el apellido con P. ¡Y qué paralelismos!
Dijo el lehendakari, y dijo bien, que tenemos un gobierno que se ha atrevido a sacar a Franco de su sepultura pero que no se atreve a llevar el ‘Guernica’ hasta el País Vasco. Toma ya.
Esto abre una nueva geometría política y cultural, con la base bien medida, pero no la altura: para que el ‘Guernica’ volviese a España debió morir el viejo dictador, de eso no hay duda. Para resolver la operación habría que calcular los catetos, como pidió Isabel Díaz Ayuso con voz hipotenusa.
Y Urtasun, por una vez, estuvo digno en el Senado, por mucho que le duela coincidir con la presidenta madrileña, si no en sus ángulos, sí en su resultado. Queda patente lo que querría hacer Pradales: un ongi etorri al ‘Guernica’, ahora que han cosechado las nueces y los presos ya están bajo el árbol.













