
¿Y qué es Occidente, Feijóo?
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En el ajedrez, se conoce como zugzwang a una situación en la que un jugador se ve obligado a mover una pieza, pero cualquier movimiento empeora su posición, acercándolo a un jaque inevitable. Esta es la situación en la que se encuentra el Partido Popular (PP) en el actual panorama de la política internacional, especialmente en lo que respecta a sus explicaciones sobre las relaciones de España con Israel y Estados Unidos.
Ante esta impotencia táctica, los líderes del PP parecen comportarse de manera errática, como la paloma del dicho que revolotea sin rumbo fijo. Un claro ejemplo de esto es la reciente declaración de Ester Muñoz sobre el soldado español retenido por el ejército israelí en Líbano, donde, para evitar criticar a Israel, terminó confesando sus propios conflictos con la Guardia Civil.
El difícil encaje del PP en el tablero internacional
Resulta difícil comprender por qué el PP elige posicionarse del lado de las administraciones de Trump y Netanyahu, en lugar de priorizar las relaciones con España, Estados Unidos e Israel. Esta elección es cuestionable desde un punto de vista moral y estratégico, especialmente considerando que una amplia mayoría de ciudadanos españoles (81%) considera a Donald Trump como la mayor amenaza para la paz mundial, superando incluso a Vladimir Putin (79,3%) y a Benjamín Netanyahu (71,2%), según una reciente encuesta.
La estrategia de Feijóo, centrada en criticar al “sanchismo”, ha provocado una mala valoración de la situación con la guerra de Irán, influenciado por la fallida intervención en Venezuela y la preocupación por perder votos frente a Abascal. La evolución de los acontecimientos, la falta de una estrategia clara por parte de Estados Unidos y las amenazas de Trump de destruir civilizaciones enteras han colocado a Feijóo en una posición delicada.
Occidente según Feijóo
Ante la falta de opciones favorables, el líder de la oposición recurre a enigmáticos tuits en gallego, sin mencionar ni criticar a nadie, pero advirtiendo que “Occidente no es esto”. La pregunta que surge es: ¿Qué es Occidente para Feijóo?
Aunque Trump ha logrado que muchos europeos lo consideren un líder peligroso, codicioso y narcisista, aún se mantiene un cierto aprecio por el vínculo atlantista, más allá de los intereses mezquinos de su actual presidente. Sin embargo, Feijóo no ha sabido aprovechar esta baza, ya que parece incapaz de distinguir entre Pedro Sánchez y España, o entre España y sus propias ambiciones de llegar a La Moncloa.
La percepción cambiante de Israel
El cambio en la percepción de Israel es aún más profundo, ya que se percibe como un estado que defiende soluciones violentas y considera la existencia de ciertos países y sus ciudadanos como incompatibles con la suya propia, lo que implica que la paz es imposible.
Como señaló Henryk Erlich, líder socialista judío del Bund, el sionismo se ha convertido en un aliado del antisemitismo, alimentándose de las persecuciones sufridas por la población judía y la reacción política. La lógica del sionismo parece ser que cuanto peores son las cosas en el mundo, mejores son para el sionismo, y cuanto peores son las cosas para los judíos, mejores son para el sionismo.
Pacifismo y derechos humanos
Feijóo no ha sabido calibrar el distanciamiento de los españoles de Trump y Netanyahu, ya que existen valores que nos siguen uniendo, a pesar de la polarización: somos europeístas, pacifistas, defensores de los derechos humanos y del derecho internacional, y estamos en contra del exterminio masivo de seres humanos.
La falta de visión de Feijóo es aún más grave, ya que ha asumido personalmente la gestión de la política internacional, olvidando que su partido cuenta con excelentes diplomáticos que podrían ayudarlo a salir de las dificultades. La guerra de Irán ya ha sido y será una catástrofe para el mundo y para ese Occidente al que alude Feijóo, que parece no respetar al ejército, no escuchar al Papa y no comprender el significado de la patria.













