
¿Por qué Rusia ha abandonado la carrera espacial?: “No podemos competir ni con China”
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Este artículo analiza el declive de la cosmonáutica rusa, marcado por sanciones, falta de financiación y un cambio de prioridades hacia el esfuerzo bélico en Ucrania.
Hace 65 años, Yuri Gagarin se convertía en el primer humano en viajar al espacio. Sin embargo, la agencia TASS, que en aquel entonces se apresuró a difundir la noticia, ha ignorado la reciente misión lunar de la NASA, Artemis II. Algunos medios afines al Kremlin destacaron problemas menores de la nave, pero la mayoría ignoró la hazaña.
Rusia se ha descolgado de la carrera espacial. Las sanciones impuestas desde la anexión de Crimea en 2014, y acentuadas por la invasión de Ucrania, han afectado gravemente los proyectos espaciales rusos. La cosmonáutica rusa está lejos de alcanzar a Estados Unidos y China, enfocándose en el diseño de misiles y satélites para la guerra.
Historia de un declive espacial
El 10 de agosto de 2023, la misión Luna-25 despegó desde el cosmódromo Vostochni, marcando el primer intento ruso de alunizaje en 47 años. El objetivo era aterrizar cerca del polo sur de la Luna para estudiar el suelo y buscar agua helada.
El 16 de agosto, la nave entró en órbita lunar, pero durante las maniobras de aterrizaje, los motores fallaron y la nave se estrelló contra la superficie lunar.
A pesar de que Putin minimizó el fracaso, el accidente evidenció las limitaciones de construir cohetes en un país sancionado.
Vitali Yegórov, divulgador de la cosmonáutica rusa, explica que las sanciones impuestas desde 2014 afectaron los suministros de electrónica, obligando a utilizar materiales de menor calidad y más pesados, lo que condenó la misión Luna-25. Según Yegórov, después de 2022, otra misión como Luna-25 es imposible debido a la falta de componentes y nivel técnico.
Éxodo de clientes
Las sanciones también han privado al Kremlin de una importante fuente de financiación para sus proyectos espaciales. Roscosmos, la NASA rusa, había ganado reconocimiento en el mercado internacional, con una cuarta parte de su presupuesto proveniente de contratos con otros países. Sin embargo, la guerra cambió esta situación.
Se canceló el programa conjunto con la Agencia Espacial Europea para buscar vida en Marte, Alemania se retiró de un proyecto de escaneo espacial y la NASA excluyó a los cosmonautas rusos de su misión a Venus.
Yegórov señala que “casi todos los socios dieron la espalda a Rusia, excepto China e India, pero la cooperación con China es más declarativa que real, e India solo está interesada en tomar prestada la experiencia de Rusia”.
Sin clientes extranjeros, Roscosmos enfrenta una falta letal de financiación. En 2025, su presupuesto fue de aproximadamente 3.500 millones de euros, mientras que el de la NASA superó los 21.750 millones de euros.
Menos cohetes, más misiles
Paradójicamente, la cosmonáutica rusa recibe más inversión pública que nunca, pero no para la exploración espacial, sino para el esfuerzo bélico. Roscosmos produce satélites espía, satélites de comunicaciones y misiles balísticos. Su rama civil se ha volcado en la guerra.
Dmitri Bakánov, director general de Roscosmos, afirmó que 1.357 de sus empleados se unieron al frente de batalla.
Un nuevo accidente
Rusia lanzó solo 17 cohetes en 2025, la cifra más baja desde 1961, mientras que Estados Unidos realizó 193 lanzamientos y China 93. A finales del año pasado, un accidente durante el despegue de una nave tripulada interrumpió las misiones tripuladas al espacio durante tres meses.
Las autoridades han retrasado las misiones no tripuladas a la Luna hasta 2032.
Putin sigue mirando al espacio
Putin se resiste a abandonar la cosmonáutica rusa debido a su valor propagandístico. Los vuelos espaciales tripulados son considerados una demostración del nivel de desarrollo del país.
El presidente ruso insiste en el papel de referencia global de la cosmonáutica rusa.
Objetivo: la Luna (en una nave china)
Yegórov cree que Rusia ya no puede competir por su cuenta, ni siquiera con China, y mucho menos enviar misiones tripuladas a la Luna.
China podría ser la única opción para que un cosmonauta ruso pise la Luna. Roscosmos ha desarrollado un reactor nuclear que podría utilizarse en futuras misiones chinas.
La cosmonáutica rusa después de la guerra
Una de las incógnitas es si la guerra de Ucrania marcará un punto de no retorno en las relaciones entre Rusia y Occidente. Aunque Washington y Moscú cooperan en la Estación Espacial Internacional, ambas capitales trabajan en sus estaciones nacionales.
Bakánov señaló que Rusia se ve obligada a crear su propia estación orbital debido a la imprevisibilidad de sus socios occidentales.
Yegórov es pesimista y cree que incluso si se firmase la paz, se necesitarían décadas para restaurar la autoridad de la cosmonáutica rusa y su capacidad para montar nuevos proyectos internacionales.













