La Frustración Aragonesa ante el Caso Sijena

NUEVO TITULO: La Frustración Aragonesa ante el Caso Sijena
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NUEVO TITULO: La Frustración Aragonesa ante el Caso Sijena

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La controversia en torno a las pinturas murales de Sijena ha generado un profundo sentimiento de frustración en Aragón, exacerbado por el tratamiento recibido desde el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), la Generalitat y ciertos sectores independentistas. La larga historia de litigios sobre el patrimonio aragonés, incluyendo los “bienes de la Franja” y los bienes muebles de Sijena, ha dejado a los aragoneses “cansados de maniobras dilatorias, excusas, querellas infumables, ninguneos e insultos”.

Acusaciones y Falta de Respeto

Algunos académicos sugieren que Aragón necesita las pinturas para construir una identidad que solo existe en oposición a Cataluña. Se les acusa de no saber conservar su patrimonio, de carecer de técnicos competentes y, paradójicamente, de ser “expoliadores”. La ex consellera de la Generalitat, Laura Borràs, incluso afirmó que Aragón busca “destruir las pinturas”.

Estas acusaciones generalizadas de catalanofobia y desinterés por el arte y el patrimonio son rechazadas con vehemencia en Aragón.

Existe una profunda preocupación por la conservación de las pinturas y por el futuro de Sijena. Si bien reconocen la fragilidad de las obras, los aragoneses dudan de las afirmaciones sobre el riesgo extremo que implica su retorno. Desconfían de las voces que profetizan la “desintegración” y “destrucción irremediable” de las pinturas si se tocan.

Dudas Razonables Sobre el Traslado

No todos los conservadores-restauradores coinciden en que las pinturas no se puedan trasladar. Algunos lo consideran factible con las medidas de seguridad adecuadas.

Sin embargo, profesionales que expresan esta opinión se ven sometidos a cuestionamientos públicos y presiones desde Cataluña, a menudo apoyados por políticos independentistas.

La actitud del MNAC ha sido objeto de críticas. Inicialmente, el museo no alegó problemas de conservación ni ofreció informes que respaldaran la inamovilidad de las pinturas. Tampoco propuso una visita de técnicos aragoneses para evaluar su estado. De hecho, el MNAC ni siquiera respondió a la solicitud de devolución, lo que obligó a Aragón a recurrir a la vía judicial.

En el juicio, la conservación fue un tema secundario.

Los abogados se centraron en aspectos procesales y en el impacto que la devolución tendría en la colección del MNAC. Solo una perito mencionó la “fragilidad” de las pinturas, desaconsejando su traslado, aunque admitió que, de llevarse a cabo, se deberían tomar “las precauciones oportunas”.

Un Cambio de Discurso Sospechoso

Los informes que alertaban sobre el terrible estado de conservación de las pinturas comenzaron a solicitarse solo en 2016, cuando se dictó una orden de ejecución provisional de la sentencia que obligaba al MNAC a devolverlas. La decisión de solicitar informes al IPCE ahora se considera una maniobra política.

La parte catalana no ha actuado con coherencia ni respeto hacia Aragón. Se critica a los aragoneses por hablar de expolio, pero se denuncia como tal el retorno del patrimonio desde Barcelona y Lérida.

Se utilizan términos como “sustracción”, “robo”, “ataque a Cataluña”, “humillación” y “voluntad de borrar la historia”. Ante esta situación, los aragoneses se preguntan cómo deben interpretar estas acciones y declaraciones.