
El Fallido Plan de Trump en Irán: ¿Un Momento Suez en el Estrecho de Ormuz?
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El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se anunció tras una reunión en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde China y Rusia vetaron una resolución que buscaba coordinar esfuerzos para garantizar la navegación en el estrecho de Ormuz, incluyendo la escolta de buques mercantes.
El Veto en la ONU
La resolución, propuesta por Baréin con apoyo de Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, contaba con el respaldo de Estados Unidos. La propuesta original incluso contemplaba el uso de “todos los medios necesarios”, lo que permitía el uso de la fuerza militar. Un borrador posterior eliminó esa expresión, pero mantuvo el objetivo de “alentar con firmeza” a los Estados interesados en garantizar la navegación mediante esfuerzos de “carácter defensivo”.
La resolución obtuvo once votos a favor, incluyendo los de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, pero fue bloqueada por China y Rusia. El embajador chino ante la ONU, Fu Cong, argumentó que la resolución no contemplaba las causas del conflicto de manera integral y que su aprobación transmitiría “un mensaje totalmente erróneo” con “consecuencias muy graves”. Cong afirmó que “Estados Unidos e Israel son los instigadores de este conflicto” y que la obstrucción del estrecho de Ormuz es causada por “las acciones militares ilegales de EEUU e Israel contra Irán”.
El representante de Irán ante la ONU agradeció el veto de China y Rusia, argumentando que la resolución era un proyecto de Estados Unidos que habría normalizado el uso de la fuerza. Este veto contribuyó al anuncio del alto el fuego pocas horas después.
La guerra contra Irán ha permitido a Israel intensificar sus ataques contra Líbano y Gaza e impulsar más anexión ilegal de territorio en la Franja y en Cisjordania
Irán ha impedido el paso por el estrecho de Ormuz a barcos estadounidenses, israelíes y de otros aliados europeos, disminuyendo el tráfico marítimo en la zona. Sin embargo, embarcaciones chinas y de otras naciones asiáticas han podido cruzarlo. Paquistán, India, Irak y Filipinas han alcanzado acuerdos con Teherán para asegurar el paso de sus barcos. China lleva tiempo comprando petróleo iraní, pagándolo principalmente en yuanes.
Israel impulsó la guerra contra Irán en medio de negociaciones entre Estados Unidos y Teherán. Netanyahu convenció a Trump de que era posible acabar rápidamente con el poder iraní. La escalada permitió a Israel intensificar sus ataques contra Líbano y Gaza, impulsando la anexión ilegal de territorio. Sin embargo, Trump no logró los objetivos que buscaba.
EEUU buscó con sus bombardeos el bloqueo del estrecho de Ormuz y la excusa para tomarlo.
Momento Suez para Trump
Aunque con diferencias, existen similitudes con la crisis de Suez de 1956. En aquel año, Israel invadió el Sinaí egipcio y Gaza, con el apoyo secreto de Francia y Reino Unido, que buscaban controlar el canal de Suez tras su nacionalización por Egipto. De manera similar, Estados Unidos justificó su intervención contra Irán afirmando que Israel iba a atacar de todos modos, mientras que Londres y París usaron la invasión israelí como excusa para enviar tropas al canal de Suez.
El presidente Eisenhower se opuso a la operación a través de presión política y sanciones económicas, consolidando a Estados Unidos como sucesor del liderazgo francés y británico en la región. Ahora, Trump ha buscado formar una coalición internacional para tomar el estrecho de Ormuz, intentando legitimar una ofensiva ilegal.
Los ataques de Estados Unidos e Israel provocaron el bloqueo parcial iraní del estrecho, algo previsible, tras lo cual Trump pidió a sus aliados “encargarse de ese paso marítimo”. Hasta ahora, el plan de Trump ha fracasado, tanto militar como diplomáticamente. Irán ha resistido militarmente, Estados Unidos no ha logrado el visto bueno de la ONU y ha perdido capacidad disuasoria. China, por su parte, ha logrado un papel en las negociaciones.
El alto el fuego es frágil: la vía para la paz pasa por el reconocimiento y el respeto de la soberanía de Irán, Líbano y Palestina, actualmente amenazadas o negadas
Israel y el “Alto el Fuego”
El alto el fuego es frágil e irreal, ya que Israel tiende a incumplirlo. La vía para la paz pasa por el reconocimiento y el respeto de la soberanía de Irán, Líbano y Palestina. Tras el fracaso de su plan inicial, algunos sectores proisraelíes intentarán seguir debilitando a Irán a través de presiones políticas, económicas, diplomáticas y militares. Irán exige, entre otras cosas, la retirada de sanciones, la liberación de activos congelados y el fin de los ataques contra el país y sus aliados.
“Terminar el Trabajo” en Líbano
El empeño de Israel en extender su control representa el principal obstáculo para un alto el fuego duradero. Los bombardeos israelíes contra Líbano horas después del anuncio del alto el fuego muestran la voluntad de Netanyahu de continuar sus planes. Israel no ha respetado el alto el fuego en Líbano desde su anuncio, violándolo miles de veces. Tampoco respeta lo acordado para Gaza, donde ha matado a cientos de personas. El Gobierno de Tel Aviv tiene un concepto de alto el fuego poco acorde con la realidad.
Israel quiere seguir presente en Líbano, con tropas en el sur del país y con el objetivo de “terminar el trabajo”, es decir, seguir lanzando ataques contra territorio libanés para atacar a Hezbolá.
El empeño de Israel en extender su control y ocupación colonial representa el principal obstáculo para un alto el fuego real y duradero: los ataques israelíes contra Líbano son prueba de ello
La soberanía libanesa ha estado amenazada por Israel en numerosas ocasiones. Se ha llegado a esta situación debido a la complicidad de Washington, Londres y la Unión Europea con Israel. La UE es el mayor socio comercial de Tel Aviv y mantiene vigente su Acuerdo de Asociación preferencial, sin ejercer la presión necesaria para proteger el derecho internacional en los Territorios Ocupados Palestinos.
Como indica el director asociado de Human Rights Watch para la UE, existe una relación directa entre la amenaza de Trump de aniquilar una civilización en Irán y la falta de mención de Estados Unidos e Israel por parte de los líderes europeos. Mientras el Gobierno de Netanyahu siga gozando de impunidad, la apuesta israelí por el uso de la fuerza condicionará toda la región.













