El Desafío del Desarme de Hizbulá y la Seguridad en Oriente Medio

El Desafío del Desarme de Hizbulá y la Seguridad en Oriente Medio
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El Desafío del Desarme de Hizbulá y la Seguridad en Oriente Medio

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Habrá que esperar al desarrollo de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, y de Israel con el Líbano, para observar la evolución en el sur del Líbano y, a mediano plazo, su impacto en la seguridad regional. Se vislumbra una oportunidad para abordar diversos problemas simultáneamente, aunque las diplomacias de Estados Unidos e Israel podrían tener dificultades para reconocer esta posibilidad.

Dilemas en el Líbano

Históricamente, Israel ha intentado controlar el sur del Líbano como una franja defensiva y de reordenación estratégica, con la aspiración de mantener el territorio al sur del río Litani. Esta pretensión de anexión, arraigada en el expansionismo, dificulta una negociación pragmática basada en incentivos.

La Necesidad de Involucrar a Hizbulá

La propuesta israelí de iniciar conversaciones para un alto al fuego en el Líbano, condicionada al desarme de Hizbulá y su exclusión del gobierno libanés, repite un error común en la resolución de conflictos armados: la negativa a incluir en la mesa a actores armados políticamente imprescindibles para la sostenibilidad de cualquier acuerdo, especialmente cuando se trata de un movimiento político y social. Esto implica que Israel y Hizbulá deben reconocerse como interlocutores legítimos.

Las lecciones del proceso de paz en Irlanda del Norte y el proceso colombiano con las FARC demuestran la importancia de la participación directa de los actores armados en las negociaciones.

El Orden de los Pasos: Alto al Fuego y Desarme

Exigir a Hizbulá que abandone el gobierno libanés como condición previa a cualquier conversación es una precondición que bloquea el proceso. El dilema de si el alto al fuego debe preceder al desarme es falso; ambos procesos deben diseñarse de forma simultánea y secuenciada, con incentivos claros para cada etapa cumplida.

Fortalecimiento del Estado Libanés

Cualquier acuerdo duradero requiere un diálogo nacional interno libanés que recomponga el frágil equilibrio confesional y político del país. Líbano es una víctima institucional del conflicto, y su Estado ha sido históricamente débil para imponer el monopolio de la fuerza en su territorio. Un acuerdo que no contemple el fortalecimiento real y verificable de las Fuerzas Armadas Libanesas estaría condenado al fracaso. Esto implica una retirada total y ordenada de Israel del territorio libanés.

Reactivación del Plan de Desarme

El plan de desarme por etapas, previsto desde 2025 pero nunca implementado, podría reactivarse mediante un mecanismo internacional de verificación robusto y creíble, posiblemente con un refuerzo sustancial de UNIFIL. La verificación internacional fue clave en el acuerdo nuclear iraní de 2015.

Similitudes con el Caso de Hamás e Influencia de Irán

El desarme de Hizbulá presenta similitudes con el caso de Hamás. Ambos casos están vinculados al papel de Irán como financiador histórico. Teherán ha declarado que no presionará hacia el desarme de sus aliados mientras Israel no se retire totalmente de los territorios palestinos ocupados.

Lecciones de Otros Procesos de Paz

La lógica de que no hay desarme sin cumplimiento previo de los acuerdos políticos de fondo es recurrente en la historia de los procesos de paz. El desarme no es un punto de partida, sino el resultado final de un proceso en el que los acuerdos políticos deben cumplirse de forma creíble y verificable. Exigir el desarme como condición previa es rendición para muchos grupos armados.

Hacia una Arquitectura de Seguridad Regional

Estas negociaciones bilaterales deberían ser el primer paso hacia una arquitectura de seguridad regional en Oriente Medio. Los países de Oriente Medio tienen gastos militares elevados, incompatibles con la seguridad en común. Existe la posibilidad de que Irán alcance un nuevo acuerdo de desnuclearización, en un contexto en el que Teherán ha visto debilitadas sus redes de proyección regional. Un acuerdo multilateral, con garantías de potencias externas, podría sentar las bases de una estructura similar a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Oriente Medio necesita su propio Helsinki, un proceso que comience con un alto al fuego verificado en el Líbano y que, con paciencia estratégica y voluntad política real, pueda escalar hacia una paz regional.