
Los Delinqüentes Regresan: Un Reencuentro Garrapatero Lleno de Emoción y Recuerdos
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El Palau Sant Jordi de Barcelona vibró con el esperado regreso de Los Delinqüentes, 14 años después de su último concierto. El ambiente en el camerino era una mezcla de nerviosismo y alegría, con los miembros de la banda, amigos y familiares compartiendo momentos antes de subir al escenario.
Un Reencuentro con las Raíces
Marcos del Ojo, El Canijo, recibió a los presentes con entusiasmo, presentándolos como “compadres de ABC”. Entre los presentes se encontraba Fae Ramos, hijo del poeta jerezano Luis Ramos Fernández, figura clave en la inspiración del grupo y quien les inculcó el compás por bulerías. El Canijo recordaba con cariño a Miguel Benítez, miembro fundador fallecido, imaginándolos juntos en el cielo.
La mayoría de los músicos crecieron en la calle Cruz de Jerez, al igual que Diego Pozo, El Ratón, director musical del evento.
Belén, la esposa del Canijo, coordinaba los últimos detalles antes de la llegada de los 15.000 fans que agotaron las entradas.
El Canijo confesó haber sentido nervios al ver la magnitud del escenario, bromeando sobre si allí tocaría “Bruce Springsteen”. Tras presentar al equipo, invitó a todos a moverse libremente, declarándolos “familia garrapatera”.
El Inicio de una Leyenda
La historia de Los Delinqüentes se remonta a 1998, cuando El Chusco, un bohemio jerezano, avisó al Ratón de que dos jóvenes querían hablar con él. Eran Migue y el Canijo, de 15 y 16 años, quienes impresionaron al Ratón tocando temas de Pata Negra. Ese encuentro marcó el inicio de un camino que ahora continúa con una gira por toda España.
La gira celebra el 25º aniversario de ‘El sentimiento garrapatero que nos traen las flores’, el primer disco de Los Delinqüentes, que fusionó flamenco, rock, blues, funk y rumba, vendiendo 50.000 copias y revolucionando la música española.
Un Tributo a los Ausentes
El concierto fue también un homenaje a Miguel Benítez, cuyo rostro se proyectó en las pantallas gigantes y cuya voz resonó en el pabellón.
El Ratón recordaba a su “compadre”, fallecido en 2004, y mostraba la bala que llevaba colgada, un regalo de Migue. El Canijo lucía un colgante de Camarón que también perteneció a Migue, recordando anécdotas y mordiscos en la plata.
A medida que se acercaba la hora del concierto, el nerviosismo aumentaba, pero el humor se mantenía. Durante la prueba de sonido, El Canijo bromeaba con Paco Lara, guitarrista flamenco que viajó desde Australia para participar en el evento.
También se recordaron a otros amigos fallecidos, como Rafael Amador y David de la Chica, autor de letras emblemáticas como ‘Tabanquero’ y ‘Pirata del Estrecho’.
El Langui y Gitano Antón, de La Excepción, aparecieron en las pantallas durante la interpretación de ‘Pirata del estrecho’, mientras que Muchachito bailaba en una esquina. Belén, la esposa del Canijo, realizó una videollamada con su hijo Numa, de dos años, que se quedó en Jerez.
La Emoción del Reencuentro
Antes de salir al escenario, la banda compartió chupitos de whisky y se abrazó.
Tras 14 años de espera, Los Delinqüentes estaban listos para reencontrarse con su público y celebrar su música.












