El auge del pistacho en España: ¿Es realmente oro verde?

El auge del pistacho en España: ¿Es realmente oro verde?
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El auge del pistacho en España: ¿Es realmente oro verde?

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Galletas, chocolate Dubai, helados, cafés, bizcochos y cruasanes rellenos de crema de pistacho… La proliferación de productos con este fruto seco ha ido en aumento en los últimos meses en España. Muchos agricultores lo han visto como una alternativa rentable a cultivos tradicionales como la vid o el olivo, aunque no todo es tan brillante como parece.

Este cultivo también se encuentra en el foco del conflicto bélico en Oriente Medio, ya que Estados Unidos e Irán son los principales productores mundiales de pistacho.

El ‘boom’ del chocolate Dubai

Uno de los factores clave en el auge del pistacho es el denominado ‘chocolate Dubai’, que surgió tras la pandemia, ligado a una pastelería de Emiratos Árabes y popularizado en redes sociales. Se trata de una tableta de chocolate con leche rellena de una capa gruesa de crema de pistacho, que a veces incluye otros ingredientes como el tahini.

En España, el despegue del pistacho ha sido gradual en los últimos años, concentrándose principalmente en Castilla-La Mancha, donde las condiciones son particularmente favorables.

Alternativa resistente al cambio climático

Algunos agricultores han optado por sustituir otros cultivos por el pistacho, que ha demostrado ser resistente al cambio climático y a condiciones hídricas severas.

“Mi explotación era de viñedo y cereal, pero este último, con los rendimientos que tiene, no es rentable debido a la sequía y las temperaturas”, explica Alejandro García-Gasco, agricultor y miembro de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), quien decidió apostar por este fruto seco.

Sin embargo, García-Gasco advierte que el pistacho requiere paciencia: “Se necesita una alta inversión y tienes que esperar siete años para empezar a producir. Hay que mimarlo, guiarlo, llevarlo de la mano. Es como un niño pequeño. Y, una vez recogido, el peso se reduce a la mitad. No es tan real la idea de que es el ‘oro verde’. Yo no conozco a ningún agricultor que se haya hecho rico con él. Tienes que aguantar siete años sin producir nada”.

Castilla-La Mancha lidera la producción

Castilla-La Mancha concentra el 65% de la producción de pistacho en España.

En Castilla y León también se han dado pasos similares. “Planté el pistacho en 2011, para buscar alternativas a los cereales”, indica Aurelio González, productor y también miembro de UPA. Empezó con tres hectáreas de regadío, recalcando la necesidad de cuidar el cultivo. “Conozco gente que vino de la ciudad y puso pistachos porque pensaba que era plantarlos y volver a los siete años, pero esto no va así. Conlleva trabajo, poda, cuidar los árboles, abonar, regar”. También explica que la recolección, la limpieza y el secado deben realizarse rápidamente, en un solo día, para evitar que el fruto se estropee.

No apto para todos los suelos

El pistacho tiene futuro en parte de España por su resistencia a condiciones hídricas adversas, aunque no en todas partes. “Yo estoy en una zona donde mi abuelo ya sabía que hiela poco, porque había viñas, pero donde hiela no se puede poner. Tampoco admite zonas de arcilla que se encharquen, necesita un terreno que filtre bien”, apunta Aurelio González.

“Aquí se adapta bien”, afirma García-Gasco, refiriéndose a Castilla-La Mancha. “Creo que es uno de los cultivos que mejor se adapta al clima que tenemos, pero se necesita profesionalización. Ahora estamos defendiendo la Indicación Geográfica Protegida, que tiene que conceder la Unión Europea. Hay dos en Italia y, si lo logramos, sería la tercera en Europa. Estamos demostrando que tenemos una trayectoria con el pistacho y que tiene características distintas”.

“En la última década, sobre todo en los últimos seis años, ha habido una expansión fuerte de hectáreas y productores, porque se comporta bien y porque es rentable”, explica Mario González, productor de pistacho y director técnico de Pistacho Pro, una plataforma de difusión de información sobre este fruto seco.

A pesar del crecimiento, los productores señalan que lo cultivado en España se vende fuera, donde se paga mejor, mientras que aquí se importa de otros mercados, principalmente de Estados Unidos. Existe el riesgo de saturación si la producción crece demasiado rápido.

“En el pistacho no hay ‘marca España’, cada uno está haciendo la guerra por su cuenta y hay mucho desconocimiento. Eso puede derivar en que haya una criba, porque se trata de una industria compleja, que tiene costes muy altos”, añade Mario González. “También puede haber un cuello de botella cuando entren en marcha todas las producciones”, teniendo en cuenta que en la recogida “hay 24 horas críticas para la limpieza y el secado. No hay demasiada unión en el sector, sobra capacidad de procesado, cuando entren en producción, no sé si va a dar tiempo a trabajar todo”.

Estados Unidos e Irán: principales productores

La producción de pistacho también está en el foco geopolítico. Estados Unidos es el principal productor, seguido de Irán. Las exportaciones de este último país se han visto afectadas por la situación bélica y el cierre del estrecho de Ormuz.

“Con la situación mundial hay una ventana de oportunidad a medio plazo”, asegura Mario González. “El cierre de Ormuz está haciendo que la oferta de pistacho iraní esté casi anulada. No sabemos qué va a pasar. En EEUU, la principal zona de producción, San Joaquín, en California, va a haber una restricción hídrica, se van a abandonar cultivos y se va a reducir la producción. Tenemos una oportunidad”, recalca. Sin embargo, ese cierre de Ormuz, de momento, no se ha traducido en una subida de precios.

“Con la guerra en Irán no sabemos qué va a pasar”, indica el productor Aurelio González. “El año pasado, con el ‘boom’ del pistacho y el chocolate Dubai, hasta se pagaba bien por el pistacho cerrado, para helados o para repostería. Ha servido para darle salida”, concluye.