
'La novia vendida' regresa al Teatro Real tras un siglo de ausencia
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El Teatro Real se prepara para el estreno de ‘La novia vendida’ de Bedřich Smetana, una ópera checa que no se representaba en su escenario desde 1924. La nueva producción, que se estrenará el 14 de mayo, es una coproducción internacional con la Opéra National de Lyon, la Oper Köln y el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas.
Una ópera fundacional de la identidad checa
Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, describe la obra como un “título fundacional” y el primer intento de crear una ópera checa a finales del siglo XIX.
Según Matabosch, la obra fomentó la idea de Checoslovaquia como una nación-estado con su propio idioma, cultura y creatividad.
‘La novia vendida’ (‘Prodaná nevěsta’ en checo) cuenta la historia de Mařenka, una campesina obligada por sus padres a casarse con Vasek, un joven rico pero simplón. Sin embargo, Mařenka está enamorada de Jeník, quien finge aceptar renunciar a ella a cambio de dinero, pero con una condición que desencadenará un final feliz.
Trasfondo social y crítica humorística
Más allá de la comedia, la obra aborda un problema social de la época: la situación de los hijos primogénitos de campesinos checos que, tras la muerte de su madre y el nuevo matrimonio de su padre, eran desplazados por la nueva esposa.
Este trasfondo, según Matabosch, se presenta en clave humorística para denunciar y ridiculizar los defectos humanos.
Luminosidad y folclore checo
Gustavo Gimeno, director musical del Teatro Real, describe ‘La novia vendida’ como una ópera “luminosa, maravillosa, refinada, elegante, graciosa, muy accesible y con esa capa de melancolía e intimidad tan típica de la música checa”. Destaca la influencia del folclore checo y de Mozart en la obra, considerándola una “auténtica obra maestra”.
Una puesta en escena entre el drama y la comedia
El director de escena, Laurent Pelly, busca hacer accesible al público actual una historia del siglo XIX sin que la considere anticuada.
Para ello, propone una puesta en escena “nada realista”, inspirada en el mundo del circo, con personajes ingenuos y una escenografía depurada. El objetivo es poner en primer plano la comedia y el humor de la obra, navegando entre el drama y la farsa.












