
EEUU e Irán se reúnen en Pakistán entre acusaciones y demandas distantes
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Islamabad se prepara para la primera ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, con la mediación de Pakistán. Las delegaciones se reunirán para intentar resolver un conflicto que ha causado miles de muertes y desestabilizado los mercados globales, aunque las expectativas de un acuerdo son bajas.
Principal punto de conflicto: Líbano
El principal obstáculo es la situación en Líbano, donde Israel ha intensificado sus ataques. El ejército israelí ha continuado sus ofensivas, especialmente en el sur del país, causando numerosas víctimas. Desde principios de marzo, la ofensiva israelí ha resultado en miles de muertos y heridos en Líbano.
Mohamad Baqer Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y negociador, advirtió que dos puntos acordados con Washington no se han cumplido: un alto el fuego en Líbano y la liberación de activos bloqueados de Irán.
El ministro de Exteriores iraní, Abas Araghchi, también exigió el fin de los ataques israelíes y el cumplimiento del acuerdo por parte de Washington. Sin embargo, Irán tiene razones para desconfiar de Estados Unidos, dado que en el pasado Trump ha apostado por la diplomacia para luego atacar Irán.
Vali Nsar, profesor en Johns Hopkins SAIS, señala que la escalada israelí en Líbano indica que Trump no es fiable y que Estados Unidos no puede controlar a Israel, lo que altera el contexto y las expectativas de un posible acuerdo.
Pakistán, como mediador, ha condenado los ataques israelíes contra Líbano, argumentando que no contribuyen a la desescalada regional. Por su parte, Trump acusó a Irán de incumplir el acuerdo al no permitir la libre navegación por el estrecho de Ormuz, amenazando con usar “la mejor munición” si no se llega a un acuerdo.
Trump también afirmó que Irán solo está vivo para negociar, insinuando que no tienen otra opción.
¿Exigencias irreconciliables?
Las condiciones fijadas por Washington y Teherán presentan diferencias significativas. Irán exige el control sobre el estrecho de Ormuz, la posibilidad de seguir enriqueciendo uranio, el levantamiento de todas las sanciones, una indemnización por los daños de guerra, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluyendo Líbano.
Estados Unidos exige la reapertura de Ormuz, el desmantelamiento de las centrales nucleares de Natanz, Isfahán y Fordow, un compromiso permanente de no desarrollar armas nucleares ni enriquecer uranio, limitar el alcance y el número de sus misiles, y el fin del apoyo a sus aliados regionales.
Washington también pretende solicitar la liberación de los estadounidenses detenidos en Irán como parte de las conversaciones.
La urgencia de Ormuz
Aunque uno de los objetivos de Trump era acabar con el programa nuclear iraní, la urgencia se centra ahora en Ormuz. Irán ha demostrado que puede infligir daño a la economía global, y sabe que el precio del crudo es un arma en sus manos.
Irán se ha mostrado dispuesto a permitir el paso por Ormuz de barcos que no sean de Estados Unidos, Israel o países aliados, pero con su autorización previa. Según la BBC, solo 19 barcos han cruzado el estrecho desde el comienzo del alto el fuego hasta el 10 de abril. Antes del conflicto, más de 100 embarcaciones pasaban cada día por esta vía marítima, por la que transitaba alrededor del 20% del petróleo y el gas a nivel mundial.
Trump envía a su vicepresidente a Islamabad
En esta ronda de conversaciones, el vicepresidente JD Vance se une al equipo negociador estadounidense. Vance, una figura aislacionista, ha defendido la retirada de Estados Unidos de los conflictos internacionales, lo que es visto favorablemente por Irán.
Vance se mostró optimista antes de partir hacia Islamabad, pero advirtió que si Irán intenta engañar a Estados Unidos, se encontrarán con un equipo negociador que no será receptivo. También aseguró que Trump les ha dado “unas directrices bastante claras” sobre cómo deben desarrollarse las conversaciones.













