Una Nueva Generación Resuena en la Música Clásica

Una Nueva Generación Resuena en la Música Clásica
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Una Nueva Generación Resuena en la Música Clásica

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Algo singular está sucediendo en la escena de la música clásica, evidenciado por la reacción del público tras la interpretación de ‘La Pasión según San Mateo’ por la Royal Concertgebouw Orchestra en Ámsterdam, bajo la dirección de Klaus Mäkelä. El silencio que siguió al último compás, un silencio profundo y prolongado, fue tan elocuente como la música misma. Mäkelä, gradualmente bajando sus brazos mientras los arcos permanecían sobre los instrumentos, parecía absorto en la obra, con un puño apretado contra el pecho y los ojos cerrados.

Este minuto y medio de silencio desafió las convenciones y expectativas. La última vez que la Concertgebouw interpretó ‘La Pasión’ bajo su director titular fue en 1999, con Riccardo Chailly.

La elección de Mäkelä, en lugar de un especialista en música barroca, generó interrogantes. Sin embargo, la respuesta residió en los aplausos que rompieron el silencio, celebrando la interpretación de Mäkelä.

Mäkelä es parte de una generación que está redefiniendo la música clásica, junto a figuras como Daniel Lozakovich, Yunchan Lim, María Dueñas, Lucas y Arthur Jussen, y Jan Lisiecki. Estos jóvenes artistas, aunque objeto de elogios y críticas, se presentan en los mejores auditorios, dirigen prestigiosas orquestas y atraen a grandes audiencias.

Respeto por la Tradición, Libertad Interpretativa

Lo notable de esta generación es su capacidad para combinar un profundo respeto por la tradición con una libertad interpretativa que desafía los límites de las obras. No temen explorar, preguntar y redescubrir repertorios olvidados.

“Nuestra generación ha entendido que la tradición no es una jaula, sino una raíz poderosa que necesita ser nutrida para poder crecer hacia muchos lugares”, afirma la violinista María Dueñas.

Muchos de estos jóvenes músicos han estado en el centro de atención desde la infancia. Los hermanos Jussen, por ejemplo, consideraban la música como una simple diversión. Daniel Lozakovich, con tan solo 12 años, ya interpretaba ‘Invierno’ de Vivaldi. La juventud de Mäkelä también generó numerosos reportajes y documentales.

Actualmente, dirige la Orchestre de Paris y la Oslo Philarmonic, y pronto asumirá la titularidad de la Chicago Symphony Orchestra y la Royal Concertgebouw Orchestra.

Detrás de cada gran artista hay un gran maestro. Josef Rissin, maestro de Lozakovich, le enseñó que la música posee un reino espiritual que conecta al individuo con algo más grande. Mäkelä, por su parte, recuerda las palabras de su profesor, Jorma Panula: “Ayuda, pero no molestes”.

Una Propuesta Transgresora

Aunque la palabra ‘tradición’ es recurrente, la propuesta de esta generación es a menudo transgresora. La temporada de la Chicago Symphony Orchestra, bajo la dirección de Mäkelä, incluye figuras como Yo-Yo Ma y Andrew Bird, el estreno mundial de una obra de Mason Bates, una inmersión en Beethoven y una selección de música finlandesa.

“Traigo música que creo que la orquesta debería interpretar, que el público debería escuchar, y cosas que simplemente me parecen divertidas”, comenta Mäkelä.

Esta nueva forma de expresión no implica seguir modas, sino crear un proyecto personal, una mirada íntima a la obra. Lozakovich celebra a sus predecesores con la esperanza de transmitir su estilo a las generaciones más jóvenes. María Dueñas concibe cada disco como un universo con una historia que contar. La violonchelista Camille Thomas busca compartir la música como una razón existencial.

Verbier: Un Laboratorio Musical

Espacios como el Verbier Festival, fundado por Martin Engstroem, fomentan el encuentro entre jóvenes intérpretes y maestros, promoviendo el intercambio de ideas y el desarrollo de proyectos artísticos.

Verbier es un laboratorio musical donde la música crece a través del diálogo y la colaboración. “Siempre necesitas personas a tu alrededor que te ayuden en cierto momento. Así que el ‘networking’ es muy importante también para los jóvenes músicos”, explica Engstroem.

Los frutos de estos encuentros son evidentes. Mäkelä, Lozakovich y Yunchan Lim han participado en Verbier y ahora colaboran con la Orquesta de París y la Concertgebouw Orchestra.

“Aprendes principalmente de los demás como artista. Un artista aprende de otro”, reconoce Engstroem.

Esta generación parece haber superado una frontera invisible, creando una música compartida y generosa. Superan el elitismo, transmitiendo un deseo de cercanía y construyendo un espacio donde la música es accesible a todos. Lozakovich, por ejemplo, introduce ‘La Campanella’ de Paganini para dar paso al grupo de K-Pop Black Pink.

“Creo sinceramente que la música es un solo lenguaje. Hemos creado categorías como clásica o pop, pero la emoción no pertenece a un género”, afirma Thomas.

Libertad y Riesgos

Esta nueva generación cuenta con una libertad que interpela y sorprende. Se enfrentan a las partituras sin miedo, sin dejarse intimidar por el peso de la tradición. “Es un dualismo muy extraño el que vivimos.

Luchamos y también sentimos que nunca seremos lo suficientemente buenos”, reconoce Klaus Mäkelä.

Saben que la libertad implica imperfección, pero la abrazan. “Si voy a un concierto, quiero ver y escuchar algo especial. A algunos les encanta ver algo increíblemente virtuoso, pero recuerdo algunos de mis momentos más especiales en salas que no fueron los que tenían más notas o los más perfectamente interpretados”, aseguran los hermanos Jussen.

Hijos de su Tiempo

Estos intérpretes son hijos de su tiempo, crecidos en la era de la inmediatez. Las redes sociales son una herramienta importante, pero deben usarse con autenticidad.

“Las redes son bonitas, pueden ser muy divertidas y muy interesantes siempre que sean auténticas”, afirman los Jussen.

El ritmo vertiginoso de la sociedad actual puede ser peligroso. “Vivimos en una época de inmediatez, de exposición constante, y eso puede generar mucha presión. Pero también creo que nunca hemos tenido tantas oportunidades para difundir la música, para conectar con personas de todo el mundo”, confiesa Dueñas.

La técnica ha avanzado, pero la diferencia reside en la forma de expresarse y contar una historia. “Cada pianista que está haciendo carrera hoy tiene una técnica asombrosa, pero la diferencia está en la forma de expresarse, de tener una historia que contar”, asegura Engstroem.

Dueñas reconoce que la técnica es necesaria, pero no debe convertirse en un fin en sí misma.

Buscar una voz propia puede convertirse en una obsesión. “En nuestros tiempos, la idolatría del yo nos lleva a interpretar música de forma que creemos que nuestros sentimientos, nuestra visión única sobre la música, tienen que sobresalir para hacernos especiales”, confiesa el pianista Martín García García.

Respeto, Sin Miedo

Sería un error agruparlos bajo un mismo estilo. No todos juegan en la misma liga. Algunos siguen la estela de sus predecesores, otros se apartan de ella.

Sin embargo, los une la ausencia de miedo. Hay respeto, pero no un respeto paralizante. Existe una confianza serena que permite que la música siga creciendo sin perder su raíz.

Son los músicos quienes piden a Mäkelä. “Conoce perfectamente cada grabación histórica.

Esto es lo que nos quieren transmitir los mayores a las nuevas generaciones de la orquesta: mantener la identidad de la orquesta y, al tiempo, integrar la frescura que nos da Mäkelä. Ese es el único camino”, comentan los integrantes de la Concertgebouw.

La música se mide en complicidades más que en etiquetas, y el público responde a lo que escucha. Estos intérpretes deben navegar con los riesgos de su tiempo, pero a menudo convierten las adversidades en oportunidades. Hablan de silencio, lo buscan, lo desean.

“Solo puedes escuchar el lenguaje del corazón en silencio”, asegura Lozakovich. Hablan de un silencio en la música, pero también en su vida. Mäkelä huye de cualquier protagonismo. Yunchan Lim no busca ser un pianista famoso.

El silencio, de nuevo.

Es el mismo silencio con el que Mäkelä conmovió al público al dirigir ‘La Pasión según San Mateo’. Es el silencio que buscan ante tantas opiniones, el que guarda las preguntas, los aplausos, las dudas y las certezas, para que la música siga existiendo más allá de lo que se ve y se oye.