
Nuevas Críticas a la Atención en Urgencias y Listas de Espera en Gran Canaria
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La atención en el servicio de urgencias del Hospital Doctor Negrín, ubicado en Gran Canaria, ha suscitado nuevamente fuertes críticas por parte de los pacientes. Testimonios recientes exponen situaciones de demoras significativas y deficiencias en la organización interna del servicio.
Esperas Prolongadas en Urgencias
Domingo relata la experiencia de su esposa, quien enfrentó una espera de once horas para obtener un diagnóstico tras ser remitida desde su ambulatorio por un intenso dolor de espalda. A pesar de presentar un informe médico, Domingo afirma que el personal de triaje no prestó atención al mismo. Tras cuatro horas de espera, se le realizó una radiografía, pero la valoración por parte de un traumatólogo se demoró debido a que el único especialista disponible estaba atendiendo más de 60 casos.
Aunque el traumatólogo emitió un diagnóstico a las ocho de la tarde, los documentos de alta no estuvieron disponibles hasta cinco horas después.
Domingo califica la situación como “indignante”, criticando la masificación del servicio y la “mala organización”. Describe pacientes ubicados en pasillos, “mirando a la pared” durante horas, y la dificultad para localizar expedientes médicos, incluso con indicaciones claras en las pulseras de identificación.
Domingo también compartió una experiencia personal aún más grave, en la que permaneció 20 horas en urgencias sin que se determinara la causa de su malestar. Pasó parte de la noche en una camilla en el pasillo, describiendo el ambiente como caótico e incompatible con el descanso.
Problemas con las Listas de Espera Quirúrgicas
Otro caso alarmante es el de Nereida, quien ha esperado más de tres años por una solución a los problemas derivados de una prótesis de rodilla. Tras una primera operación en 2022, la prótesis tuvo que ser reemplazada a los 15 meses.
A pesar de la segunda intervención, los dolores persistieron, pero el traumatólogo inicial insistió en que “todo estaba bien” y se negó a atenderla nuevamente sin una consulta privada.
Nereida buscó atención en la sanidad pública, donde, tras casi un año de espera, una médica rehabilitadora identificó el problema en una gammagrafía previa: la prótesis se había desplazado nuevamente. Desde hace un año y medio, Nereida espera una tercera operación, sufriendo dolores constantes que limitan severamente su vida diaria. Recibe llamadas del hospital cada varios meses para preguntar por su estado, pero sin ofrecer una fecha concreta para la intervención necesaria.













