
Muerte de Haitam: Archivan investigación policial; jueza minimiza el uso de táser
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La investigación sobre la muerte de Haitam durante una intervención policial ha sido archivada, decisión que la jueza justifica argumentando que el fallecimiento se debió al consumo de drogas. Según la jueza, las acciones de los agentes de la Policía Nacional no tuvieron relación directa con la muerte, restando importancia a las descargas de la táser.
La resolución judicial minimiza el efecto de las táser, argumentando que estas “no causan daños más allá de la inmovilización neuromuscular y dolor”. La jueza califica las lesiones de leves y no considera los efectos de la sujeción con presión en cuello y tórax, descrita en el informe forense aportado por la familia. El auto concluye que la “reacción adversa a las drogas” es la “acción causal” de la muerte, sin intervención de terceros.
La jueza María José Alcázar archivó provisionalmente la causa el 10 de febrero. Tras recibir el informe de autopsia del Instituto de Medicina Legal (IML), desestimó el recurso de la familia, que ha anunciado que apelará.
El auto de archivo se basa en el informe del IML, que atribuye la muerte a un “delirio agitado sobre la base de un corazón patológico” causado por el consumo de drogas. Según la jueza, Haitam no habría muerto si no hubiera consumido drogas. En contraste, el informe de la familia argumenta que el fallecimiento se debió a “politraumatismos moderados, presión, sujeción, inmovilización, utilización de irritantes y descargas eléctricas prolongadas y reiterativas”.
La jueza descarta que ambas hipótesis puedan ser ciertas simultáneamente, concluyendo que la influencia de las drogas elimina la necesidad de investigar el comportamiento policial.
“Reacción adversa” a las drogas
El auto judicial indica que la causa de la muerte fue “una reacción adversa” al consumo de drogas. Los análisis toxicológicos detectaron cocaína, MDA, cannabis y ketamina en sangre. La autopsia solo analizó la concentración de cocaína, señalando que era inferior a las concentraciones letales, aunque se encuentra “frecuentemente” en “sujetos fallecidos consumidores de cocaína”. Se concluyó que el consumo de esta sustancia era reciente.
La jueza argumenta que ha analizado los vídeos y que la actitud errática de Haitam reflejaba “tal grado de excitación” que influyó en su muerte, lo que le permite concluir que la muerte “ha traído causa en el consumo de tóxicos”.
La familia de Haitam presenta un contrainforme que rebate las conclusiones del informe oficial. Según este informe, los niveles de sustancias detectados en sangre están dentro de los rangos de consumo recreativo y en fase metabólica avanzada, por lo que no habrían sido consumidas en los momentos inmediatamente anteriores.
“No existe evidencia analítica que sustente una dosis letal o una sobredosis por toxicidad química directa”, señala el informe, que advierte que las concentraciones recogidas por el IML podrían estar artificialmente elevadas. Según el forense, la probable tolerancia desarrollada por el consumo habitual hace aún más improbable que esas dosis desencadenaran el “desenlace fatal súbito”.
“No es científicamente riguroso atribuir el fallecimiento, con un alto grado de probabilidad, al consumo de estupefacientes realizado en las horas previas”, concluye el informe, señalando que “en ausencia de dosis letales en sangre, la actuación policial se alza como el elemento más claro, objetivo y compatible con la causa que desencadenó el fallecimiento, superando cualquier riesgo derivado del consumo recreativo previo”.
Las táser “no causan daños”, según el auto
A diferencia de la autopsia oficial, que solo recoge dos descargas, la jueza señala que en los vídeos se oyen seis detonaciones, dos de ellas después de que un agente diga “engrilletado”. La jueza les resta importancia, asegurando que inmovilizan y causan dolor, pero “no duran más de cinco segundos” y “no causan daños más allá de la inmovilización neuromuscular”.
El protocolo de uso de la Policía Nacional aprobado en 2021 establece extremar las medidas de seguridad en el uso del inmovilizador eléctrico y observar las precauciones requeridas para cualquier arma de fuego. También exige que se use como último recurso para evitar una agresión o contra alguien que, mostrando “resistencia activa”, ponga en riesgo a los policías. La jueza no aceptó la petición de la familia de Haitam de incorporar el protocolo de uso a las diligencias.
Axon, la fabricante de la táser, desaconseja su uso contra personas bajo los efectos de las drogas o bajo “delirio agitado”, porque su uso en “individuos particularmente susceptibles” puede aumentar el “riesgo de muerte o lesión importante”. Haitam dijo a los agentes que había consumido drogas. Axon también recomienda acortar las descargas, minimizar su número y evitar descargas simultáneas.
Varias de las descargas sobre Haitam fueron en aplicación directa, un modo de uso cuya prohibición ha pedido el Comité contra la Tortura de la ONU. Axon pide “evitar el uso repetido de descargas de aplicación directa en individuos que no obedezcan”.
La familia pide la reapertura
La familia ha aportado el nuevo informe pidiendo la reapertura del caso y apelará el archivo. El hermano de Haitam ha asegurado que llegarán hasta Europa si es necesario. No se explica cómo se archiva la investigación sin siquiera tomar declaración a los agentes que participaron en la intervención.
Amnistía Internacional ha recordado que la jurisprudencia del Tribunal Europeo de DDHH establece la “obligación absoluta” de llevar a cabo una investigación “rápida, exhaustiva e independiente” ante una muerte bajo control policial. La organización ha abierto una campaña de firmas para pedir una investigación profunda de la muerte de Haitam y la revisión del protocolo de uso de estas armas.













