
NUEVO TÍTULO: El Mallorca de Demichelis: De equipo roto a renacer con pasión y estrategia
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El fútbol, impredecible como siempre, regaló una jornada especial al RCD Mallorca. En el primer partido en dos años sin su pareja de centrales titular, Raíllo y Valjent, el equipo no solo mantuvo la portería a cero, sino que Jan Virgili, saliendo desde el banquillo, anotó su primer gol en Primera División con una acrobática volea tras un tiro libre.
Demichelis: Un líder que inspira y desafía
Martín Demichelis, consciente de la necesidad de estímulos constantes en un equipo, planteó como objetivo prioritario mantener la portería a cero. Este reto cobraba aún más relevancia ante la ausencia de Raíllo y Valjent, obligando a alinear a David López, cuyo futuro en Primera División era incierto hace unos meses, y a Mascarell, reconvertido a central. Este último, ya probado en esa posición por Arrasate, ha encontrado su mejor versión bajo la dirección de Demichelis.
Tras quince jornadas consecutivas encajando goles, el Mallorca logró su objetivo.
Virgili, quien había buscado insistentemente el gol como titular, lo encontró de la manera más inesperada, como suplente y tras una falta magistralmente ejecutada por Pablo Torre.
Demichelis, al ser preguntado sobre si se trataba de casualidad o causalidad, afirmó que cuando se busca la suerte, no hay azar. Desde su llegada, el técnico argentino ha tenido claro que debía introducir cambios profundos en el equipo.
Al asumir el cargo, Demichelis se encontró con un equipo desestructurado, falto de confianza y reacio a tomar la iniciativa. Su labor consistió en llegar a cada jugador, individualmente, para hacerles comprender que son dueños de su destino y que deben honrar su profesión con dedicación y pasión.
La clave: Desafíos constantes y pasión por el juego
Como bien señalaba Juan Manuel Alfano, el futbolista necesita desafíos constantes. Demichelis, fiel a esta filosofía, ha transformado al RCD Mallorca.
No se trata solo de palabras o de la elección de jugadores, sino de un trabajo diario enfocado en recuperar la esencia del fútbol: la pasión por el juego, la creatividad y el esfuerzo. Valores que, para Demichelis, son innegociables.
Esta transformación se ha logrado sin distracciones, asumiendo la responsabilidad y evitando victimizarse por los resultados de los rivales. Demichelis ha centrado su discurso en su equipo, priorizando su desarrollo y rendimiento.
El partido ante el Rayo Vallecano comenzó con dominio visitante, pero el Mallorca logró revertir la situación gracias a la conexión entre sus mediocampistas: Darder en el eje, Torre como media punta y Samu y Morlanes como escuderos. Un esquema similar al utilizado en la victoria ante el Real Madrid.
A partir de una posesión prolongada, en la que los centrocampistas lograron asociarse y trasladar el balón de un lado a otro, el partido cambió radicalmente.
El Mallorca hizo clic y comenzó a crecer en el juego.
Un plan de partido concreto
En el Mallorca de Demichelis, cada partido tiene un plan específico. Y lo más importante es que este plan se ejecuta. Los jugadores cumplen las órdenes al pie de la letra.
Demichelis ha inculcado en sus jugadores la mentalidad de que deben cumplir las instrucciones para mantenerse vivos en la competición, para evitar la “muerte deportiva” que acecha en cada partido cuando se lucha por la permanencia. Su experiencia en equipos que pelean por títulos y por no descender le ha permitido transmitir la serenidad y el aplomo necesarios para afrontar situaciones de presión.
El líder que la afición necesitaba
Demichelis ha convertido a sus jugadores en soldados de una causa común, y la afición de Son Moix ya corea su nombre como el de un líder.
En medio de los cánticos a Muriqi y al sentimiento mallorquinista, se escuchan también vítores hacia el técnico, quien ha logrado emocionar a la afición en tan solo cinco partidos, con tres victorias en casa ante Espanyol, Real Madrid y Rayo Vallecano.
La afición ha percibido en Demichelis liderazgo, carisma y un culto al esfuerzo y a la mejora continua. Ha entendido que todos deben ser soldados de la causa común, jugadores y afición, bajo el mando de un entrenador capaz de dar la vuelta a la situación. Ha logrado que cada jugador entienda cómo puede contribuir al equipo, ya sea desde el inicio o durante el partido, recuperando la mejor versión de jugadores como Maffeo, Darder, Mojica, Pablo Torre e incluso Luvumbo.
Incluso la situación de Virgili, relegado al banquillo, responde a un plan específico del técnico, quien busca potenciar sus cualidades y convertirlo en un mejor futbolista. Y curiosamente, su primer gol en Primera División llegó precisamente saliendo desde el banquillo.
Un equipo que juega y disfruta
Demichelis ha recuperado a los jugadores más creativos del equipo, Torre y Darder, los ha juntado y los ha hecho funcionar.
Dos jugadores que habían pasado desapercibidos durante gran parte de la temporada.
Los laterales han vuelto a cumplir su función, defendiendo y atacando, especialmente Mojica, quien ya había anticipado que los aficionados verían a otro jugador tras la llegada del nuevo cuerpo técnico. Muriqi, por su parte, sigue haciendo lo que mejor sabe: marcar goles. Y ahora, con un equipo que funciona mejor, le encuentran con mayor facilidad, como se evidenció en el 2-0 ante el Rayo Vallecano.
El mallorquinismo respira ilusión, algo que no se vivía desde hacía mucho tiempo. Tras la victoria ante el Real Madrid, Demichelis dejó claro que la exigencia sería aún mayor.
Y ahora, tras ganar al Rayo Vallecano, insistirá en que la semana será complicada, con la visita del Valencia en un partido atípico. Para evitar la relajación y mantener a todos comprometidos con la causa común, Demichelis seguirá insistiendo en que el camino de la esperanza es el único que puede evitar el descenso.













