José Luque Teruel : «Quiero que me conozcan como un aficionado. Veo los toros como aquel niño que fui»

José Luque Teruel : «Quiero que me conozcan como un aficionado. Veo los toros como aquel niño que fui»
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

José Luque Teruel : «Quiero que me conozcan como un aficionado. Veo los toros como aquel niño que fui»

El Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla ha celebrado este sábado el acto de su tradicional Pregón Taurino que, en su décimo cuarta edición, ha corrido a cargo de José Luque Teruel, juez y presidente de la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla. La cita ha servido también para entregar el II Premio Curro Romero, otorgado por la institución al joven diestro local Pablo Aguado.La interpretación del pasodoble ‘Juncal’ a cargo de la Agrupación Musical Torre del Oro ha abierto la ‘tarde’ en la sede del Círculo de la calle Pedro Caravaca, con todo el aforo completo. El público ha disfrutado de un pregón inusual, como el que el domingo pasado protagonizó en la Maestranza Rubén Amón. Más bien ha sido una charla, una crónica de su experiencia como presidente, una semblanza, propia y de su padre, Andrés Luque Gago, que fue novillero, banderillero y apoderado y, una columna de opinión sobre la situación de la Tauromaquia actual.

«Quiero que me conozcan como un aficionado. Yo veo los toros con los ojos del niño que fui», ha dicho casi al final de su discurso. Una hora de recuerdos y reflexiones, con la narración de lo que consiste su trabajo como columna vertebral. Una labor que comienza en el campo y que termina sacando o no un pañuelo, pero que entre tanto guarda múltiples ritos, así como otras tantas responsabilidades y satisfacciones.

Ha abierto el turno de intervenciones Ignacio Trujillo Berraquero, vocal de Cultura del Real Círculo de Labradores y Propietario, quien sí ha adoptado un tono más literario en su breve introducción. «La seriedad de la vida. Carpe Diem, ‘collige virgo, rosas’, aprovecha el momento, coge la rosa, porque tras la luna creciente de la bestia se esconde la muerte. Ay, esa muerte que hoy se trata de ocultar de mil maneras y que desdibuja nuestra realidad cotidiana banalizando el ser, el estar.

Solo quien es consciente de este privilegio de estar vivo hoy, sabe apurar cada instante como un sorbo de vino generoso que se nos regala. Hay que ir a los toros. Hay que animar a los jóvenes a ir a los toros, a llenar las plazas para que descubran la verdad y no se deje engañar por una sociedad endeble y enfermiza que huye de la seriedad de la muerte, la pervierte y la enmascara. La frivolidad de las calaveras de Halloween, perdiendo por ello la esencia de la vida.

Por ello estamos aquí». Entre los presentes en este acto reivindicativo a la vez que festivo, los diestros Espartaco, ganador del primer premio Curro Romero, también entre el público acompañado de Carmen Tello. Además, han asistido, representantes de la Real Maestranza de Caballería, el presidente del Club Mercantil y el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero, entre otros. La vida de este pregonero macareno despertó en un ambiente taurino.

Tal es así que su padrino de bautismo es Luis Miguel Dominguín. Y la familia ha formado parte de su discurso de principio a fin. Desde que antes de que empezara. Su hermano, el catedrático y alcaide del Alcázar de Sevilla, Andrés Luque Teruel, ha sido el encargado de presentarle.

Ni como hermano, ni por su carrera en la judicatura, ni siquiera como presidente del coso del Baratillo. Simplemente ha querido hablar de él como «un aficionado a los toros que creo que le está haciendo mucho bien a la fiesta». «José Luque Teruel siempre mira por el bien de la lidia del toro y por supuesto por aquello que le pueda interesar al torero. No hacer pasar malos tragos a los banderilleros.

Siempre, lógicamente respetando reglamentos, nunca saltándoselo, pero sí aplicándolo con rigor para que esa tarde sea lo más dinámica posible y tengas las mejores cotas artísticas posibles. Igualmente creo que es un aficionado justo», ha destacado sobre un presidente que «no se deja influenciar». «La fiesta de los toros tiene que seguir adelante con aportaciones continuas y con presidentes que lo faciliten, no con gente que venga a poner piedras en el camino», ha continuado antes de dar la mayor de las suertes a su hermano y al premiado Pablo Aguado, quien ya sabe lo que es cortar cuatro orejas en la misma tarde y salir a hombros por la Puerta del Príncipe tras aquella faena para la historia de mayo de 2019.Ha empezado el presidente y pregonero agradeciendo su puesto, que empezó a ocupar como suplente hace ya cinco lustros, al maestro Curro Romero. Y ha cerrado el círculo.

«Precisamente el año que me echó un capote, como solo Curro sabía hacerlo, fue el que le di las cuatro orejas a Pablo Aguado». Luque Teruel ha contado que cuando le llamaron desde el Círculo para encargarle este pregón, empezó a recopilar libros sobre toros buscando ideas. Llegó a reunir un centenar: «’El toro bravo’ de Álvaro Domecq, del Toreo a la bravura de Juan Pedro Domécq, ‘Cómo ver una corrida de toros’ de José Antonio del Moral, ‘Cómo ver el toro en la plaza’ de José Luis Prieto Garrido, ‘Mi paso por el Toreo de Rafael Ortega, ‘Mi gente’ de Pepe Bienvenida, ‘El Arte de birlibirloque en el Toreo’ de José Bergamín, ‘La casa y los toros’ de Ortega y Gasset, ‘Tauroética’ de Fernando Sabater, ‘Tauromaquia romana ‘de Alfonso Mañas, ‘Tauromaquia’ de Guillermo Sureda, ’50 razones para defender la fiesta de los toros’, de Francis Wolf, ‘Qué es torear’ de Corrochano, ‘Sevilla en la historia del Toreo’, de Luis Torobusan y, por supuesto, el ‘Cossío». Sin embargo, como el Quijote, de tanto leer casi se le secaron las entendederas y al escribir se dio cuenta de que ese no era su pregón.

«Entonces, abandoné todos los libros y pensé que durante unos minutos solo tenía que intentar con palabras generar en ustedes el deseo de ir a los toros, de sentir la ilusión y la atracción por la tauromaquia. Para eso basta con palabras sencillas y un estilo abierto. Qué importancia tiene la palabra. La palabra crea realidades y hace sentir a los demás.

Ya lo decía San Juan», ha continuado con unos simples oles, ayes y el uy para generar las imágenes del triunfo, la sorpresa o el miedo. El tono más reivindicativo de la fiesta lo ha adoptado al principio, cuando ha recordado una cavilación que tuvo cuando se presentaron los carteles de la temporada pasada, en el salón del mismo nombre en la Real Maestranza y junto al que pintó Miquel Barceló, al que muchos le tienen cierta superstición. Él, simplemente, se puso a pensar si ese cartel realmente era una pintura rupestre. «El toro desde las cavernas ya ha sido un ser mitológico que ha transmitido algo más.

Probablemente en torno a la pintura rupestre se generaría algún tipo de rito relacionado con lo que la presencia y la mirada del uro transmitía a los seres humanos. Esta pintura de Barceló es una forma muy bella de decir que los toros encierran un símbolo primitivo, ancestral».Seguía divagando sobre el uro y recordé que Ortega y Azcárate en su libro La casa y los toros dijo que el término uro lo introduce Julio César y que en los tiempos de pausa entre la guerra ya se dedicaban los romanos a cazarlo. Curiosamente uro no es más que el antecedente de la palabra Europa. Es decir, que el toro desde siempre nos une y nos da identidad«Ninguna de estas cosas, ni la nación, ni la ley, ni el dinero, existen fuera de los relatos.

De los conceptos, son pensamientos, convenciones, pero cambian la realidad. Y ahí aquel día tuve un sentimiento profundo. Esta identidad es lo que caracteriza la tauromaquia. El relato de la tauromaquia nos une como pueblo, como nación.

Precisamente, este es el motivo por el que la Ley de Bienestar Animal Catalana de 2008 prohibió las corridas de toros, pero excepciona, salva al Correbous. Es decir, salva la fiesta popular catalana. Por lo tanto, la preocupación no era el animal, sino la identidad del pueblo«.Ha proseguido Luque Teruel criticando que muchos han intentado «cortar o arrancar nuestras raíces pero ¿qué tienen los toros que cuanto más se les ataca o cuanto más se pretenden cambiar o desnaturalizar, más se crecen, como los toros bravos?» Y ha puesto el ejemplo de Jovellanos, «que era un intelectual y pese a su postura antitaurina nos dejó la semilla del gran concepto de fiesta nacional», y del actual ministro de Cultura, «del que yo no me acuerdo ni del nombre». No obstante, Urtasun «ha favorecido que los jóvenes quieran tener raíces.

Quieran tener identidad que acudan en masa a disfrutar de su cultura».En su discurso, el juez, dentro y fuera de la plaza ha pedido que «cuando sea el momento aprovechen para regular bien el mundo del toro. Hace falta en el mundo del toro una gran ley de toros, que traduzca los grandes principios constitucionales, la protección del patrimonio, de la cultura, el acceso de la juventud a la cultura, la libertad de empresa, la libertad ideológica, el medio ambiente, etcétera, etcétera. Con esos grandes principios constitucionales con una gran ley de toro para que no pueda llegar cualquiera a intentar tirar por por tierra nuestra nuestra gran fiesta y nuestra forma de sentir como pueblo español».