
¿Atención Especializada? ¡Vuelva en 14 meses! La Crónica del Caos Sanitario en Andalucía
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La situación en los centros de especialidades de Andalucía refleja un abandono palpable de la salud pública por parte de la Junta del PP de Moreno Bonilla. La gestión sanitaria, ya cuestionada tras el escándalo de los cribados de cáncer de mama, continúa generando controversia en múltiples áreas.
El Partido Popular, según se denuncia, está deteriorando la sanidad pública, ya sea por ineptitud o con el objetivo de favorecer la opción privada para aquellos que puedan costearla. Sin embargo, esta situación crítica no se ha traducido, hasta el momento, en un impacto negativo en las encuestas preelectorales para las elecciones autonómicas del 17 de mayo.
La odisea para conseguir una cita
A principios de 2026, una paciente solicitó a su médico de cabecera una densitometría ósea debido a antecedentes familiares de osteopenia y osteoporosis, agravado por frecuentes dolores lumbares. Los resultados confirmaron osteopenia en la columna lumbar y cuello femoral izquierdo, derivándola a un especialista para iniciar tratamiento. Ante la previsible demora, el médico recetó suplementos de calcio y vitamina D, indicando reclamar la cita en el centro Fleming si no recibía noticias en dos meses.
La usuaria criticó el sistema que traslada a los pacientes la responsabilidad de gestionar su atención, en lugar de garantizar el acceso a la misma.
La espera interminable para reclamar
Al llegar al centro de especialidades, se encontró con una sala de espera repleta de personas, la mayoría para reclamar citas atrasadas. La espera estimada era de hora y media por persona, atendidas por un único empleado tras el mostrador, mientras una segunda ventanilla permanecía cerrada.
El personal, desbordado, se limitaba a informar sobre listas de espera de hasta 14 meses, desaconsejando solicitar nuevas citas preferentes que reiniciarían el proceso. Pacientes con diversas dolencias, desde ancianos con andadores hasta jóvenes con problemas de rodilla, manifestaban su preocupación por la obsolescencia de pruebas realizadas meses atrás.
Las respuestas eran invariables: “No tengo potestad para adelantar a nadie”, “No puedo hacer nada”, “Pongan una reclamación”, “El que esté grave, que vaya a Urgencias”. La frustración e impotencia eran palpables entre los pacientes y el propio personal sanitario.
Ante esta situación, se sugiere la posibilidad de un “Me Too sanitario” para denunciar los casos de negligencia y abandono por parte de la administración de Moreno Bonilla.
¿Citas telefónicas o acoso comercial?
Muchos usuarios abandonaban la espera sin ser atendidos. Se les advertía que debían estar atentos al teléfono, ya que las citas se confirmarían con solo dos llamadas consecutivas. La confusión con las llamadas comerciales era frecuente, derivando las citas no contestadas al correo postal, prolongando aún más la espera.
Este sistema, sumado al acoso telefónico persistente, generaba indignación. Se cuestiona por qué la Junta de Andalucía no utiliza medios más eficaces, como WhatsApp o SMS.
Se recalca el peligro de un sistema que obliga a los pacientes a rogar por atención médica, mientras su salud se deteriora.
Ante la tensión en la sala de espera, la paciente invitó a los presentes a participar en la manifestación por la sanidad pública del domingo 12 en Sevilla y a votar conscientemente en las próximas elecciones. La propuesta generó interés entre los presentes, quienes expresaron su frustración ante la inacción de la Junta.
Anulaciones que maquillan las listas de espera
Finalmente, al llegar su turno, la sorpresa fue que no sería citada al reumatólogo. El jefe de servicio había determinado que su osteopenia debía ser valorada por el médico de atención primaria. Una señora presente denunció haber sido rechazada en el Hospital Virgen del Rocío tras ser derivada por un especialista, acusando a la administración de recortar las listas de espera negando la asistencia.
La paciente reclamó y solicitó una nueva cita con su médico de cabecera, consciente de la importancia de tratar la osteopenia para prevenir fracturas. No obstante, lamenta la sensación de inseguridad al ser derivada nuevamente a un profesional que ella misma considera no ser el adecuado.
La experiencia personal confirma lo que ya se denuncia públicamente: las políticas del PP están afectando la salud de la población. Se menciona el caso de una paciente fallecida en urgencias en Valencia tras 36 horas de espera como ejemplo extremo de esta situación.
En conclusión, se hace un llamado a la acción para defender el derecho a la salud y votar por un cambio que detenga estos ataques a lo más valioso: la vida y el bienestar de las personas.













