
Sandra Delaporte reflexiona sobre la vulnerabilidad, el éxito y la "famositis" en su nuevo libro
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La compositora, productora, letrista y vocalista Sandra Delaporte, conocida por ser la mitad del grupo Delaporte, ha publicado su primer libro, titulado “Del barro al poema”. En esta obra, Delaporte explora temas como la soledad, el suicidio, la “famositis” y la vulnerabilidad, a través de versos y canciones.
En su libro, Delaporte aborda la violencia sexual y su respuesta social, un tema que ha marcado su vida y su carrera. La artista denunció públicamente la agresión sexual que sufrió durante un concierto el pasado mes de noviembre.
La felicidad como marca es una mentira
Delaporte critica la idea de felicidad que se promueve hoy en día, a menudo reducida a una marca comercial. “La felicidad como marca es mentira”, afirma. “A nivel social estamos en una deriva de hiperdisociación, de vanidad, que se ha colado a través de la marca de felicidad social”.
La artista reflexiona sobre cómo la sociedad actual busca solucionar problemas de abandono y heridas a través de la fama y la validación externa. “Te quieren desde una marca que has generado, no desde quien tú eres realmente”, explica.
Delaporte denuncia la presión social por consumir y viajar constantemente para alcanzar la felicidad. “Yo he tenido ideas suicidas y hay que hablar de que es un fracaso social, no individual, porque no encajamos en el sistema que se nos ha vendido de producción capitalista”, declara.
¿Qué es la ‘famositis’?
Delaporte define la “famositis” como “una inflamación aguda del ego que viene de la enfermedad de la idolatría”. La artista critica la obsesión por la fama y la idolatría hacia las celebridades.
“El *backstage* de muchos festivales es a ver quién está con la abeja reina”, comenta. “Se convierte en la masa masiva que se supone que es el éxito al que aspirar y al que idolatrar, como si esa persona tuviera algo fundamentalmente maravilloso; y es una persona igual que tú”.
Delaporte rechaza la idolatría y prefiere conectar con las personas a un nivel humano. “Me parece bien que te inspire, que te guste lo que hago, que te ayude; pero yo quiero hablar con un humano, no con un niño de doce años que ve a un superhéroe porque canta y lleva cosas de marca”, sentencia.
Reivindicando la autenticidad en la industria musical
Delaporte reflexiona sobre las veces que se ha perdido a sí misma por agradar a los demás. “Cuanto más agradas más te abandonas a ti misma, y cuanto más lo haces, más difícil es que te quieran por quien eres y más gordo se hace el abismo”, afirma.
La artista confiesa que ha tenido que adoptar una imagen que no se corresponde con su verdadera identidad para agradar al público y conseguir fans. “No me gusta el modelo sexual femenino que impera hoy en día”, declara. “No me identifico nada con el canon, no me gusta maquillarme, no me gusta pintarme las uñas, no me gusta enseñar cosas y lo he tenido que hacer para agradar a un público”.
Delaporte reivindica su autenticidad y rechaza la idea de que el éxito en la industria musical pasa por imitar a otras artistas como Aitana o Dua Lipa. “Yo no sé si voy a tenerlo o no, pero lo que no voy a hacer es perderme otra vez porque me marchito, me muero, no soy yo”, asegura.
La artista busca un público consciente y prefiere crear música que le haga sentir viva, aunque eso signifique renunciar a un éxito masivo. “El dinero ya no es un monstruo al que tengo que agradar”, afirma.
Hablar del suicidio es necesario
Delaporte considera que falta conversación sobre el suicidio y que es necesario visibilizar lo oscuro para que las personas que sufren no se sientan solas. “Si la gente no se expresa y pide ayuda, se mata, porque precisamente te quieres matar porque te sientes sola y abandonada”, explica.
La artista critica los consejos superficiales que promueven la felicidad como solución a todos los problemas. “Los consejos de la marca de la felicidad, de ‘ay bueno, pero la vida es maravillosa, céntrate en eso’, no ayudan a superar el suicidio, promueven el aislamiento”, afirma.
Delaporte defiende la importancia de hablar de la muerte con naturalidad y de reconocer la vulnerabilidad humana. “Nos da tanto miedo darnos cuenta de la vulnerabilidad que tenemos que vamos corriendo a idolatrar a personas que nos hacen creer que somos inmortales, maravillosas y que podemos con todo, y es todo mentira”, sentencia.
La vulnerabilidad como fortaleza
Delaporte considera que la vulnerabilidad es una fortaleza y que le permite ser auténtica y poner límites. “Para mí, en estos últimos años mi vulnerabilidad ha sido mi única fortaleza, porque es lo que realmente me dice quien soy, me permite poner límites y decir ‘yo no me autoexploto’ y ‘no me voy a suicidar porque tú me grites’”, explica.
La artista se niega a seguir los cánones de la industria musical y reivindica su derecho a envejecer con naturalidad. “No me voy a poner bótox. Voy a tener canas, arrugas; y si a ti no te gusta, es que no tengo que estar ahí”, afirma.
Violencia de género: más allá de la denuncia
Delaporte reflexiona sobre su experiencia como víctima de violencia de género y critica la tendencia a poner el foco en la denuncia y la victimización. “Al principio se suele poner mucho el foco en victimizar, en la carnaza”, comenta.
La artista denuncia que, a menudo, se pone en duda a la víctima y se protege más al agresor. “Da la sensación de que todavía socialmente se protege más al agresor que a la víctima, se pone en duda antes a la víctima que al agresor y al que abusa”, afirma.
Delaporte reivindica la importancia de rehabilitar a las víctimas de violencia de género para que puedan volver a confiar en la vida. “Lo más difícil es tener la valentía de denunciar y rehabilitar a esa persona para que pueda volver a confiar en un hombre, en la vida y para que no se quite la vida, que es lo que más me está costando a mí”, concluye.













