
Trump busca desesperadamente una salida en Irán tras sembrar el caos
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no oculta su frustración por el desarrollo del conflicto en Irán, que lo ha llevado a una situación límite. Un frágil alto el fuego está en marcha, destinado a negociar una paz para resolver problemas globales que se agudizaron tras los bombardeos.
El estrecho de Ormuz: clave en la negociación
El estrecho de Ormuz, por donde circulaba el 20% del comercio mundial de petróleo hasta el 28 de febrero, fue cerrado selectivamente por Irán tras el inicio de los bombardeos de EEUU e Israel. Se reporta que Irán incluso está cobrando a los pocos barcos que permite el paso, lo que genera disrupciones en el comercio global, afectando no solo al mercado petrolero sino también al de fertilizantes. Esto impacta directamente al consumidor estadounidense, tanto en las gasolineras como en el sector agrícola.
La guerra ha cobrado la vida de 13 soldados estadounidenses, y dos pilotos fueron rescatados tras el derribo de su F-15. Además, se reporta el asesinato de 200 personas en un colegio de niñas en Irán durante el primer día de bombardeos, y la Media Luna Roja estima que 1.900 personas han muerto en Irán desde el inicio de los ataques.
Irán, que previamente estaba bajo sanciones por violaciones a los derechos humanos y programas nucleares, ahora ve cómo se discute “el alivio de aranceles y sanciones” como parte de las negociaciones para el alto el fuego, un tema que antes era innegociable.
La situación también ha afectado a Líbano, donde más de 1.800 personas han muerto a manos del ejército israelí, que ha invadido el sur del país bajo la justificación de combatir a Hizbulá, milicia aliada de Teherán. Los países del Golfo Pérsico, antes relativamente seguros, han sufrido ataques diarios por ser aliados de EEUU y albergar bases militares estadounidenses.
Cambio de argumentos y amenazas
Trump ha variado sus argumentos a medida que la guerra avanzaba, endureciendo su discurso hasta llegar a amenazas “apocalípticas”, como la de aniquilar “una civilización entera” si Irán no devuelve el estrecho de Ormuz a su estado previo a los bombardeos.
El presidente acusó a Irán de actuar de forma “deshonrosa” con el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz, argumentando que no se respetaba el acuerdo existente.
La justificación inicial de la “amenaza inminente” de Irán ha sido cuestionada, con la dimisión del responsable antiterrorista de EEUU, Joe Kent, quien afirmó que Irán no representaba ninguna amenaza inminente y que la guerra se inició por la presión de Israel y su lobby en Estados Unidos.
Con las elecciones legislativas a la vista, la guerra en Irán contradice dos ejes de la agenda política de Trump: “America First” y la promesa de aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos estadounidenses reduciendo los costes de vida.
Trump ha mostrado una frustración inusual, amenazando con liquidar “una civilización entera” y utilizando lenguaje inapropiado, además de reaccionar negativamente a las críticas de figuras influyentes dentro de su propio movimiento político.
El presidente busca una salida desesperada a una situación que tensiona a sus bases, le enfrenta a líderes de opinión de su entorno político y empobrece a sus ciudadanos en un año electoral, mientras se intensifican los conflictos con aliados europeos y de la OTAN, que se niegan a participar en una guerra considerada ilegal y en la gestión de las consecuencias no deseadas de los bombardeos.
Un plan cuestionado
Según informes, Trump tomó la decisión de entrar en guerra a pesar de las resistencias dentro de su propio equipo. Se dice que Netanyahu presentó un plan de cuatro puntos para un cambio de régimen en Irán, que incluía un montaje de video con posibles líderes sustitutos.
Netanyahu argumentó que el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en semanas, que el régimen sería demasiado débil para cerrar el estrecho de Ormuz, que las protestas callejeras podrían desencadenar un levantamiento, y que combatientes kurdos podrían abrir un frente terrestre. La respuesta de Trump fue: “Me parece bien”.
Sin embargo, el director de la CIA calificó el escenario de cambio de régimen de “ridículo”, y el secretario de Estado lo consideró una “tontería”. Un general advirtió que los planes israelíes suelen ser exagerados y no siempre bien desarrollados.
A pesar de la oposición, Trump decidió seguir adelante con los ataques. Un exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo afirmó que no se permitió a los principales responsables de la toma de decisiones expresar su opinión ante el presidente, y que la decisión fue impulsada por los israelíes, a menudo con información que los funcionarios estadounidenses no podían confirmar.
Seis semanas después, Trump se enfrenta a la realidad de que el plan israelí estaba inflado: el régimen de los ayatolás sigue al mando, Irán aún posee uranio enriquecido y misiles, tiene capacidad para controlar el estrecho de Ormuz, no hay un levantamiento provocado por protestas callejeras, los kurdos iraquíes no están abriendo un nuevo frente, y los aliados de Irán siguen operativos. Además, el precio de la gasolina ha aumentado en EEUU, contradiciendo las promesas de Trump.













